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Cartas del lector
¿Y los peatones?
En
la ciudad capital, todos los días el tráfico vehicular aumenta,
esto a su vez provoca que los peatones tengan más dificultad para
cruzar las calles. Afortunadamente, existen las “líneas de seguridad”,
que es el punto correcto para hecerlo. Pero los conductores de
autos usan esta área como estacionamiento, afectando a los peatones.
En la avenida Cuba es común ver esta situación.
Dragado de las entradas al Canal
12 de noviembre de 2003
En la actualidad, los barcos de tamaño Panamax
que transitan por el Canal de Panamá lo hacen bajo restricciones
de calado -profundidad- que no les permite aprovechar al máximo
el valor de la ruta a través de la vía interoceánica. Muchos barcos
Panamax están diseñados para calados superiores a los 39.5 pies
que permite el Canal.
El hecho de ofrecer mayor capacidad de carga por
viaje aumenta el valor de la ruta por el Canal de Panamá, lo cual
permitirá en el futuro obtener mayor rentabilidad de las operaciones
de la vía en beneficio del país.
Para un barco porta-contenedores cada pie adicional
de calado podría representar un aumento de capacidad de hasta 100
unidades, dependiendo del peso de la mercancía y de las restricciones
del número de contenedores para cumplir con las normas de visibilidad
desde el puente de mando. El flete para mover un contenedor desde
Asia a la costa este de los Estados Unidos es superior a los B/.2,500.00.
Ello representa un potencial de ingresos marginales significativo
que pudieran capitalizar los diferentes actores de la industria
marítima. De igual forma, los buques que transportan carga seca
a granel también pudieran aprovechar el aumento de calado para
llevar más carga en cada viaje.
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha iniciado
proyectos de mejoras a la infraestructura del Canal con el fin
de aumentar el calado máximo permitido durante el tránsito de naves.
Entre las alternativas de proyectos que se desarrollan se encuentran
el aumento del nivel del Lago Miraflores; reducción de los sellos
de las esclusas y la profundización de las entradas a la vía.
Estas mejoras permitirán que el Canal, además de
continuar ofreciendo un servicio competitivo, confiable y seguro,
garantice la más óptima rentabilidad para su gestión de negocios.
Los programas de dragado que permitan el uso continuo
de los 40.5 pies de calado requieren de mejoras en los canales
de acceso en las entradas en el Pacífico y en el Atlántico del
Canal; de no dragarse estos canales, el calado variaría según las
mareas, lo que traería grandes dificultades en el manejo de la
programación de tránsitos en el Canal.
Agustín Arias
Director del Departamento de
Ingeniería de
la ACP.
Los estudiantes, en segundo plano
13 de noviembre de 2003
Con la anexión de Austria e importantes distritos
de Checoslovaquia, empezó, en 1938, la expansión territorial del
Tercer Reich. Era yo un niño entonces cuando vi en el cine por
primera vez el “paso de ganso”, que era considerado un símbolo
de la arrogancia del Ejército de la Alemania nazi. Hoy, ese estilo
de marcha militar, además de desfasado, evoca el recuerdo de experiencias
desdichadas.
El 3 de Noviembre presenciamos durante más de una
hora el paso de unidades militarizadas que marchaban encabezando
el desfile en honor a la patria. Me imagino que los mandatarios
visitantes están hastiados de asistir a demostraciones de esta
naturaleza, y que puede haber sido fastidioso para ellos que, estando
en Panamá para compartir con nosotros la gran fiesta cívica del
Centenario, se hayan encontrado con las marchas militares que ven
con frecuencia en sus países.
Como los dignatarios extranjeros tuvieron que ausentarse
de la tarima para atender otros deberes, fue sensible que los estudiantes,
por haber sido colocados en segundo plano, no hayan tenido la oportunidad
de lucir ante los visitantes su porte galano, su donaire y su devoción,
en la soberbia parada conmemorativa del Centenario de la República.
Manuel E. Barberena R.
Nos une la alegría
7 de noviembre de 2003
El lunes 3 de noviembre participé de la Santa Misa
y del Te Deum en la Catedral y como observador del desfile. Me
sorprendió sobre todo el clima de alegría que veía en la gente.
Unido a lo anterior se me pasaron muchas cosas por la cabeza relativas
a la situación política y económica del país. Pero nuevamente,
regresaba a la fuente: todo el mundo estaba feliz. Esta grata impresión
me hizo ver otros puntos de vista -y no solo el político- en que
podemos apreciar los valores de nuestra sociedad: la unidad, la
solidaridad, el respeto a las autoridades civiles y eclesiásticas
cristalizadas ese día en las celebraciones. No niego que haya problemas
graves y puntos a solucionar con urgencia, pero como afirma el
adagio popular “los árboles no dejan ver el bosque”, traduciría
en no olvidar (una formar de perder) la personalidad que tenemos
como nación, base de nuestro potencial para continuar una tarea
que será de siempre: sostener, aumentar y preparar el legado a
las generaciones. Como nos pasa al disponer el futuro de los hijos
en una familia: no hay recetas mágicas, sino sencillamente dedicación,
y me atrevería a decir rectificación, porque en las tareas colosales,
como es el servicio a los demás, todo resulta poco en medio de
los mejores esfuerzos, y hay que aprender a insistir con los aciertos
y las limitaciones personales.
Iniciamos otra etapa adentrándonos en el mar de
la historia personal y social que, para los que jóvenes y menos
jóvenes, resulta un panorama esperanzador: un nuevo comienzo en
la unidad, de la vocación de cada uno en particular en la forja
común del camino patrio. Lo nuestro -me parece- gracias a Dios
no es recuperar un pasado de raíces honorables, pero abandonadas,
sino aprender a ver lo grande que llevamos represado en lo cotidiano,
una toma de conciencia que fructificará en agradecimiento y en
mayor responsabilidad. Quienes nos visitan de otras naciones se
sorprenden de la confianza con que vivimos, de la cercanía y cordialidad
que tiene la gente, del cariño, del entramado de virtudes promotoras
de la paz. Aunque haya un poco de exageración en los elogios es
innegable que Panamá refleja un hábitat de convivencia ejemplar.
Siempre hemos destacado como riqueza la diversidad, el crisol de
razas del que somos portadores. Y siento que no nos limitamos a
señalar lo evidentemente externo (color de la piel, lengua, origen étnico),
sino la materialización de un rasgo interior de la cultura nacional
que manifiesta el aquilatado espíritu de las mujeres y de los hombres
panameños pro mundi beneficio.
Precisamente en el Te Deum que tuvo lugar por la
tarde en la Catedral se recordaba la singular misión providencial
que nos ha tocado vivir, como un don y como una labor solícita
que nos convierte en protagonistas de un futuro apasionante en
el “campo feliz de la unión”.
Profesor Matías Rivas
Enfoques diferentes
17 de noviembre de 2003
Escribo unas líneas cortas, porque me llamó mucho
la atención leer el artículo del personaje de la semana titulado El
arco de Vanessa , y el Brunch dominical , en ambos
se habla de Vanessa Spadafora y del Arco Chato.
De memoria sé las máximas de Ortega y Gasset: “la
relación del yo y su circunstancia...” cultivadores del estilo
etc., pero el Brunch le pone otra cara al asunto con respecto
al mismo personaje de la semana, y el punto que se plantea en el Brunch para
los panameños comunes y corrientes, como este servidor, es el más
atinado.
Vanessa Spadafora, por muy arquitecta y por muy
graduada en Italia, tiene una oficina frívola, y lo único que hace
es aparecer en los medios de comunicación. No se cuál es la línea
editorial de La Prensa en estos momentos, pero esas dos
vías de pensamiento confunden.
No dejaré de ser accionista del Diario La Prensa ,
también seguiré suscrito, y un fiel lector, como lo he sido hasta
ahora, pero me desconcierta leer textos periodísticos sobre la
misma persona, que expresan puntos distintos.
Rodrigo Jaime Miranda Hernández
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