Panamá, 17 de noviembre de 2003
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Periodismo panameño hoy

Triunfos inspiradores son los que necesita el periodismo hoy, para robustecer una libertad de expresión que algunos poderes confunden con libertad de presión a favor de intereses advenedizos

Rafael Pérez Jaramillo

rap@sinfo.net

Ya quedaron atrás los tiempos en que la única verdad que traían los periódicos –como dijo alguien– era el precio en la portada. Era cuando los periódicos de la dictadura calumniaban al 99% de los buenos panameños. Y al 1% restante… también.

No obstante lo anterior, también fueron tiempos de gran unidad en el periodismo de la democracia contra la dictadura. Se respiraba un sentido de misión que a veces hoy parece una misión sin sentido, pero yo tengo fe en que eso puede cambiar. Mi solidaridad y mi mayor estima para todos los amigos periodistas.

Ahora bien, siento que si quiero ayudar a que se haga un mejor trabajo, debo ser crítico. Personalmente siempre agradezco cuando me critican un artículo de buena fe, porque aprendo de alguien, y gratis. Informar, interpretar, guiar y divertir, son las funciones que me gusta mencionar del periodismo, y por eso he ensayado una lista de hechos que afectan esas funciones hoy. Los enumero: (1) Intereses económicos y políticos están rebasando un límite peligroso para la libertad de prensa. Campañas mediáticas y silencios ante grandes corrupciones están ganando demasiado terreno en no pocos medios. (2) El público percibe que, a veces, noticias importantes son minimizadas en las últimas páginas del diario. (3) Se evidencia eso de aplicar la ley de hielo a personas. (4) Pese a los esfuerzos individuales, hace falta un despertar del periodismo de investigación. (5) Se estaría cayendo en una crisis de credibilidad si a cada momento se es desmentido. Cuando un periodista desafía buscando una verdad que alguien quiere ocultar, espera que de regreso le aterrice un golpe. El buen boxeador asimila el golpe y queda parado. El buen periodista logra una apropiada nota que resiste los golpes de regreso, aunque siempre puede haber un margen de error aceptable si se apela a la doctrina de la “real malicia”. Pero si cada vez que se publica una nota controversial, fácilmente la desmienten, el público leerá con desconfianza la próxima vez… si es que hay una próxima vez. (6) No se respeta el dolor ajeno. Hace poco vi en televisión a una pobre mujer llorando en la entrada de la sala de urgencia de un hospital. Ella evitaba que las cámaras de televisión filmaran al familiar que llegó moribundo y desangrado. Ella tomaba con desesperación una sábana para cubrir el agonizante cuerpo. Y lo logró. Nadie pudo filmarlo. Pero también perdió otra batalla. Al día siguiente vi que un medio impreso logró colarse en la sala de urgencia y retrató el cadáver del joven malogrado. Esto es cruel. (7) Ante la abundancia de noticias, a favor de alguien, intuyo que hay medios recibiendo pagos de políticos que reclaman divulgación disfrazada de noticia. (8) Se puede pagar un alto precio penal, si se graba a un entrevistado sin su consentimiento y se divulga eso. Mucho cuidado con la divulgación. (9) Ya casi no hay columnas de opinión. En la dictadura fueron famosas “En Pocas Palabras” y una que siempre me arrancó la carcajada: “Sin Ton, Ni Son”. (10) Hay faltas de ortografía que merecen la pena capital. Solo para mencionar unas, en un mismo diario y el mismo día salieron estas perlas: “Hize la bandera” y no ha “hactuado”. Además, creer que la computadora reemplaza al corrector de pruebas también puede llevar a errores como el que vi hace poco. Si uno escribe “obediencia debida”, la computadora lo dejará pasar como correcto, pero también lo hará si escribe “obediencia de vida”. (11) Falta seguimiento en las investigaciones. Tal vez valdría la pena crear una página que se titule: ¿En qué quedó el caso? Allí se exhumarían los antecedentes de la investigación periodística, se exigiría a las autoridades judiciales la sentencia ejecutoriada (si la hubo) para finalmente decir en qué quedó. (13) Siguen las leyes mordaza. Yo hice dos trabajos registrando 25 leyes mordaza y 75 habeas data resueltos en un año, de los cuales solo se concedieron 10, pero se negaron 65. (15) En muchos casos al periodista se le siguen cargando gastos que benefician al periódico: celular, reducción de viáticos, carro que se gasta, etc. (16) Muchos periodistas dan un brinco a la política y confunden eso con la agenda informativa. Hay niveles directivos que están desviándose peligrosamente hacia allá. Un ejemplo es el tufillo a Ministerio Público que se siente en unos. (17) Aumentan las malas expresiones contra los periodistas. Recientemente la procuradora suplente los criticó, pero el ministro de Gobierno fue más lejos al asociarlos con el bochinche. Unos días después lo venció una maldición gástrica y fue al hospital; que se recupere, pero ya sabe: si va a ofender, tenga su Peptobismol. (18) Salarios. Muchos periodistas saben que para que una quincena les dure hasta el 30, tienen que cobrarla el 29 a las 11:59 p.m. (19) Se necesita que el periodismo también asuma la función de guiar hacia los intereses de la nación panameña. Esta es una idea de ese periodista patriota que fue Harmodio Arias.

No quiero parecer solo negativo, porque creo que gracias al periodismo de hoy se logran importantes aportes: por ejemplo, investigaciones periodísticas corrigieron asuntos, como los fideicomisos (o fidecoimas) de la ARI, y recetas médicas falsas. En ambos casos el periódico lanzó la denuncia, y en ambos casos las autoridades recularon o actuaron enseguida para corregir anomalías, o detener a los anormales y corruptos. Otro caso: creo que la reciente condena de los torturadores en la cárcel Modelo comenzó con una intrépida filmación televisiva. Triunfos inspiradores son los que necesita el periodismo hoy, para robustecer una libertad de expresión que algunos poderes confunden con libertad de presión a favor de intereses advenedizos al periodismo. Algún día eso cambia. Mis saludos y afectos para los periodistas en su día.

El autor es activista de derechos humanos

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