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Cartas del lector
Un sitio para vivir
SANTIAGO,
Veraguas. -A pesar de que las autoridades de la provincia realizan
esfuerzos para evitar la presencia de indigentes y orates que deambulan
por la ciudad, esto no se ha logrado, especialmente por los alrededores
del Mercado Público. La acción debe estar encaminada a buscar un
sitio donde ellos puedan vivir, y así evitar que estén en las calles
y le hagan daño a los demás.
Aclaración
13 de noviembre de 2003
En la edición de Mosaico del 2 de los corrientes, en la
página 19, aparece el siguiente pie de foto atinente a la
firma de los Tratados Torrijos-Carter, en Washington, el 7 de septiembre
de 1977: “Con estos tratados se logró la reversión
paulatina de las edificaciones y tierras bajo la jurisdicción
estadounidense en la antigua Zona del Canal, hasta la entrega,
el 31 de diciembre de 1999, del Canal de Panamá”.
En realidad, el objetivo estratégico de la negociación
liberadora que liderizó el general Omar Torrijos Herrera
no fue la adquisición de edificaciones ni aún el
aumento de la anualidad, sino la eliminación de la jurisdicción
que Estados Unidos ejercía sobre el territorio panameño
conocido como Zona del Canal, lo cual proyectaba una sombra sobre
la soberanía de Panamá. Para alcanzar dicho objetivo
estratégico era preciso, primero que todo, que Estados Unidos
reconociera sin ambages la soberanía de Panamá sobre
la Zona del Canal y sus mejoras o anexidades, y luego desmontar
el Gobierno de la Zona del Canal y todo el andamiaje colonialista
estadounidense contenido en la Convención del Canal Istmico
de 1903, el Tratado General de 1936, el Tratado Remon-Eisenhower
y todo otro convenio representado en canje de notas referente al
Canal de esclusas. Todos estos pactos fueron descritos expresamente
y se preparó la lista de los convenios que seguirían
vigentes entre los dos países.
Como se ve, no se trató del traspaso de edificaciones,
cosa muy subalterna en comparación con el objetivo planteado
por los Mártires de Enero de 1964 que, con su sangre, gritaron
que terminaba la etapa revisionista para abrir de par en par la
gestión abrogacionista.
En el fondo, veo un propósito claro de regatearle los méritos
ganados, pulso a pulso, por el general Omar Torrijos Herrera como
el estadista que logró la abrogación total y definitiva
del ominoso Convenio Hay-Buneau Varilla y sus enmiendas, eliminó el
enclave colonial sobre la Zona del Canal, logró la reversión
del Canal de Panamá y, conservando la amistad y cooperación
con Estados Unidos, logró la manifestación más
rotunda de la soberanía panameña: ondear la bandera
panameña sobre el Ancón Liberado.
Sentí una gran elación en mi alma al leer las siguientes
declaraciones del Secretario de Estado Collin Powell, dadas recientemente
a la periodista Luz María Noli: “Ustedes son un país
soberano, con su gobierno democrático y esa fue su decisión
y nosotros nos fuimos y partimos como amigos. Pero no anticipo
un regreso, no estoy consciente de la existencia de plan alguno
en ese sentido”.
La pregunta giró en torno al cabildeo de algunos panameños
para que regresen las bases militares. La respuesta fue:
"
Bueno yo no sé de ningún plan actualmente que lleve
a esa eventualidad. Los panameños tomaron una decisión
hace algunos años cuando yo era jefe de Estado Mayor Conjunto:
que no querían ninguna presencia militar norteamericana
en Panamá."
Estados Unidos fue una colonia inglesa y,
al igual que Panamá,
debió sufrir la consecuencia económica de la eliminación
de la presencia militar inglesa en las Trece Colonias; pero Estados
Unidos no pidió el regreso de los ingleses ni de sus bases.
Los americanos bregaron para consolidar su independencia y construyeron
un gran mercado interno con reglas claras que garantizaron la libertad
y la seguridad jurídica. Construyeron un Estado basado en
leyes y no en hombres. Eso es lo que debemos imitar de esa gran
nación.
Dr. Carlos Alfredo López Guevara
¿Contribución a la lectura o récord?
16 de noviembre de 2003
Apoyo y he contribuido a promocionar la lectura continuada de
El Quijote , que organiza la Alcaldía del distrito capital
y que se inicia hoy. Pero me preocupa que se haga mucho énfasis
en la implantación de un récord, como si se tratara
de una hazaña deportiva.
De esta manera seguimos recalcándole a la gente que solo
a través del deporte y el espectáculo se es popular
y famoso, soslayando los demás referentes que construyen
una nación.
Debemos resaltar que la actividad busca promocionar la lectura,
que a través del gozo y deleite que nos brinda podemos ser
más justos, tolerantes y solidarios.
Que Cervantes Saavedra es un héroe y los libros valiosos.
Deseamos el mayor éxito al evento.
Adviel Centeno
Inundaciones
13 de noviembre de 2003
Me parece que antes de hablar de que el relleno
para la rampa de Multicentro tiene la culpa (y debo aclarar que
estoy totalmente
en contra de la rampa) de las inundaciones del pasado martes 11
de noviembre en la ciudad capital, habría que ver cómo
se desbordó el río.
Yo vivo a media cuadra del Matasnillo y he
visto que durante las dos grandes inundaciones (la de este año y la de 1995) el
río no se salió de su cauce por mi casa. Sin embargo,
sí se sale de su cauce en el área del cruce de Vía
Brasil con Calle 50.
¿Será que en ese sector el área o cama del
río es más angosta? Consulten a los expertos.
Marcela de De la Guardia
Símbolos patrios
11 de noviembre de 2003
El motivo de la presente es para únicamente notificarle
sobre los colores y símbolos patrios en su uso correcto.
He podido observar algo curioso en la ciudad de Panamá,
disculpen si estoy equivocado, pero según tengo entendido,
cuando uno desea decorar con los colores patrios utilizando una
cinta o tipo de banner , la manera correcta es, verticalmente,
azul hacia la derecha, y horizontalmente, el azul es hacia arriba.
Pude percatarme que en toda la Avenida Balboa
se ha decorado con estos colores patrios, pero lamentablemente
en una dirección
de la vía esta errada, con el azul hacia la izquierda. También
en el Ministerio de Trabajo, en Plaza Edison, todas y cada una
de las puertas están decoradas con los colores, pero el
azul hacia la izquierda.
La razón por la cual les comunico esto no es por fines
políticos, si no que pienso que como ciudadanos debemos
corregir y educar a las personas para ser orgullosos de nuestra
patria y saber el manejo correcto de nuestros símbolos patrios.
Kenny Weeks
Otro punto de vista
12 de noviembre de 2003
El pasado 24 de septiembre, en la sección Revista del Diario
La Prensa , específicamente en la columna de “Glosas
golosas” se publicó una carta suscrita por Giovanni
Stagnaro, a la que me quiero referir.
Desde hace años se ha criticado a los dueños de
restaurantes de Panamá porque no les dan los descuentos
a los jubilados, y hemos optado por resignarnos y pasar agachados
ante una ley (descuento del 25% a jubilados) que es injusta y que
va en detrimento de nuestro trabajo.
Los legisladores fueron irresponsables al
proponer una ley, al parecer para ganar simpatía de nuevos votantes, que jamás
se consultó con las personas que tendrían que dar
tal beneficio. Nunca se nos consultó qué margen de
descuento podríamos dar, y resulta que el 25% es prácticamente,
y aveces menos, la ganancia que tenemos; es decir, al final nuestro
trabajo lo tenemos que ofrecer gratis. Siento que es muy fácil
ser solidario con el bolsillo ajeno.
Los restaurantes no son del pueblo como lo
era el IRHE, INTEL o el IDAAN; en estos casos el Estado o los
legisladores sí podían
decidir dar un determinado porcentaje de descuento. Ir a un restaurante
es un lujo, igual que comprarse un perfume, y esto no es una necesidad
básica.
Hay muchos jubilados que no piden el descuento,
quizás
sean conscientes de que esto es justo lo que se gana, y lo que
permite pagar la planilla de las personas que los atienden, que
cocinan, los servicios, etc.
Recuerde además que nuestros negocios
son nuestras entradas y de eso vivimos, no son entidades de beneficencia.
Hay que ponerse por un momento en el lugar
de los dueños
de restaurantes, para que se den cuenta que las cosas no son tan
fáciles.
Roberto Sarlo
Los reconstituyentes
14 de noviembre de 2003
Reformas a la Constitución, nueva Constitución,
son hoy los temas candentes “thermidorianos”.
¿Cómo llevarlas a cabo? Por esta misma Asamblea,
por una Asamblea Constituyente “ya” o por una mandataria
de quinta papeleta en el 2004.
¿Cómo lograr la manifestación de la voluntad
popular ya que: “el poder emana del pueblo”?
Ya no es prácticamente posible reunir el pueblo y aprobar
las normas fundamentales o los decretos en el ágora griega.
Por la apatía, indiferencia o desconocimiento de la mayoría
de nuestro pueblo, incluyendo muchos profesionales, de las materias
propias de las Carta Fundamental, parece conveniente empezar por
ilustrarlos de manera que puedan ejercer su poder ciudadano a conciencia
y convencimiento.
A pesar de la menguada credibilidad popular
hacia los Organos del Estado y los partidos políticos, no es posible descartar
totalmente su intervención parcial o logística para
la preparación de un temario o esquema razonable de las
materias constituyentes, en el esbozo de criterios, documentos
y justificativos de las normas básicas que deben regir nuestro
moderno Estado republicano.
Demóstenes Vergara Stanziola
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