Urbanismo que produce inundaciones
El actual modelo de desarrollo
urbano propicia las inundaciones
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
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| Esta tienda en Calle 50 quedó completamente
anegada por el desbordamiento del Matasnillo. |
Oscar Martínez, funcionario del MOP, limpia
la gran cantidad de basura que quedó tras la inundación. |
El 29 de abril de este año, Reinaldo Sánchez,
encargado del área metropolitana del Departamento de Drenaje
de la División Metro Vial del Ministerio de Obras Públicas (MOP),
declaraba a La Prensa que, bajo ciertas circunstancias, las inundaciones
eran inevitables en la ciudad de Panamá. “Si coincide la marea
alta con una fuerte lluvia, nada se puede hacer”, aseguró.
Y justamente eso fue lo que sucedió la tarde del
pasado martes 11 de noviembre de este año del centenario.
Pero, ¿realmente se trata de una situación fatal
ante la que no queda más que encomendarse al dios de cada cual?
Alvaro Uribe, arquitecto y urbanista, no está de
acuerdo. Según explicara, lo sucedido el martes es la consecuencia
lógica y predecible de un modelo de desarrollo urbano que calificó de “acumulativo”.
“Se trata de un desarrollo urbano que intensifica
al máximo el uso de suelos, sin tomar en cuenta el tamaño de calles,
desagües o tuberías, y que ha destruido sistemáticamente los espacios
verdes”, afirmó Uribe.
En el caso del Río Matasnillo, protagonista indudable
de las inundaciones del martes, Uribe recuerda lo sucedido hace
ocho años, cuando dejó claramente expresado que “no quería ser
tapado”.
En aquella ocasión, el arquitecto David Samudio
logró los permisos para construir una loza sobre el río a la altura
de Calle 50, para luego edificar sobre ella. El resultado fue terrible
y Samudio tuvo que retirar la loza ante la evidencia de lo descabellado
de la idea.
Hoy, el último recodo de naturaleza que le quedaba
al Matasnillo en su camino hacia el mar y que le servía para absorber
el exceso de agua –las áreas verdes del Colegio San Agustín– ya
no existe. En su lugar está Multicentro y en frente, las inconclusas
obras de la polémica rampa de acceso al centro comercial, justo
en la desembocadura del río.
El original estudio de impacto ambiental (EIA)
que presentaran los señores de Multicentro para justificar la construcción
del relleno, no tenía información relativa al impacto de la obra
en la desembocadura del río Matasnillo. Por ello, y a petición
de Silvano Vergara, director de Impacto Ambiental de la Autoridad
Nacional del Ambiente (ANAM), la empresa tuvo que hacer un estudio
hidrológico sobre el impacto que tendría la obra en la desembocadura
del río.
Frente al incierto resultado del proceso legal
que mantiene suspendida la obra y la más que predecible corrección
de los errores de procedimiento cometidos por los inversionistas
Jacobo Torres y Pedro Gómez, cuando solicitaron los permisos a
la Autoridad Marítima, en vez de hacerlo a la Dirección de Catastro
del Ministerio de Economía y Finanzas, la última inundación del
Matasnillo y sus afluentes debería ser una clara advertencia para
constructores y funcionarios.
Según informara a La Prensa Reinaldo Sánchez, del
MOP, durante el verano y como parte de las medidas preventivas
que lleva a cabo la institución, el Río Matasnillo fue drenado
en tres lugares: en El Carmen, en Carrasquilla y en Vista Hermosa.
Evidentemente, no fue suficiente. Al agotarse la
capacidad del cauce y los cajones que han ido constriñendo el espacio
para el agua, sus afluentes empezaron también a desbordarse.
Las quebradas Guayabo (Miraflores y Avenida Fernández
de Córdoba), Angostillo de Zeballos (Betania), Carrasquilla (La
Loma), Iguana (Colegio La Salle) y de El Ingenio (Betania), sorprendieron
a los vecinos con su peligroso y destructivo caudal.
Por ahora, las tareas de limpieza y el dolor por
las pérdidas materiales ocuparán los primeros lugares en la agenda
pública. Sin embargo, muy pronto nadie hablará de las razones de
lo sucedido y, peor aún, los constructores seguirán utilizando
cada espacio disponible para hacer su fatal pero rentable trueque
de espacios verdes por cemento.
Mientras, en un anaquel de la Dirección de Desarrollo
Urbano del Ministerio de Vivienda (MIVI) seguirá acumulando polvo
el Plan Metropolitano que, entre otras cosas, recomendaba la recuperación
de los bosques de galería al borde de los ríos, así como el respeto
a las servidumbres que permitan mantener las áreas verdes que eviten
las inundaciones.
Incluso, se aprobarán normas que violan las disposiciones
del plan, como el Decreto Ejecutivo aprobado por el MOP el 6 de
mayo de 2002, que permite construir estructuras sobre cursos abiertos
de agua natural en zonas urbanas.
Por ello, la próxima inundación es solo cuestión
de tiempo.
Inundaciones: el día después
VICTOR D. TORRES
vdagoberto@prensa.com
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Yanneth Justiniani, de la brigada de
aseo de la Alcaldía de Panamá, en su ardua labor de limpieza
en Calle 50.
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Llena de lodo quedó la tapicería El Sofá,
tras la inundación en Calle 50. |
La lluvia que cayó este martes, 12 de noviembre,
fue inusual –19.5 milímetros en dos horas– y coincidió con una marea
alta. Provocó estragos en muchas casas y locales comerciales de varios
puntos de la ciudad, principalmente en el área de calle 50, Parque
Lefevre y Curundú.
Se trató de la lluvia más fuerte del año caída
en una sola tarde.
Ahora, pasado el diluvio, los afectados se sienten
desprotegidos, desorientados, por la ruina en que los dejaron las
inundaciones.
“Tengo un dolor más grande por lo que me ha sucedido,
he perdido muchos muebles”, dijo la señora Joyce, propietaria de
la mueblería Rincones, ubicada en calle 50.
La señora Joyce no quería hablar con los periodistas,
por lo desesperada que se encontraba contabilizando sus pérdidas.
La señora –como muchos de los afectados– dijo acongojada
que el Multicentro tenía la culpa de que su negocio se hubiese
inundado y perdiera miles de dólares en muebles de lujo importados,
que demoran cuatro meses en llegar a Panamá.
Joyce tenía un depósito lleno de muebles para venderlos
en el mes de diciembre.
Ayer, un día después de la calamidad, mientras
se sacaba agua de los sótanos de los edificios con bombas, Guillermo
Remón, propietario de El Sofá, que se dedica a reparación de muebles,
tampoco dudó en decir que el Multicentro, recién inaugurado, es
en parte el causante de la desgracia.
El negocio de Remón, al igual que otros, se inundó de
agua y todos los materiales que usa para reparar los muebles los
perdió.
Remón recordó cómo los carros 4x4, los autobuses
y los camiones rompieron las ventanas de su negocio cuando pasaban
a toda velocidad, probando los vehículos en el agua.
“Hubo un vehículo 4x4 que dio la vuelta dos veces”,
corriendo por el agua, agregó.
La señora Elvira Pacheco, una residente de calle
50, tuvo mejor suerte, porque el agua afectó solo parte de su casa.
“Se me inundó un cuarto de alquiler que tengo en
la parte de atrás de la casa y tuvimos que sacar todas las pertenencias
del inquilino”, dijo Pacheco.
Pacheco no recuerda una inundación similar a la
vivida el martes 12 de noviembre. “Algo debe estar pasando en el
río, y las autoridades deberían hacer algo para limpiarlo”, expresó la
señora.
El río Matasnillo, que se desbordó debido a la
cantidad de lluvia caída, llevaba en sus aguas de todo: basura
de todo tipo, materia fecal, bicicletas y hasta estufas, entre
otros artículos tirados a su cauce.
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