
Reducción de desastres, un reto para Centroamérica
En el contexto regional no hay mejor inversión que aquella que incluye el componente prevención. En pocas palabras: prevención es inversión
Alejandro Maldonado L.
Reducción de desastres es, en la actualidad, algo más que un concepto estratégico del argot contemporáneo de las organizaciones internacionales vinculadas al desarrollo humano.
La reducción de desastres es un proceso continuo, multisectorial e interdisciplinario que pretende motivar a las sociedades para que se involucren en la gestión consciente del riesgo, más allá de la respuesta tradicional al impacto de los fenómenos naturales.
Expertos que han redactado documentos técnicos para la Estrategia Internacional para Reducción de Desastres (EIRD) y para el Centro de Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC) coinciden en que hay, al menos, ocho ejes de trabajo básicos para la gestión del riesgo y la reducción de desastres:
1. Actividades comprensivas de investigación para un mejor entendimiento de los peligros naturales y cómo se puede responder mejor a sus efectos;
2. La aplicación del conocimiento científico y tecnológico para la prevención de los desastres y su mitigación, incluyendo la transferencia de experiencias y un mayor acceso a los datos relevantes;
3. Acciones estructurales para fortalecer la resistencia de los asentamientos humanos y la infraestructura pública a los desastres naturales y para limitar los impactos potenciales de los fenómenos naturales sobre los sistemas socioeconómicos, basados en la evaluación y los mapas de riesgo;
4. Programas sostenidos de información y concienciación pública sobre los peligros naturales, la vulnerabilidad y los riesgos, adoptando programas de educación formal y capacitación profesional;
5. Un compromiso político público con la prevención y mitigación de desastres, incluyendo la adopción de legislación relevante en los planos nacional y local;
6. La integración de la prevención de desastres en la planificación nacional, contemplando la implementación de mecanismos eficaces de gestión del riesgo y de socorro en caso de emergencias;
7. Medidas de ordenamiento territorial que incluyan conciencia de los peligros, análisis de vulnerabilidad y evaluación de riesgos con la participación activa de las autoridades locales; y
8. Medidas de descentralización de las responsabilidades operativas y los recursos presupuestarios para la gestión del riesgo que potencien a las comunidades locales, les permitan actuar de manera más independiente y mejoren su resistencia a los desastres naturales.
El Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN) contribuyó a aumentar la conciencia internacional de que las catástrofes provocadas por la conjugación de los fenómenos naturales y la alta vulnerabilidad de las poblaciones se han constituido en una amenaza grave para la estabilidad económica, social y cultural de los pueblos.
Centroamérica tuvo su propia lección: el huracán Mitch. Durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre de 1998, fenómenos hidrometeorológicos se conjugaron con la alta vulnerabilidad de los países de la región para dejar un saldo de 9 mil 214 muertos, 12 mil 842 heridos, un millón 191 mil 908 damnificados y más de 6 mil 19 millones de dólares en pérdidas económicas.
Tras cinco años de haber ocurrido esa catástrofe, los centroamericanos nos estamos dando cita para evaluar los avances en materia de prevención de desastres. El Foro Regional Mitch + 5, iniciativa liderada por CEPREDENAC que se realizará en Tegucigalpa del 9 al 11 de diciembre, nos permitirá hacer un recuento de los acontecimientos, refrescar la memoria colectiva, reflexionar sobre lo actuado, intercambiar experiencias exitosas post-Mitch y adquirir nuevos compromisos en materia de reducción de riesgos y vulnerabilidad y de prevención de desastres.
Mitch + 5 será la oportunidad que tendremos los centroamericanos de promover, renovar y fortalecer alianzas estratégicas socioeconómicas y culturales que nos conduzcan al desarrollo de una cultura de prevención, pues en el contexto regional no hay mejor inversión que aquella que incluye el componente prevención. En pocas palabras: prevención es inversión.
El autor es presidente de la junta directiva del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC)
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