CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Está de más mencionar que Roberto “Mano
de Piedra” Durán ha sido el deportista insignia
de los 100 años de República, en una país
donde el béisbol terminó siendo el rey y el fútbol
como uno de los deportes que más pasión despertó,
en la última recta del Centenario.
Durán tiene méritos de sobras para merecer esa
distinción con el respeto de otras figuras ilustres
del deporte panameño, que también le dieron realce
internacional a este país.
Siempre he sido un admirador del Cholo Durán y, hago
un paréntesis para decir lo mismo del compositor y cantante
Rubén Blades. Por eso me agradó verlos a los
dos a través de la televisión en la tarima donde
se celebraron las festividades del 3 de noviembre. Y más
aún, ver a Blades hacer público reconocimiento
a algunos deportistas nacionales en los 100 años de
República. No me interesa saber que pudo haber tenido
matices políticos, pienso que lo que vale fue la intención
de reconocer a quienes al fin y al cabo son los que siempre
le brindan las mejores sensaciones a un país.
Haber registrado este hecho tan significativo para los deportistas
nacionales, que nadie más tuvo en cuenta durante esta
celebración es muy loable. Sin importar lo repentino.
Fue un acto muy aplaudido en el que todo un país estuvo
en sintonía. Bastó salir a la calle y escuchar
en ciertas áreas solitarias el eco de los televisores
sintonizados con Rubén. Incluso tuve la oportunidad
de tomar un taxi e ir escuchando parte del concierto. Gracias
a Rubén Blades y compañía, el deporte
se hizo sentir en las fiestas del Centenario.
El deporte siempre es una actividad que se ha identificado
con el sentimiento de un país. Es una de las tantas
cosas bellas de la que habla Blades en su canción Patria.
De más está decir que el béisbol fue el
deporte que terminó siendo el favorito de los panameños
en este cierre de Centenario, como lo fue en su momento el
boxeo, el baloncesto, el atletismo y otras disciplinas. No
obstante, el fútbol me parece -insisto- uno de los deportes
que más pasión ha despertado en los últimos
años.
Por ser esta una tribuna del fútbol, está de
más ahondar en otras disciplinas deportivas. En este “tiro
a gol” le rendimos tributo al más grande, Roberto
Durán, y al deporte que más apasiona: el fútbol.
Así como Roberto Durán, Ismael Laguna y Panamá Al
Brown fueron figuras del boxeo; Mariano Rivera y Rod Carew,
en el béisbol; Laffit Pincay, en la hípica; Mago
Rivas y Davis Peralta, en el baloncesto, entre muchos otros,
el fútbol ha tenido una legión de futbolistas
encabezada por Julio Dely Valdés, que le han dado renombre
internacional a un país que antes era conocido más
por el béisbol, el boxeo o el baloncesto.
Julio Dely fue el embajador del fútbol panameño
en el exterior durante gran parte del siglo pasado. Quedó incluido
en el equipo ideal del siglo XX, en la CONCACAF. Junto a sus
hermanos Armando y Jorge, dejó sus huellas en distintos
países donde este deporte es mucho más que un
sentimiento.
En este espacio queremos rendirle homenaje a todos los futbolistas
que vistieron la franela tricolor, a los que están activos,
sobre todo a los muchachos de la Sub 20 que nos representarán
por primera vez en un Mundial Juvenil.
Sin ser Panamá un país de fútbol, este
se hizo presente con una fanaticada muy especial, que se diferenció de
la de otras disciplinas. Es única e hizo que este deporte
se popularizara en los últimos lustros de este Centenario.
Figuras como Santiago Anderson, Pedro Pablo Arosemena, Alfonso
Méndez, Héctor Avila, Agustín Sánchez,
Roberto Tyrrell, Ernesto “Cascarita” Tapia, ”Sombra” Cáceres, “Chichón” Flores,
Jorge Méndez, Rommel Fernández, los hermanos
Dely Valdés, Luis Ponce, Edelberto Aguirre, José Figueroa,
Percival Piggott (padre e hijo), Rubén Guevara, Patricio
Guevara, José Ardines, Nefatalí Díaz Víctor
René Mendieta, Roberto Corbin, Alfredo Poyatos, Jesús
Julio, Franklin Delgado, Eric Ortega, Frank Lozada y muchos
otros tantos, que no nombramos pero que llenarían varios
espacios como este, fueron figuras que pusieron su granito
de arena para que el fútbol nacional se popularizara
y despertara también un sentimiento de patria.