Panamá, 8 de noviembre de 2003
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La diplomacia del control

Durante los últimos 50 años del siglo XIX Estados Unidos se consolidó como la potencia hegemónica mundial. La separación de Panamá sentó un precedente en la política exterior de EU

NATALIA DURANGO VASQUEZ
Tomado del diario El Colombiano

LA PRENSA/Jihan Rodríguez
Los panameños celebramos la separación de Colombia. Sin embargo, los colombianos lo consideran el día en que perdió a Panamá. En la foto se observa un baile típico en la ciudad de Panamá, en celebración de los 100 años de la República.
Un día antes de la declaración de independencia de Panamá, varios uniformados estadounidenses llegaron al istmo y sus comandantes tomaron el ferrocarril para impedir que tropas colombianas lograran desembarcar. Corría el rumor de una invasión nicaragüense, mas el mayor temor era que Panamá se declararía Estado de manera unilateral.

Ante las advertencias, el buque estadounidense Nashville llegó como ayuda a las costas de Colón y desembarcó sus marines, la compañía de bomberos de Panamá fue convertida en ejército de un día para otro y un gobierno, creado en la noche del 3 de noviembre de 1903, proclamó al día siguiente la independencia de Panamá. Dos días más tarde, siguiendo las instrucciones del presidente de EU, Teodoro Roosevelt, el secretario de Estado, John Hay, reconoció la nueva República de Panamá.

El respaldo de Estados Unidos a la separación de Panamá se hizo evidente y con ese hito ese país sentó un precedente en su política exterior, basada en el interés de “extenderse por todo el continente”, como versa en su Destino Manifiesto.

Así, mientras Estados Unidos avanzaba en su visión geopolítica y aumentaba el control de territorios que lo consolidarían como potencia, Colombia perdía su mejor oportunidad de tener una política exterior más autónoma y fuerte con respecto a EU y al mundo en general, eso, sin contar la pérdida de regalías, progreso y protagonismo mundial. No es gratuito, además, que mientras el 3 de noviembre los panameños celebran “la separación”, en Colombia se conmemora “la pérdida”.

José Ignacio López, director de la especialización en Geopolítica de la Universidad Eafit, afirma que la separación de Panamá de territorio colombiano obedece a la intención de EU de controlar los océanos con el fin de garantizar su expansión hacia los nuevos escenarios mundiales: Asia-Pacífico y su consolidación en el Caribe.

Esta visión es la base de la política exterior del presidente Teodoro Roosevelt, quien a su vez adoptó del almirante Alfred Mahan las bases para asegurar el poderío de Estados Unidos.

“Alfred Mahan, almirante y profesor de las escuelas navales que formó la dirigencia estadounidense desde finales del siglo XIX, proponía que siendo Estados Unidos una isla perfecta rodeada por dos mares, el control de los océanos era necesario para consolidar su poder como potencia mundial. Pero existía una debilidad: trasladar la flota de un océano a otro implicaba dividir la flota naval y eso era dividir el poder. Por eso se debía encontrar un punto estratégico donde construir un canal que permitiera el paso de la flota naval a donde fuese necesario y de manera rápida”, sostiene José Ignacio López.

Mahan se basaba en varios argumentos, pero uno de los más contundentes fue lo sucedido en la guerra contra España en 1898, cuando se debió llevar un barco de la fuerza naval de EU, desde San Francisco (Pacífico) y fue necesario dar la vuelta por el estrecho de Magallanes al sur del continente, para llegar al Mar Caribe. Cuando el barco llegó, la guerra había pasado y no se contó con ese apoyo.

El control de los océanos

A principios del siglo XX, Estados Unidos desarrollaba su carácter de imperio geopolítico en dos ejes (Atlántico y Pacífico) para que su fuerza naval pudiera moverse por el mundo.

Según José Ignacio López, este antecedente es significativo para entender el interés geopolítico de EU en Panamá. A finales de 1800, Estados Unidos mantuvo un papel estratégico en el Pacífico. En 1875, ofreció un tratado comercial a las islas Hawai e hizo de ellas un protectorado.

En 1887, logró la concesión de Pearl Harbor como estación carbonífera y base naval y en 1893, un golpe de Estado contra la reina Liliuokalami, anexó a Honolulu a Estados Unidos. 1898 concluyó con la adquisición de Filipinas y las islas Guam y luego, en 1899, con las islas Wake y concesiones menores en Samoa. La conquista del Atlántico también era necesaria para garantizar la hegemonía estadounidense en el mapa mundial.

Según el analista, “el otro eje político para lograr el control naval fue ‘el estricto control del Golfo de México y el Caribe’, como lo dijo Mahan, por esta razón, el primer canal se pensó por Nicaragua a través del Río San Juan.

Es de anotar, que el rechazo por parte de Colombia sobre el tratado Herrán-Hay el 12 de agosto de 1903 alebrestó los ánimos independentistas de Panamá, que veía en la construcción del canal su tabla de salvación y que además estaba motivada por el temor a que el canal se hiciera por Nicaragua y no en el istmo.

El Atlántico

Sin duda, Estados Unidos consideraba desde la Doctrina Monroe (América para los americanos), que el Caribe y Centroamérica constituían su área de influencia natural. Por ejemplo, Texas, Nuevo México y California, antes mexicanos, fueron anexionados entre 1846 y 1848, y por el Tratado de París (10 de diciembre de 1898), España cedió a Estados Unidos la isla de Puerto Rico.

Las intenciones de EU sobre el Atlántico y Panamá venían desde el Tratado Mallarino-Bidlack de 1846 con el que controlan la zona y hacen el ferrocarril transístmico. Mediante la firma de ese tratado, la República de Nueva Granada le concedía a Estados Unidos de América el derecho de vía o tránsito a través del Istmo de Panamá.

Para el 3 de noviembre de 1903, John Hay declaraba en un comunicado desde Washington que “el Gobierno de los Estados Unidos está obligado, no solamente por las estipulaciones de los tratados, sino también por interés de la civilización, a velar porque el tráfico pacífico del mundo a través del Istmo de Panamá no se vuelva a perturbar”.

Según José Ignacio López, controlar el Atlántico era especialmente importante por las tres corrientes de navegación que tiene. “Corriente del canal de Yucatán, que va de norte a sur y lleva al canal. La corriente ascendente del canal hacia Puerto Rico y República Dominicana y la del Canal de Barlovento, que después serviría para traer el petróleo desde el golfo Pérsico. Por ello no es gratuito que EU interviniera en la isla de Granada”.

“Para unir estos dos ejes de control geopolítico, base de la expansión de EU, el tener un canal que uniese a estos era fundamental”, agrega.

El momento era apropiado, pues para 1903, estos dos ejes se habían consolidado, y Panamá presentaba todas las características para que EU lograra su objetivo. No por nada, Roosevelt dijo: “Las liebres de Bogotá no detendrán el progreso de EU. I took Panamá”.

Lo que perdimos

Con la separación de Panamá, Colombia perdió, además de progreso y regalías, la posibilidad de una política exterior más autónoma y determinante.

Según Martha Ardila, politóloga internacionalista de la Universidad Externado de Colombia, “durante los primeros veinte años del siglo XX, Panamá fue el eje de la relación con Estados Unidos, constituyendo el tema más importante, tan solo superado a partir de la década de los 90, por el de las drogas ilícitas, y de manera mucho más reciente, por el del terrorismo”.

Panamá era la posibilidad de proyectarse hacia el Caribe de manera insular y continental. Era la posibilidad de comunicarse mejor con el mundo. Para el profesor José Ignacio López, la separación de Panamá formó parte del proceso de balcanización de América Latina, obstaculizando el desarrollo de la zona. “Una de las cosas que ha permitido la balcanización de América Latina es la sustracción de Panamá al generar la imposibilidad de la existencia de interlocutores capaces de confrontar el poder estadounidense, pues sólo cuando se tiene poder se tiene capacidad de negociación. Con la separación de la visión de unión, se pierde esa posibilidad de desarrollo de la zona”, sostiene.

Cien años después de la separación, de Panamá queda el recuerdo de una riqueza perdida y un dibujo del Istmo en el escudo de Colombia.


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