Panamá, 8 de noviembre de 2003
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Sociales
Horóscopo
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
S. Espectacular
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

La insurrección de Las Tablas

Esta fecha está grabada con letras de oro en las efemérides tableñas, ya que se conmemora con auténtica veneración la gloriosa gesta de nuestros ancestros

Oscar Vargas Velarde

Hoy 8 de noviembre, en el centenario de la República, se celebra con renovado fervor y patriotismo otro aniversario de la insurrección de Las Tablas, hecho histórico de singular relevancia transmitido por la tradición oral que constituye un hito prominente en la formación de las legítimas aspiraciones libertarias de los panameños.

Esta fecha está grabada con letras de oro en las efemérides tableñas, ya que se conmemora con auténtica veneración la gloriosa gesta de nuestros ancestros, quienes pese al peligro de perder sus vidas y bienes adoptaron la férrea decisión de romper las coyundas triseculares impuestas por el colonialismo español.

Las ansias de libertad, el alma indómita y la inspiración en las campañas militares victoriosas del Libertador Simón Bolívar fueron las fuerzas telúricas determinantes de la audaz conjura que colocó a sus autores en el cenit de la gloria y en el agradecimiento eterno de la posteridad.

La conspiración, fraguada bajo un frondoso árbol de níspero, tuvo como detonantes la presencia del general Joaquín Navarro –sanguinario y abusivo, quien ahorcó a ciudadanos, destruyó viviendas y quemó sementeras–, apresado esa madrugada del 8 de noviembre de 1821 en el cuartel de La Tronosa; así como la coyuntura favorable de que la principal plaza militar, la de la capital, había quedado desguarnecida por el desplazamiento hacia Sudamérica del capitán general Juan de la Cruz Mourgeon y de sus tropas coloniales.

Hombres como el capitán Pedro Damián Pérez, José del Rosario Espino, Simón Velasco, Pedro Antonio de Barahona, José Domínguez, José Respeto, José Dolores Espino, Joseph de Barahona, Agustín de Espino y 200 lugareños más en ese memorable día se consideraron “libres de las cadenas y hostilidades de los europeos”. Acto seguido, manifestaron su júbilo y su respaldo a la proclama del 10 de noviembre llevada a cabo en La Villa de Los Santos, la cual desencadenó los acontecimientos que finalmente condujeron a la declaración de libertad e independencia por parte de los cabildantes de la ciudad de Panamá el 28 de noviembre de 1821, “conforme al voto general de los pueblos” integrantes de la jurisdicción del istmo.

Los conspiradores tableños relatan los hechos acaecidos en este “pueblo que estaba deseoso de sacudirse el yugo español que tanto lo mortificaba”, en carta dirigida al coronel Segundo de Villarreal, gobernador del cantón de Los Santos, expresándose así: “mucha parte de sus vecinos [...] se presentaron declarándose decididos a resistir algunas providencias de los godos, hasta que se tuvo la laudable noticia de que esa heroica ciudad había abrazado el sistema de Independencia”, por lo que entonces “el vecindario sin temor de los riesgos que pudieran resultar, sin dilatar un punto para resolver, levantó la voz a favor de la Independencia y repudió el mando español”.

Al analizar esta carta, el historiador Claudio Vásquez V. explica que “El pueblo tableño había declarado pues, una resistencia indefinida y permanente; eso es insurrección, eso es sublevación. Eso es desobediencia a los ‘godos’; este es un acto de rebeldía pública; este es un conato pro Independencia porque ese era su sentido o propósito; es el primer grito de alarma, es la voz en grito que refleja la protesta del corazón, del cerebro y de la conciencia en contra de los atropellos e injusticias y en busca de la liberación”.

Es necesario, hoy más que nunca, acudir a la memoria colectiva –atesorada por nueve generaciones durante el transcurso de estos 182 años– para mantener viva la llama de la libertad, templado el espíritu de la perseverancia y vibrante el ejemplo del sentimiento nacional, virtudes que nos legaron los patriotas del 8 de noviembre de 1821.

El autor es abogado y catedrático universitario

Además en opinión

El camino de la muerte: Rogelio Antonio Mata Grau
Nuestra patria ajena: Luis F. De León Reyna
Los compromisos de la nueva centuria: Carlos Iván Zúñiga Guardi
La insurrección de Las Tablas: Oscar Vargas Velarde





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá