El camino de la muerte
El área es un conjunto escénico de alto valor ecológico y geológico que protege una diversidad biológica con especies únicas en el lugar
Rogelio Antonio Mata Grau
romagrau19@hotmail.com
He estado contemplando desde hace muchos meses la lucha tenaz y sistemática que los grupos ambientalistas nacionales, con el apoyo de grupos extranjeros, vienen librando frente a la tozudez del actual gobierno por construir el proyecto gubernamental bautizado por la primera mandataria de la Nación con el nombre de “camino ecológico”.
En el inicio de mi carrera docente me tocó desempeñarme tanto en la costa abajo de Colón como en Bocas del Toro, y en áreas colindantes con el Parque Nacional Volcán Barú; allí laboré como maestro multigrado (comunidad de Alto Jaramillo) y posteriormente como especialista de la Dirección de Recursos Naturales Renovables. Participé en la elaboración del primer plan de manejo de ese parque nacional, con expertos del programa “El hombre y la biosfera”; por lo tanto, no puedo pasar por alto esta situación y dejar de cumplir con mi obligación de aportar mi opinión a través de este artículo, expresar mi solidaridad con los grupos que rechazan la construcción de este camino de la muerte y reiterar mis respetos hacia el medio ambiente.
El Parque Nacional Volcán Barú alberga especies como el quetzal, diversas variedades de torcaza, salamandra marmórea, lagartijas, el puma, jaguares, tapires, conejos pintados, etc. Se caracteriza por sus bosques tropicales de altura y páramos. Praderas gramíneas nativas. Es la unidad de manejo que presenta la mayor variedad de zonas de vida y sus bosques siempre verdes dominados por lauráceas y quercus. Es un conjunto escénico de alto valor ecológico y geológico que protege una diversidad biológica con especies únicas en esta área.
Las lagunas del volcán Barú son las segundas en importancia del litoral pacífico en el continente americano, debido a su diversidad de flora y fauna, y a la altura en que se localizan, por lo que representan un ecosistema de importancia continental. Estas dos lagunas son como un parque de diversiones para las aves locales y migratorias, que encuentran refugio y comida en el bosque colindante.
Toda esta riqueza, que por razones de espacio la tenemos que sintetizar, está a punto de sufrir una catástrofe ambiental; el gobierno actual tiene la responsabilidad de garantizar la conservación del sistema de áreas protegidas; Panamá, como parte de un sistema mundial de protección ambiental, tiene que contribuir a la protección de estos ya que son los últimos reductos de vida silvestre y biodiversidad que constituyen el futuro y la única esperanza de vida de la humanidad a la cual también pertenecemos nosotros como sociedad y país.
En consecuencia la población, con todos sus estamentos, debe ser vigilante permanente del uso racional y ordenado del manejo y conservación de nuestras áreas protegidas, tanto públicas como privadas.
El Parque Nacional Volcán Barú está en peligro inminente de sufrir daños ambientales severos, irreversibles e irrecuperables, por el proyecto de construcción de la carretera o “camino ecológico”.
El Parque Nacional Volcán Barú, como parte del sistema de áreas protegidas, es un núcleo que está destinado a mantener la biodiversidad de las especies, los ecosistemas y los bancos genéticos silvestres; por esta razón tiene que proporcionar protección permanente a lugares dedicados al mantenimiento de la diversidad biológica y de nuestro patrimonio cultural y natural, al mantenimiento de los procesos económicos y a la provisión para usos racionales, recreativos, científicos o educativos de recursos naturales particularmente limitados en el espacio.
De continuar el gobierno en la tarea de construir este “camino de la muerte”, solo provocará la destrucción del patrimonio natural que es elemento insustituible de la herencia de todos los panameños y de nuestra identidad biológica y cultural, por intentar suministrar un servicio que pone en riesgo los recursos que albergan las áreas de esta región.
El autor es docente
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