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Cartas del lector
Mileika Bernal
mbernal@prensa.com
Maneje con cuidado
Las calles en la ciudad capital cada día están más congestionadas,
y sin duda los conductores tienen que hacer muchas maniobras para transitar por
ellas. Sin embargo, los conductores de buses abusan de esa necesidad de hacer “milagros” para
circular y se suben en las aceras, sin tomar en cuenta que estas son puestas
allí para los peatones y que pasarles por encima las daña. Precisamente
en el cruce de la Plaza 5 de Mayo, en Calidonia, en el área de Ancón,
hay muchas afectadas por el paso de los buses.
Hizo falta entonar el himno nacional
4 de noviembre de 2003
Quiero felicitar al diario por el inmejorable
reportaje que publicó,
porque nos permitió conocer cómo se celebró en
el interior del país la magna fecha del 3 de Noviembre,
nuestro primer Centenario.
Sin embargo, sentí mucha nostalgia, porque en Paraguay,
donde vivimos varios panameños, la Embajada de Panamá ni
siquiera nos llamó para cantar el himno nacional. En años
anteriores, el 3 de Noviembre nos encontrábamos los panameños
para cantar el himno, pero este año, que tiene un significado
más especial, no se hizo.
Para los panameños que viven fuera del país, sí es
importante por lo menos recibir una alocución sobre la fecha,
pero nunca se hizo. Tampoco apareció en los diarios locales
nada sobre Panamá, excepto en el diario ABC Noticias , el
de mayor circulación, pero en la penúltima página
del diario, después de los deportes.
Este diario publicó un artículo sobre Panamá,
que fue preparado por la agencia de noticias EFE. Realmente como
panameños que vivimos fuera fue muy triste no tener la oportunidad
de entonar las notas del himno nacional y no compartir un sancocho
con los compatriotas. Ese día era importante cualquier cosa
que nos hiciera pensar que no estamos lejos del terruño,
era importante y más aún en nuestro primer Centenario.
Siento que aquí falló la iniciativa de la embajada,
que es la institución que representa el país.
Roger A. Gamboa
Llamado de atención
24 de octubre de 2003
Decidí sacar una cita en la Policlínica de San Francisco,
en la ciudad de Panamá, para que atendieran a mi hija de
tres años de edad. La pediatra, luego de evaluar su caso,
me extendió una referencia para oftalmología.
Inmediatamente me dirigí a sacar la cita, considerando,
como toda su lógica, que si la doctora refiere un caso a
un especialista, hay que darle curso de inmediato, sobre todo tratándose
de una menor de edad.
Para mi sorpresa (y eso que suelo decir que
ya nada me sorprende, sobre todo si es la Caja de Seguro Social),
la funcionaria que
extiende la cita me miró con cara de aburrimiento y me dijo
que “ya los cupos para oftalmología están agotados”,
y que “tiene que sacar cita el próximo año”.
Bien, eso pasó en octubre. El Seguro Social nos brinda
las siguientes alternativas: busque un especialista privado y pague
35 ó 40 dólares y considere que el dinero que se
cotiza en la Caja de Seguro Social es un ahorro para su “jubilación” o
espere con fe a que su caso no sea de vida o muerte, y acuda en
enero para que un especialista le atienda, si es que tiene suerte.
Luisa Olivares
La columna de panameñismos
2 de noviembre de 2003
Me refiero en esta ocasión a la columna “Panameñismos”,
recopilación que en su oportunidad preparó el Dr.
Baltasar Isaza Calderón y que publica cada domingo el Diario
La Prensa en la sección Nacionales.
El concepto cuya definición a mi entender requiere aclaración
es el de “pavearse”, ya que el mismo se define allí como “fugarse
de clases el estudiante o del trabajo un empleado”.
Considero que si se cambia el concepto de
fugarse por el de ausentarse sin justificación de clases el estudiante o del trabajo
un empleado, sería correcto, ya que si utilizamos el de
fugarse, estaríamos significando que el estudiante o el
trabajador fueron indistintamente al colegio o al lugar de trabajo
y de allí se evadieron, se fueron o en su defecto se fugaron,
que es distinto a no ir sin razón justificada. Espero respetuosamente
acepte la aclaración.
Guillermo Walker Franco
Una mala aptitud hacia los estudiantes
3 de noviembre de 2003
Quiero ofrecer mis más sinceras felicitaciones
a todos los colegios participantes de los desfiles patrios. Realmente
hicieron
gala de sus mejores esfuerzos. Hemos visto con orgullo desfilar
a todos nuestros estudiantes, futuro de esta hermosa tierra.
Sin embargo, debo decir que así como los estudiantes, profesores
y asociaciones de padres de familia se esmeraron en ofrecer el
mejor espectáculo a nuestros dignatarios y visitantes, la
presidencia, el resto del gabinete de este gobierno y, en resumen,
los políticos de nuestro país, le pagaron a nuestros
estudiantes con soberana “bofetada patria”.
Hubo gala de ineficiencia en la programación, los tiempos
nunca fueron respetados y, para mayor insulto a nuestros jóvenes,
observamos un palco presidencial vacío, luego de esperar
toda una mañana para desfilar al llegar a la tribuna presidencial
no había autoridad alguna a quien presentar los respetos.
Que falla tan grande de este gobierno y que
irrespeto a nuestra juventud, nuestros profesores y padres de
familia. Luego de tan
larga espera, terminar desfilando ante una tribuna vacía.
Espero que el próximo año se organicen y aunque entiendo
que no pueden estar todos todo el día allí, hay que
respetar a nuestros desfilantes y debemos siempre tener una tribuna
o palco presidencial a quien presentar los respetos cuando se desfila.
Luis Alfredo Solano
Reflexión en el
centenario
1 de noviembre
La Patria está de fiesta. Estamos celebrando cien años
de República independiente, es el momento de que todos los
panameños y los no nacionales que conviven en esta hermosa
tierra, sin distingo de ninguna clase, hagamos un alto en el camino.
Todos debemos unirnos en un haz de voluntades,
nuestra nación
se lo merece. Los actuales problemas del país se pueden
resolver si el Gobierno, la oposición, los trabajadores,
empresarios, campesinos, estudiantes, amas de casa y jubilados
nos unimos para resolverlos. No con mentiras ni verdades a medias,
no con críticas destructivas ni insultos, no con acusaciones
sin pruebas ni con respuestas absurdas, no con el morbo ni con
rumores especulativos, no con la diatriba ni con el desinterés
o poco importa.
Por el contrario, el gobierno debe ejercer
el mandato constitucional dado por el pueblo cuando lo eligió; la oposición
y los políticos deben ser garantes de que esto se cumpla,
con objetividad, críticas sanas y constructivas; los trabajadores
públicos y privados debemos realizar nuestras funciones
y labores con responsabilidad y eficiencia; el campesino debe producir
la tierra con empeño y esperanza en el mañana.
El estudiante debe prepararse para el presente
y así enfrentar
el futuro; las amas de casa deben continuar forjando en el hogar
los valores morales y cívicos y los jubilados ser vigilantes
de todos sus logros y conquistas.
Si todos cumplimos con nuestra parte podemos
cantar a los cuatro vientos: “Alcanzamos por fin la victoria, en el campo feliz
de la unión”.
Reynaldo J. Bello Méndez
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