Un
señor campeón
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
El sexto título del Tauro en esta décimo
sexta temporada de la ANAPROF no admite excusas. Fue el mejor
de todos. Le ganó al Arabe en su casa en la final del Apertura
y, el domingo, se banqueteó con el Alianza en la final del
Clausura. Los nueve goles en sus dos finales no tienen comparación.
El domingo, viendo el resumen del partido
en el programa “En La jugada”, de RCM, Gabriel Castillo comparaba
el Tauro como los galácticos del fútbol panameño. Me parece
ajustada la comparación, guardando las proporciones del caso,
no solo por los cinco goles que le metieron al Alianza ni
por su título, sino por la manera como jugó todo el equipo.
En las dos finales fue determinante
el campo de juego. No es lo mismo jugar en La Pedregaleña,
Balboa o el Omar Torrijos que hacerlo en la nueva cancha
del estadio de Colón o en el Rommel Fernández. En este tipo
de canchas, los buenos hacen la diferencia, como en efecto
pasó en sus dos finales de 2003.
En este tipo de condiciones, Tauro sacó a
relucir su mejor estirpe. Los toros fueron de casta. Hicieron
lo que se les antojó. El domingo, todo su talento lo expresaron
en los primeros 45 minutos con un fútbol contundente, de
estilo fino y elegante. Dio gusto verlos jugar de la manera
como lo hicieron.
El hecho de que los jugadores del Alianza
hayan caído en un mar de errores desde el mismo momento en
que el árbitro Basilio García pitó el inicio del partido,
para nada desmerita el triunfo del equipo pedregaleño. La
falta de experiencia del Alianza fue cómplice de la derrota.
El partido le quedó grande a la mayoría de sus jugadores,
pero estoy seguro de que va a servirles de lección.
Tauro jugó sus mejores 45 minutos del
Clausura. No creo que hayan jugado otro partido de esta manera.
Todos hicieron su parte. Fueron determinantes. Sacar al jugador
más valioso de ese partido era una tarea complicada.
Lo deportivo fue una de las dos caras
que tuvo la final. La otra estuvo en las gradas, con una
de las finales de menos público que se han dado en las últimas
temporadas de la ANAPROF.
De antemano se conocía que estos dos
equipos no arrastran gente. Algo se tiene hacer. Este es
un tema para que la organización y los presidentes de clubes
lo tengan presente. Que lo comiencen a meditar con seriedad.
Hay que sumar gente a los estadios, sobre todo tratándose
de una final en la que juega el club más laureado de todos.
Sin público, el partido pierde fervor.
No tiene esencia ni brillo, así Tauro sea un plantel galáctico.
Sentí pena cuando vi correr a Rolando Palma a la tribuna
popular, para festejar su gol. Faltó el calor de las tribunas.
Son detalles que complementan el espectáculo.
A sus 16 años, los clubes y la directiva de la ANAPROF tienen
que mirarse más allá de sus narices. Un buen partido nace
de la actitud de los jugadores, como en efecto lo hicieron
los jugadores del Tauro, pero el público es determinante
para que un encuentro se conviertan en verdadero espectáculo.
La final tuvo brillo en la cancha, pero le faltó calor en
las tribunas.
Este es un punto en el que siempre hemos
sido críticos. Ahora tenemos una buena cancha para jugar.
Siempre a los medios nos piden que le demos cobertura al
torneo para que el público asista. Los medios hacen su trabajo,
pero falta que los clubes hagan el suyo, que no es otro que
mercadear sus equipos por las áreas que representan. No es
fácil, pero algo se tiene que inventar.
Afortunadamente, los jugadores del campeón
salvaron el espectáculo. Los pocos que fuimos les estamos
agradecidos.