Cartas a Carmen
P. Buenas señora Carmen: Me gustaría saber
cómo maneja uno la situación de estar solo en el mundo a pesar
de tener parientes cercanos. El caso es el siguiente: Mi mamá murió cuando
yo tenía 13 años. Mis hermanos y yo quedamos viviendo con mi
papá. Mi hermana mayor se casó cuando yo tenía como 17 y mi hermano
cuando yo tenía como veinte aproximadamente. Yo fui la que más
tiempo pasó en casa con mi papá y por ende la que tuve una relación
más cercana con él. Eso, hasta que se volvió a casar, tuvo dos
hijos más y ahora parece que se olvidó de mi existencia. Ya yo
soy una mujer adulta, estoy casada y tengo dos hijos. La familia
de mi esposo es pequeña y vive en el interior y aunque él y yo
somos muy unidos, le confieso que a veces me siento sola. Mi
madre me hace mucha falta a pesar de que murió hace ya muchos
años, pero uno siempre recuerda esa figura al momento de casarse,
de tener los hijos y de vivir otras experiencias que generalmente
se comparten en familia. Por un tiempo tuve la idea romántica
de que mi hermana mayor suplantaría ocasionalmente a mi madre,
pero eso no ha sucedido, y aunque yo trato de mantenerme cerca
de mi padre, no he logrado hacer clic con su esposa, así es que
las cosas caminan, pero lentamente. En realidad me da lástima
con mis hijos porque ellos como que también son huérfanos de
abuelos y tíos. La verdad es que incluso me mortifica pensar
qué pasaría con ellos si mi esposo y yo llegáramos a faltar.
ADC
Mi querida ADC: siento, por el tono de su carta,
que usted está inmersa en un círculo de autocompasión. Sin darse
cuenta puede estar transfiriendo esos sentimientos a sus hijos.
Todos hemos sufrido pérdidas alguna vez. Es cierto que unas son
más importantes que otras. Es necesario hacer duelo por estas pérdidas,
pero es indispensable a la vez seguir viviendo. En el caso de sus
hijos, por ejemplo, ellos no han perdido ni a su padre ni a su
madre, no hay que hacerles ver que andan cojos por la vida solo
porque sus abuelos están lejos. Hay sociedades, como las de Estados
Unidos, en que las familias se desmembran desde que los muchachos
se gradúan de la escuela secundaria. No estoy diciendo con esto
que es lo ideal, simplemente que sucede. Por un lado, su papá no
ha muerto, así es que usted puede hacer un esfuerzo especial por
lograr mayor acercamiento con su familia. Y por otro, también puede
organizar su vida para visitar con cierta frecuencia a sus suegros
y así crear un acercamiento de sus hijos con ellos. Los tíos son
los más fáciles de suplantar porque vivimos en el país de los tíos.
Aquí hasta la vecina califica para el apelativo y en muchos casos
una buena amistad cumple las funciones de maravilla. Busque opciones,
por favor, que el mundo está lleno de gente buena. Un saludo, Carmen.
Puede enviar sus consultas a cartasacarmen@prensa.com,
al fax 221-7684 o a Cartas a Carmen, Apartado 6-4586, El Dorado,
Panamá.
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