Conversión y nueva Constitución
No creemos que una Asamblea Constituyente, con las características que aparecen en las libretas de las firmas, constituya algo traumático para el país
Néstor Jaén S.J.
Dentro de unas pocas semanas comenzará en la liturgia católica el tiempo de Adviento que es la preparación teológicamente para la segunda venida de Jesús y popularmente en la Iglesia para la Navidad. Tanto en él como en la Cuaresma que precede a la Pascua de Resurrección, los puntos centrales son la persona de Jesucristo Nuestro Salvador y nuestra conversión hacia El en el sentido de cambiar actitudes y conductas para ser mejores cristianos y ciudadanos.
En la coyuntura política actual panameña, algunas personas han querido contraponer la conversión personal con el valor de una nueva Constitución Nacional. Sentimos que ambas cosas no son excluyentes sino complementarias. Lo central, sin duda, es la conducta de las personas, pero unas buenas leyes y una buena Carta Política pueden –y deben– ser un apoyo a las conductas correctas y no una base legal para cometer todo tipo de arbitrariedades con el pretexto de que no son anticonstitucionales.
Por las consideraciones anteriores, las iglesias del Comité Ecuménico, que nunca han parado de predicar la conversión del corazón como lo primero, piden ahora en el año del centenario “la conversión de la ley máxima de la República”.
En ese mismo sentido los obispos católicos –casi en su totalidad– han apoyado la iniciativa del Comité Ecuménico para recoger firmas con el fin de pedir una nueva Constitución mediante una Asamblea Constituyente con participación de los partidos políticos y la sociedad civil. La Conferencia Episcopal como cuerpo colegiado no se ha pronunciado al respecto, porque varios de sus obispos se han encontrado durante las últimas semanas en Roma con motivo de los 25 años de pontificado del papa Juan Pablo II y de la beatificación de la madre Teresa de Calcuta. Sin embargo, los obispos consultados, antes de salir para Roma, dieron su visto bueno al Comité Ecuménico con la autonomía que les concede la Iglesia en sus respectivas diócesis.
Nosotros, los del Comité Ecuménico, en el que está nuestra Iglesia católica, no creemos que una Asamblea Constituyente, con las características que aparecen en las libretas de las firmas, constituya algo traumático para el país y eso es tan cierto que los cuatro candidatos a la Presidencia, sin excepción, han firmado nuestras libretas.
Pensamos que un puente de entendimiento entre la propuesta del PRD-PP y las del Comité Ecuménico y el Foro 2020 es totalmente factible. El PRD-PP propone que dos asambleas legislativas, la actual y la que salga elegida el 2 de mayo modifiquen la Constitución, entre otras cosas para admitir nuevos métodos para cambiarla como la constituyente y la recolección de firmas de un 30% de la población inscrita en el padrón electoral. Pensamos que esto se pude hacer aunque solamente en cuanto al punto de métodos para cambiar la Constitución. Los otros cambios, que según el Foro Panamá 2020 no son pocos, quedarían para estudiarse y realizarse con calma en la nueva constituyente.
Por último, es obvio que la nueva Constitución no sería cien por ciento nueva como no lo fueron las anteriores. Pero no por eso dejaron de ser nuevas constituciones. Nuestra historia ha diferenciado las reformas y las nuevas constituciones. Busquemos vías de consenso por el bien del país.
El autor es sacerdote jesuita
Además en opinión
•
Martín Torrijos y la Policía Nacional: Guillermo A. Cochez
•
Conversión y nueva Constitución: Néstor Jaén S.J.
•
Carta a los candidatos: Magela Cabrera Arias
•
A celebrar los 100 años con la selección: Abel Augusto Zamorano
|