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Cartas del lector
Mileika Bernal
mbernal@prensa.com
La foto del día
En ocasiones de más
En
la esquina de la Avenida Martin Luther King, perpendicular a la
Avenida 12 de Octubre, hay dos letreros que
indican “alto”; la precaución no está de más, lo que está de más
es uno de los letreros. Quizás este segundo letrero de “alto” pueda
ubicarse en otro sitio, donde también sea necesario.
Deportes extremos
20 de octubre del 2003
Desde hace tiempo los llamados deportes extremos
están
de moda, su principal característica es el valor y la destreza
que se necesitan para practicarlos, además de las altas
descargas de adrenalina en el cuerpo. Los hay de todo tipo: acuáticos
como el surf, el buceo, el buceo con tiburones; aéreos como
el paracaidismo, el parepente y terrestres, como cruzar la Vía
Porras, entre otros.
Esta es la única explicación que yo encuentro para
que no haya un puente peatonal o un semáforo o cualquier
otra solución que ayude a los peatones a cruzar la Vía
Porras a la altura del Parque Recreativo Omar y la Caja de Seguro
Social. Alcanzar la acera del Parque y del Seguro Social es toda
una aventura extrema, sobre todo para quienes intentamos hacerlo
con uno o más de un menor de la mano (confieso que me he
quedado en el intento, mi instinto de supervivencia y protección
materna ha sido más fuerte).
Si bien es cierto que es un privilegio vivir
al frente de este parque, también resulta temerario y desilusionante (sobre
todo para los más pequeños) no poder hacer uso de él.
Los niños de este lado de la acera están tan cerca
y a la vez tan lejos de tan sano entretenimiento, y como es de
esperarse, no conciben en su pequeño mundo de fantasía
e ilusión la cobardía de una madre al echar marcha
atrás estando tan cerca del paraíso lúdico.
También es cierto que hay ciudades en las cuales la existencia
de puentes peatonales es mínima o ninguna, pues entre los
automovilistas de dichas ciudades existe la cultura (impuesta o
voluntaria) de detenerse y ceder el paso a los peatones que pretenden
cruzar las calles por las zonas peatonales o pasos cebra (las franjas
blancas o amarillas pintadas de forma intermitente sobre el pavimento
y generalmente en las esquinas o en lugares de alto tránsito
peatonal).
No es que me esté quejando o que esté ensalzando
otras culturas por sobre la nuestra, de ninguna manera, mi única
intención es poder llegar, a través de este medio,
a la persona idónea que pueda hacer algo al respecto.
Mis sugerencias son limitadas, lo sé; eso se lo dejo a
los expertos en la materia; yo sólo intento poder llegar
con mis hijos al Parque Omar sin tanta descarga de adrenalina.
Martha K. Guevara
Psicóloga
La patria no la definen los que gobiernan
24 de octubre de 2003
Recientemente, me preguntaba un niño
el significado de lo que no es patria.
No me sorprendió su pregunta y revisando nuestra reciente
historia, le dije así: patria no es incursionar en la política
para enriquecerse a costillas de un pueblo.
Patria no es nombrar a todos los familiares
en el gobierno mientras más de un millón de panameños
viven en extrema pobreza.
Patria no es descapitalizar la Caja de Seguro
Social dejando de pagar las cuotas gubernamentales, y el uso
de la institución
como caja menuda y para fines políticos.
Patria no es destruir el medio ambiente con
concesiones y proyectos para devastar o dañar nuestros recursos naturales, a través
de concesiones para la tala indiscriminada de los bosques del Darién,
el proyecto de “carretera ecológica” en Volcán
y el proyecto del parque nacional Coiba en contra de la opinión
de la población y entidades proteccionistas de la ecología.
Patria no es el soborno y la exigencia de coimas para aprobar
proyectos y nombramiento de funcionarios.
Patria no es cometer “errores” de procedimiento en
la investigación del caso CEMIS y la ratificación
de un compadre y de un amigo de la Sra. Moscoso para que como una
burla más, no pasara nada.
Patria no es el dejar de supervisar el uso
de los fondos asignados a los colegios del país para que estos sean mal usados o
sustraídos impunemente.
Patria no es el destituir a un funcionario
público, infringiendo
leyes y procedimientos.
Patria no es el no haber notificado con tiempo
la intención
de repartir cien mil banderas para el Centenario, para que Pablo
Pueblo quien vende banderas en los semáforos como medio
de ganar algún sustento, tenga ahora que hacer una sopa
con ellas y comérselas por no poderlas vender.
Patria no es excluir por cochinos intereses
políticos,
la participación oficial en los festejos del Centenario,
a un panameño ganador de 2 Premios Grammy (1997-1999), embajador
internacional contra el racismo por las Naciones Unidas (2000)
y motivo de un documental por la internacional revista televisiva
People and Arts (2001).
Parodiando el casi himno nacional compuesto
por este panameño,
genuino representante del pueblo y la nacionalidad panameña,
nos vemos obligados a concluir diciendo: la patria no la definen
los que están en el gobierno.
Gilberto Bernardo
Por un espíritu
patriota
25 de octubre de 2003
Tradicionalmente, en el mes de diciembre los
seres humanos demuestran espíritu navideño, que provoca un loco frenesí por
la compra de regalos, juguetes, adornos, guirnaldas, luces, arbolitos,
nacimientos y vituallas para la preparación de los platos
tradicionales que se servirán en la cena con la que celebramos
la venida al mundo del Niño Jesús.
Creo que de la misma manera debemos llenarnos
de un “espíritu
patriótico” en todo el país, en este mes de
noviembre de 2003, en que conmemoramos los 100 primeros años
de república, y esforzarnos por adornar nuestras residencias,
comercios, oficinas públicas y privadas, escuelas, universidades,
automóviles, parques, con banderas, banderolas, banderitas,
luces de colores rojo, blanco y azul (en balcones y ventanas).
Este sería un bonito homenaje para nuestro Istmo en sus
100 años de vida independiente, y desde luego, un espectáculo
que siempre recordaríamos todos los que formamos parte de
este gran país.
Siento que esta es una forma de demostrar ese gran amor que sentimos
por nuestro suelo patrio.
“Una sola debe ser la Patria”, Simón Bolívar.
Brenda Cuevas.
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