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Un parque en el abandono
El parque de juego de la comunidad de Altos de Cerro Viento se
encuentra lleno de maleza
CARLOS CARRILLO
ccarrillo@prensa.com
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La cerca fue dañada por un indolente.
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La maleza se apodera del parque sin que las autoridades hagan
su trabajo. |
Un sábado cualquiera en Cerro Viento, Ricardito y Juan —ambos
de nueve años— se encuentran en el patio contiguo
de sus casas. Son compañeros de juegos de toda la vida.
Tal y como acostumbran todos los fines de semana —“sus
días libres de escuela”— se escapan a jugar
en donde mejor les apetezca. —¿A dónde vamos
hoy?, pregunta Ricardito.
—Vamos al parque a jugar a los soldados,
responde Juan.
—Está bien, convienen al unísono.
Luego de media hora de correr, reptar por
los “túneles” o
alcantarillas de juegos, o bien simplemente revolcarse por el suelo
con sus improvisadas “armas de guerra”, Ricardito nota
que Juan llora copiosamente y con cara de susto. —¿Qué te
pasa? ¿Por que lloras? pregunta.
—Es que me duele el pie. Me picó una
culebra, me voy a morir.
Rápidamente los padres de ambos niños reciben la
noticia. Vuelan al hospital más cercano.
Aunque el anterior relato es ficticio, lo
cierto es que, una eventualidad parecida podría ocurrir
en cualquier momento, si no se toman las medidas necesarias para
limpiar muchos de los sitios de esparcimiento
de los moradores de los Altos de Cerro Viento.
La Prensa hizo un recorrido por varias avenidas
de la barriada encontrándose con parques tragados literalmente por la maleza,
otros abandonados y llenos de basura, con despojos de lo que una
vez fueron juegos que proporcionaban sana diversión a los
niños.
Peligros para la salud
El director de la Región de Salud de San Miguelito, Manuel
Lobo, advirtió que ese sector (Altos de Cerro Viento) ha
crecido tanto que, al añadirse otras barriadas, se ha sobrepasado
la capacidad de los tanques sépticos.
Las aguas residuales se han ido vertiendo
en las quebradas que recorren la comunidad originando un alto
grado de contaminación
en esos cauces.
De hecho —advirtió Lobo— muchos niños
que juegan en sus márgenes cuando están secos sufren
de diarreas y enfermedades de la piel.
También señaló que se han dado casos de meningitis,
hepatitis y amebiasis. “Esta es una situación preocupante”,
agregó el médico.
Lobo indicó que otro factor preocupante en la comunidad
es el índice de infestación del mosquito transmisor
del dengue (Aedes aegypti).
De hecho, en algunas calles como la 20 y 21
existen índices
de infestación de 15.2%, cuando lo máximo tolerable
sería 4%.
Algo similar ocurre en otras calles, pues
los mosquitos pueden trasladarse a distancias relativamente largas.
Los lotes baldíos
y llenos de basura ofrecen excelentes nichos para que se críe
una gran cantidad estos peligrosos insectos, así como roedores,
serpientes y otras alimañas.
Las causas
El presidente del grupo SUCASA, que construyó la barriada,
Guillermo Quijano, relató que el proyecto incluía
un parque y que este se le entregó a un comité de
vecinos organizados que se encargó de su administración
y manejo.
Hay vecinos que ni siquiera saben quién se encarga de darle
mantenimiento a estas áreas.
José, un residente de 21 de edad, manifestó que “únicamente
les dan mantenimiento para épocas anteriores a elecciones”.
Es decir, este es el momento propio para la limpieza.
Fuentes del Municipio de San Miguelito informaron
que es esa institución
la encargada de darles mantenimiento a las áreas de recreación
de la comunidad, sin embargo —aclararon— esta se hace
efectiva mediante la petición del representante del corregimiento,
en este caso de la representante de José Domingo Espinar,
Elsa Cajar.
Miembros de la familia de Carlos Carrasquilla
manifestaron que es poco lo que pueden solicitarle a la representante,
puesto que
no se le ve, sostuvo. “Desde que se mudó del barrio
se olvidó de él” remató Bernabela, esposa
de Carlos.
“Esperemos que nunca ocurra una desgracia, pues lo único
que falta es que salga un tigre del monte” dijeron algunos
de los moradores.
La Prensa intentó conocer la opinión de Cajar, sin
embargo no respondió a varias llamadas.
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