Fracasa educación panameña
Panamá invierte muchos recursos en educación, pero el dinero se malgasta, señala un informe
BETTY BRANNAN JAEN
Y NIURKA JUSTINIANI DE MENDEZ
laprensaDC@aol.com
WASHINGTON, D.C. —Al estilo de un “boletín escolar”, un informe publicado el viernes en Washington califica con pésima nota el sistema educativo de Panamá.
Sobre una escala de “A” (excelente) a “F” (muy deficiente), Panamá recibe nota de “C”, “D”, o “F” en todos los renglones menos uno. De escaso consuelo es señalar que el mismo informe asigna notas igualmente pobres a los sistemas educativos de República Dominicana y todos los países centroamericanos.
El documento, titulado
Es hora de actuar
, es un informe de progreso educativo en Centroamérica y República Dominicana, publicado por la Comisión Centroamericana para la Reforma Educativa como parte de PREAL (Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe). Este es un esfuerzo patrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el Diálogo Interamericano, un centro de análisis en Washington. La viceministra de Relaciones Exteriores de Panamá, Nivia Rossana Castrellón, es copresidente de la Comisión Centroamericana, que fue creada en 1999; el panameño Vicente Pascual también es miembro. La Comisión publicó informes regionales en 2000 (
Quedándonos atrás
) y 2001 (
Mañana es muy tarde
) que señalaban “un serio retraso educativo” en Latinoamérica, pero que no calificaban específicamente a Panamá.
A fines del año pasado se completó un excelente informe sobre Panamá titulado
El reto es avanzar
, preparado por el Consejo del Sector Privado para la Asistencia Educacional (CoSPAE) y presidido por Henry Ford. Este “boletín de calificaciones” es tomado de esa obra y ambos documentos están disponibles en www.preal.org.
Al borde del fracaso
Veamos, pues, las notas de Panamá. La única buena calificación “B” o “bueno” es en el renglón de “acceso y cobertura”.
Panamá es el único país en la región (Centroamérica y República Dominicana) en que el 100% de los niños entran a la escuela primaria, pero solo el 92% pasa de quinto grado y solo un 60% se matricula en secundaria. Aún con esa caída progresiva en matrícula, Panamá es el único país en la región donde más de la mitad de los niños llegan a matricularse en escuela secundaria. Por otro lado, el informe señala que hay muy pobre acceso a enseñanza preprimaria y hay acceso muy desigual a enseñanza universitaria.
Es más, las profundas desigualdades de la educación panameña son su punto más débil, por lo que el “boletín” de PREAL/CoSPAE nos da una “F” en el renglón de “equidad”. La paradoja es que aunque Panamá muestre un alto índice de escolaridad comparado a países vecinos, los niños pobres, indígenas, y de áreas rurales tienen escasa oportunidad de educarse.
“En Panamá”, señala el informe, “los niños pobres de origen indígena tienen menos probabilidades de matricularse en cualquier nivel educativo (y es casi nula su participación en el nivel universitario), tienden a repetir de grado y abandonar sus estudios con mayor frecuencia. Las poblaciones pobres, rurales e indígenas no solo reciben menos educación, si no que también tienden a aprender menos en la escuela, en parte porque la educación que reciben es de baja calidad. En Panamá, los niños de las provincias más alejadas y con población indígena son los que obtuvieron los más bajos rendimientos en la prueba diagnóstica nacional de sexto grado de 2000.
Panamá tiene nota de “C” – o “promedio”– en “inversión en educación”, calificación que contiene tanto buenas noticias como malas. La buena noticia es que la falta de recursos no es lo que impide que Panamá tenga un excelente sistema educativo, porque Panamá invierte más en educación (como porcentaje del producto interno bruto) que Estados Unidos, España o cualquier otro país de su región. La mala noticia, sin embargo, es que ese dinero se malgasta, tanto por ineficiencias en el sistema como por desigualdad en la asignación de recursos. Se gasta tres veces más en el alumno de nivel superior que en el de nivel primario; se gasta un porcentaje excesivo en subsidiar una educación universitaria que beneficia al sector más adinerado del país, y se gasta demasiado en las áreas urbanas y de mayores ingresos.
Peor nota –“D” o “deficiente”– recibe Panamá en los renglones de “estándares y evaluación” y de “resultados de exámenes nacionales”. Como muchos de sus países vecinos, Panamá no se atreve a someter a sus estudiantes a las pruebas internacionales que miden aprendizaje, pero el informe señala que las pocas cifras que existen con respecto a la preparación de niños latinoamericanos son “desalentadoras”. Por ello, los expertos estiman que en nuestra región “los jóvenes no están aprendiendo lo que se espera”. En Panamá, las pruebas nacionales celebradas en 2000 mostraron que entre alumnos de sexto grado, el porcentaje de respuestas correctas fue alrededor de 60%, “con resultados inferiores al 50% en las pruebas de matemáticas y de ciencias sociales”. En palabras sencillas, señala CoSPAE, “no se aprende mucho” en las escuelas panameñas.
Igualmente, Panamá recibe nota de “D” en “autonomía y rendición de cuentas” y en “carrera y evaluación docente”. Como otros países en la región, Panamá tiene un sistema educativo excesivamente centralizado, lo que en nuestros países conlleva “una alta dosis de clientelismo político y de politización de las decisiones”, sumado a las presiones de gremios magisteriales que se oponen a reformas con base a “una estabilidad laboral mal entendida”.
“En Panamá”, puntualiza el informe, “el temor a que el nivel de destrezas de las juntas educativas y de los padres de familia sea inadecuado ha impedido el avance del proceso de descentralización”. Como cosa general en la región, la formación de los docentes es inadecuada, no hay mecanismos para evaluar la labor docente, y no hay proceso para remover a docentes con desempeño deficiente.
Para el futuro
Ante este diagnóstico desolador, PREAL hace cuatro recomendaciones, todas pertinentes a Panamá:
1- Hay que continuar impulsando la descentralización, ya que involucrar a la comunidad “no solo mejorará la calidad de los servicios educativos sino que es un derecho inalienable que perfeccionará y completará la democracia”.
2- Hay que aumentar o reasignar el gasto público en educación por alumno, enfrentando las graves inequidades existentes y mejorando la distribución de recursos.
3- Hay que mejorar los incentivos para la buena docencia, ya que “la docencia con calidad debe ser la condición que determine la estabilidad laboral”.
4- Hay que asegurar que el desarrollo de estándares se vincule a los otros elementos del sistema educativo y fortalecer la aplicación de pruebas nacional e internacionales. Se requiere el desarrollo de sistemas nacionales de evaluación de aprendizaje, sería conveniente desarrollar una prueba centroamericana, y los países como Panamá deben participar en pruebas internacionales con el compromiso de divulgar los resultados y hacer rendición de cuentas.
Es hora de actuar, subraya PREAL a nivel regional. A esto, el informe que COSPAE preparó sobre Panamá agrega que “sin reformas serias y sostenidas, estamos en riesgo de quedarnos atrás”.
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