Panamá, 2 de octubre de 2003
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El chivo expiatorio del sector central

Todos sabemos que la Avenida Balboa fue diseñada para atender la mitad del tráfico vial que maneja hoy, y que no acepta giros a la izquierda sin que se paralice el tráfico en vía contraria

Alvaro González Clare

El affair de la propuesta para construir un puente elevado que dé acceso al multicentro, no ha hecho otra cosa que hacer público un secreto urbano que todos conocemos y que nadie quiere reconocer y aceptar, particularmente el Ministerio de Vivienda (MIVI).

Hace dos años publiqué en esta misma hoja de Opinión un artículo que, entre otros predicamentos, anticipaba lo siguiente: “Los problemas urbanos que afectan proyectos específicos y de magnitud como el multicentro, pueden resolverse e inclusive capitalizarse comercialmente si la solución se planifica y construye reconociendo la naturaleza del mismo. Pero esto precisa que los arquitectos que diseñan el proyecto se involucren en los complicados y sensibles problemas de la ciudad, y no se circunscriban exclusivamente al perímetro comercial del proyecto. Esto lo sabe perfectamente don Pedro Gómez. Menospreciar esta premisa fundamental de diseño urbano es conducir al grandilocuente multicentro al fracaso y convertir al promotor en el chivo expiatorio de todos los males anteriores que producen los problemas en la circulación de la Avenida Balboa y su valor escénico”.

No creo en la mala intención de don Pedro Gómez, promotor de enorme experiencia y profesional de reconocida conciencia social, como lo demuestra la Fundación Compartir que organizó para servir a la comunidad de su tierra natal. En lo que sí creo y puedo dar fe de lo mismo, es en la inoperancia de las instituciones que deben planificar y resguardar los mejores intereses de nuestras ciudades, al igual que de la indiferencia y falta de orgullo ciudadano por el desarrollo de nuestros pueblos y ciudades. Por eso los promotores del multicentro optaron por construir la solución más sencilla y conveniente a sus intereses, deslindándose de los problemas que afectan la ciudad.

Ahora el caso del puente aflora pasiones extemporáneas y apresura a los críticos de la solución técnica propuesta a convertir al multicentro en el único culpable histórico de todos los males viales y urbanos que aquejan el sector central de la ciudad. Desde siempre hemos sabido que el 90% de los 2 millones de viajes diarios que se generan en el área metropolitana tienen su origen o destino en este sector. Todos conocemos la pesadilla en que se ha convertido la entrada y salida de los 40 mil habitantes de Punta Paitilla por Vía Italia, especialmente durante las horas de reversión del tráfico matutino. Todos los residentes conocen que la densidad de ocupación poblacional de Punta Paitilla ya llegó a su límite máximo. Sin embargo, aún falta por construir en los 54 lotes de alta densidad, y los promotores y constructores insisten en que tienen el derecho jurídico para desarrollarlos, aunque Punta Paitilla llegue a una virtual entropía. El MIVI conoce perfectamente las graves implicaciones de esta locura, sin embargo se han otorgado 17 permisos de construcción más para construir enormes condominios, que ya empezaron o están por comenzar. Todos sabemos que la rotonda debajo del puente, donde estaba el Monumento a las Madres, es una torpeza vial que no funciona y que diariamente se convierte en el tapón para entrar y salir de Punta Paitilla. De sobra experimentamos a diario la tragedia que significa atragantar el tráfico de siete carriles a tres carriles, precisamente frente al tramo donde se construye el multicentro. Todos sabemos que la Avenida Balboa fue diseñada para atender la mitad del tráfico vial que maneja hoy, aparte de que no acepta giros a la izquierda sin que se paralice el tráfico en la vía contraria. Todos sabemos que para entrar a Marbella desde la Avenida Balboa solo hay dos calles. Todos sabemos que la totalidad del flujo acelerado vehicular que viene del Corredor Sur termina abruptamente embotellado frente a donde se construye el multicentro. Muy a pesar de toda esta realidad urbana, las autoridades del Gobierno central y municipal, los ciudadanos y los gremios profesionales, nada hicieron en su momento por demandar la construcción del centro comercial o, en su defecto, pedir la solución integral del sector que permitiera la sostenibilidad de su construcción.

No hay duda de que el gran centro comercial del multicentro es ahora una realidad y que va a agravar las condiciones del sector anteriormente mencionadas, indistintamente de los chivos expiatorios que se culpen, de la legalidad del puente y su diseño apropiado al entorno urbano. Lo esencial seguirá siendo todo el cúmulo de problemas urbanos que se ha ido apiñando sobre el sector central, que las autoridades han aceptado con indiferencia irresponsable y los ciudadanos han ignorando con complicidad. El gran responsable de todo este desacierto urbano es el MIVI, y particularmente el ministro Cárdenas del affair del puente del multicentro porque fue plenamente advertido con la debida anticipación.

Lo que procede inmediatamente es que el MIVI resuelva integralmente el sector central de la ciudad, Punta Paitilla y la Avenida Balboa, ejecutando el proyecto de la cinta costera que está engavetado en el escritorio del ministro. Luego, a muy corto plazo, replantear la coincidencia que debe haber entre la ciudad y la costa, reformulando y rediseñando la vía costanera que caracteriza a las ciudades marinas. Imitemos los ejemplos de Río de Janeiro, Cartagena, San Juan, La Habana y Florianápolis en el sur de Brasil, entre otras tantas ciudades que han resuelto con éxito su interacción con el mar, para beneficio de sus habitantes y la belleza de su paisaje urbano.

El autor es arquitecto

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