|
Una decadencia también física
Otro reto que debe enfrentar el nuevo rector
de la Universidad de Panamá es su deterioro físico
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
| LA PRENSA/Jihan Rodríguez |
 |
| Junto al una vez emblemático edificio principal de la Facultad de Derecho, las
pequeñas tienditas cuentan hasta con paraguas decorativos. |
La Universidad de Panamá, que enfrenta uno de los momentos
más oscuros de su historia, tiene a partir de ayer nuevo
rector. Y aunque las prioridades del doctor Gustavo García
de Paredes han de ser los temas académicos y la crisis presupuestaria
que enfrenta la primera institución de enseñanza
superior de Panamá, es preciso no olvidar que, como dice
el viejo proverbio, “el hábito sí hace al monje”.
Cualquiera reforma que lleven a cabo las nuevas autoridades universitarias,
no puede dejar de lado el actual deterioro físico que
enfrenta el campus universitario. Un campus que fuera un digno
ejemplo del movimiento modernista en el que se inspiraron sus
creadores: los arquitectos Ricardo Bermúdez, Guillermo
de Roux y Octavio Méndez Guardia.
Según escribiera el arquitecto e historiador del arte Eduardo
Tejeira Davis, en el volumen 56 (enero, 1986) de la Enciclopedia
de la Cultura Panameña publicado por La Prensa, “La
Ciudad Universitaria fue concebida en un momento muy especial en
la historia de Panamá.... se trató de una época
de insólito optimismo... que en arquitectura halló su
expresión en lo que se ha llamado el Movimiento Moderno,
vanguardia que simboliza la esperanza de progreso y desarrollo”.
La construcción se inició en 1948, en lo que para
la época eran considerados los suburbios de la ciudad. Los
barrios colindantes –El Cangrejo y La Cresta– consistían
entonces casi totalmente en residencias individuales.
En la revista estudiantil Módulo de la época, se
publicó un bosquejo hecho por Richard Holzer, entonces estudiante.
Se trataba de un terreno vasto, más jardín que ciudad,
con pocos edificios unidos con pasadizos cubiertos. Y según
Tejeira, este diseño, “da una idea de cómo
las vanguardias de la posguerra concebían el plantel educativo
para el trópico, no solo aquí sino en toda Latinoamérica”.
En el número 34 (mayo, 1985) sobre Arquitectura en Panamá,
la Enciclopedia de la Cultura Panameña para niños
y jóvenes, Javier Erroz describe el nuevo campus así: “Se
plantea como un conjunto urbanístico con edificios separados
por grandes jardines, comunicados por una clara circulación
vehicular y una original solución para la circulación
peatonal, protegida de las inclemencias del clima. Los edificios
se adaptaron con maestría a la quebrada topografía
del sitio, utilizándola para destacar el orden jerárquico
de los mismos...”.
Y añade Erroz: “los edificios son un reflejo de la
racionalización rigurosa de las exigencias del programa,
con plantas libres que permiten la adaptabilidad de los espacios
interiores a las variaciones que el tiempo imponga...”.
“Las variaciones que el tiempo imponga”. Difícilmente,
De Roux, Bermúdez y Méndez Guardia hubieran podido
imaginar las variaciones que el tiempo, la masificación
y más de una prebenda estudiantil convertida en “negocito”,
habrían de producir en su obra.
Hoy, el diseño original de la Ciudad Universitaria Octavio
Méndez Pereira ha desaparecido casi completamente frente
a nuevas construcciones, anexos, añadidos, comercios, kioscos,
tiendas y todo tipo de parapetos hechos de mala manera y, sobre
todo, con mal gusto.
¿Podrá don Gustavo García de Paredes revertir
este lamentable deterioro físico? ¿Estará dispuesto
a enfrentar a los grupos estudiantiles que, en su mayoría,
controlan a su antojo las diferentes vendutas que se han adueñado
de aceras, vestíbulos, pasillos y cualquier espacio que
se les ocurra?
Está por verse.
 |
 |
| Los estudiantes encuentran todo tipo de comida
en las tiendas que se han
apropiado de las aceras de la Universidad. |
|