
¡Qué decepción!
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
Si pudiéramos definir en una sola palabra
el pleito entre Oscar de la Hoya y Shane Mosley no me cabe la
menor duda que sería: decepción.
Fue un verdadero irrespeto ver la revancha
entre De la Hoya y Mosley, que dejó al segundo como nuevo campeón
superwelter de la AMB y el CMB.
Ninguno de los dos hizo nada para ganar
el pleito, que estuvo aburrido en momentos, falto de energía
y sobre todo, carente de dos boxeadores con hambre de triunfo.
Si yo hubiera tenido la oportunidad de votar,
en mis tarjetas sobresaldría una derrota para ambos. Sé que no
se puede, por lo que registraría empate.
Un empate para dos púgiles que subieron al tinglado
con mucho respeto, un respeto que en ocasiones provocó el abucheo
de lo más de 16 mil fanáticos que asistieron al MGM Grand para
ver el pleito.
Es más, para mí, el momento más emotivo
de la pelea fue cuando el presentador Michael Buffer pidió un
fuerte aplauso para la panameña-estadounidense Shoshana Johnson,
quien fue tomada prisionera por tropas iraquíes el pasado 23
de marzo en la guerra Estados Unidos-Irak.
Volviendo al combate, vi a un Oscar De La
Hoya temeroso cuando tiraba sus golpes; cauto en sus movimientos
y cansado en los momentos importantes.
Y aunque metió mayor cantidad de golpes,
no merecía ser llamado el supercampeón.
Mosley, en tanto, conectó más contundente,
aunque su presión ofensiva fue solamente en los últimos tres
asaltos.
Siempre estuvo a la caza de De La Hoya,
es verdad, pero no lo suficiente.
Solo en algunos asaltos se observaron intercambios
de golpes que emocionaron al público asistente y televidente,
que obviamente quedó disgustado por el desarrollo del combate.
Ceballos, ¿qué pasó?
Otro que decepcionó por su pelea fue el
panameño Demetrio Pambelé Ceballos.
Ceballos, quien perdió ante Miguel Cotto
por nocaut técnico a los 2 minutos 28 segundos del séptimo asalto,
no hizo absolutamente nada en el tinglado.
Su mayor experiencia sobre Cotto se quedó en
los gimnasios, ya que lució como un novato.
Lanzaba unos golpecitos que no impresionaron
a nadie y se dedicó a recibir toda la artillería de Cotto.
Y le damos gracias a Dios que la estrategia
del puertorriqueño Cotto fue contragolpear hasta el quinto asalto.
Digo esto porque a partir del sexto, cuando el invicto boricua
empezó a atacar, los golpes le cayeron a Ceballos como aguacero
de mayo.
Pienso que Ceballos debe meditar muy bien
su futuro en el boxeo, y felicito a Celso Chávez (su entrenador)
por detener la pelea a tiempo, de lo contrario, todavía le estuvieran
pegando.
Los nuevos boxeadores panameños como Celestino
Caballero, Whyber García, Miguel Callist, Angelo Dottin, entre
otros, deben pelear con púgiles de categoría, y no con bultos.
Ese consejo se los doy a sus apoderados,
ya que cuando subimos a pelear con uno bueno, hacemos un papelón
igual al de Ceballos.
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