Panamá, 1 de octubre de 2003
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No todo es sonrisas y aplausos

LONDRES, Reino Unido (EFE)

Los partidos políticos y los sindicatos en el Reino Unido acogieron este martes con cautela el discurso desafiante pronunciado por el primer ministro británico, Tony Blair, durante el congreso anual del Partido Laborista, que acaba este jueves en Bournemouth.

En una intervención apasionada ante los delegados reunidos en esa ciudad del sureste de Inglaterra, Blair pidió el apoyo de su partido para lograr un tercer mandato en el Gobierno británico, al que llegó tras ganar las elecciones en 1997.

También defendió su decisión de que el Reino Unido participara junto con Estados Unidos en la guerra de Irak y se mostró absolutamente dispuesto a no dar marcha atrás en su controvertido programa de reformas de los servicios públicos, que conlleva su privatización parcial.

Entre la clase política, la presidenta del Partido Conservador, Theresa May, aseguró que el Gobierno y el partido laboristas están divididos, entre aquellos que defienden la continuidad de Blair al frente de la formación y los partidarios del ministro de Economía, Gordon Brown, a quien muchos ven como su sucesor.

"Sea Viejo o Nuevo, lo que está muy claro es que el laborismo no funciona", declaró May.

El líder del Partido Liberal Demócrata, Charles Kennedy, opinó que Blair "no escucha a sus votantes", quienes, entre otras cosas, se opusieron a la guerra en Irak y, muchos de ellos, a su proyecto de estado del bienestar.

"El primer ministro piensa que escuchar las preocupaciones de la gente es retirarse. No lo es. Tony Blair debería aleccionar menos y escuchar más", afirmó el dirigente de la tercera fuerza política del país.

Para ganar el apoyo de los delegados a sus reformas, Blair habló de la "fantástica oportunidad" que los laboristas tienen todavía por delante, que pueden "aprovechar o perder", y decidió que "es momento de renovación, no de retirada".

Por un momento, el discurso recordó a otro pronunciado en 1980 por la ex primera ministra conservadora Margaret Thatcher.

Los sindicatos británicos, afiliados históricamente al Partido Laborista y una de sus principales fuentes de ingresos, expresaron reacciones mixtas al discurso, que provocó una larga ovación en la sala.

Según Kevin Curran, secretario general del sindicato general de trabajadores, fue una "oportunidad perdida" para tratar problemas que afectan realmente a los trabajadores.

Tras calificar de "melodramática" la entrada de Blair al recinto, sonriendo y saludando a diestra y siniestra, añadió que sus palabras "no aportaron nada nuevo".

Igualmente crítico se mostró el líder del sindicato de correos, Billy Hayes, quien tildó el discurso de "deprimente".

"Los sindicatos representan a 7 millones de trabajadores y ya va siendo hora de que este Gobierno restablezca la conexión con su base", afirmó.

Kate Hudson, la directora de la Campaña para el Desarme Nuclear, dijo estar "decepcionada" porque el líder laborista "ni aceptó, ni reconoció que llevó al país a una guerra injusta e ilegal", en alusión a Irak.

Más moderado fue el tono de Bill Morris, el secretario general del influyente sindicato General y de Transportes, quien opinó que las palabras de Blair fueron "un punto de partida" para recuperar la militancia del partido.

Para Derek Simpson, líder de Amicus, sindicato de funcionarios, el líder estuvo "brillante", aunque "falta ver los hechos".

A pesar de que en la sala todo fue aplausos, a la salida algunos delegados expresaron su decepción por el discurso monolítico del jefe del Gobierno, que confirmó sus planes de subir las tasas universitarias y privatizar los hospitales.

"En esa bola de cristal, todo está muy bien, pero yo después salgo a la calle y sé que esas propuestas son impopulares", manifestó la diputada por Halifax, Alice Mahon.

El diputado por el barrio londinense de Islington, Jeremy Corbyn, representante del ala izquierdista del Partido Laborista, criticó a Blair por dedicar "apenas tres minutos a la guerra en Irak" y obviar dar explicaciones sobre la ausencia de armas de destrucción masiva.


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