Panamá, 1 de octubre de 2003

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¡Qué decepción!

Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com

Si pudiéramos definir en una sola palabra el pleito entre Oscar de la Hoya y Shane Mosley no me cabe la menor duda que sería: decepción.

Fue un verdadero irrespeto ver la revancha entre De la Hoya y Mosley, que dejó al segundo como nuevo campeón superwelter de la AMB y el CMB.

Ninguno de los dos hizo nada para ganar el pleito, que estuvo aburrido en momentos, falto de energía y sobre todo, carente de dos boxeadores con hambre de triunfo.

Si yo hubiera tenido la oportunidad de votar, en mis tarjetas sobresaldría una derrota para ambos. Sé que no se puede, por lo que registraría empate.

Un empate para dos púgiles que subieron al tinglado con mucho respeto, un respeto que en ocasiones provocó el abucheo de lo más de 16 mil fanáticos que asistieron al MGM Grand para ver el pleito.

Es más, para mí, el momento más emotivo de la pelea fue cuando el presentador Michael Buffer pidió un fuerte aplauso para la panameña-estadounidense Shoshana Johnson, quien fue tomada prisionera por tropas iraquíes el pasado 23 de marzo en la guerra Estados Unidos-Irak.

Volviendo al combate, vi a un Oscar De La Hoya temeroso cuando tiraba sus golpes; cauto en sus movimientos y cansado en los momentos importantes.

Y aunque metió mayor cantidad de golpes, no merecía ser llamado el supercampeón.

Mosley, en tanto, conectó más contundente, aunque su presión ofensiva fue solamente en los últimos tres asaltos.

Siempre estuvo a la caza de De La Hoya, es verdad, pero no lo suficiente.

Solo en algunos asaltos se observaron intercambios de golpes que emocionaron al público asistente y televidente, que obviamente quedó disgustado por el desarrollo del combate.

Ceballos, ¿qué pasó?

Otro que decepcionó por su pelea fue el panameño Demetrio Pambelé Ceballos.

Ceballos, quien perdió ante Miguel Cotto por nocaut técnico a los 2 minutos 28 segundos del séptimo asalto, no hizo absolutamente nada en el tinglado.

Su mayor experiencia sobre Cotto se quedó en los gimnasios, ya que lució como un novato.

Lanzaba unos golpecitos que no impresionaron a nadie y se dedicó a recibir toda la artillería de Cotto.

Y le damos gracias a Dios que la estrategia del puertorriqueño Cotto fue contragolpear hasta el quinto asalto. Digo esto porque a partir del sexto, cuando el invicto boricua empezó a atacar, los golpes le cayeron a Ceballos como aguacero de mayo.

Pienso que Ceballos debe meditar muy bien su futuro en el boxeo, y felicito a Celso Chávez (su entrenador) por detener la pelea a tiempo, de lo contrario, todavía le estuvieran pegando.

Los nuevos boxeadores panameños como Celestino Caballero, Whyber García, Miguel Callist, Angelo Dottin, entre otros, deben pelear con púgiles de categoría, y no con bultos.

Ese consejo se los doy a sus apoderados, ya que cuando subimos a pelear con uno bueno, hacemos un papelón igual al de Ceballos.

 






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