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El Casco Antiguo y los procesos de restauración
El proyecto que se ejecuta con apoyo de la
Unión Europea
incluye la iluminación y señalización del
Casco Antiguo
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa
LA PRENSA/Bernardino Freire |
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El Casco Antiguo es uno de los sitios de mayor
interés turístico en la ciudad de Panamá
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La transformación que ha vivido el Casco Antiguo de la Ciudad
de Panamá en los últimos años es sorprendente.
A pesar de ser el lugar donde estuvo siempre la Presidencia de
la República y otras importantes edificaciones, como el
Teatro Nacional, el Ministerio de Gobierno y Justicia o el Salón
Bolívar, las familias de la burguesía capitalina
que ocuparon las casonas del viejo barrio a partir de la mudanza
de la ciudad a la península rocosa llamada el Sitio de Ancón
en 1673, decidieron dejar sus propiedades durante las primeras
décadas del siglo pasado.
Como consecuencia de este abandono y posterior “tugurización”,
el barrio, llamado también San Felipe, vivió sus
peores años.
Hoy, la recuperación y puesta en valor del Casco Antiguo
es evidente. Y aunque no todos están de acuerdo con los
resultados del proceso, los éxitos son innegables.
Por ejemplo, durante la pasada administración se restauró el
antiguo edificio de la Compañía del Canal –donde
por años estuvieron las oficinas de Correos–, transformándolo
en el Museo del Canal Interoceánico. Otro logro importante
fue la restauración de la Casa Góngora –la
edificación más antigua del área–, gracias
al apoyo del Gobierno alemán y bajo la gestión de
la alcaldesa Mayín Correa.
Sin embargo, desde la creación de la Oficina del Casco
Antiguo, adscrita a la Presidencia de la República, el proceso
de recuperación ha sido más sistemático, lográndose
también importantes apoyos de diferentes agencias de cooperación
internacional.
Justo en el marco de la cooperación internacional –en
este caso de la Unión Europea– se celebró hace
unos días en la ciudad de Panamá, un foro sobre metodologías
de restauración. La actividad forma parte del proyecto de
alumbrado público y señalización urbana del
Casco Antiguo que se ejecuta en la actualidad con fondos europeos.
Según explicara Nunzia Guardiani, codirectora por parte
de la Unión Europea del proyecto, “el foro tiene como
objetivo ampliar el debate nacional sobre metodologías de
restauración e intercambiar experiencias realizadas en otros
países”.
En efecto, durante dos días –16 y 17 de septiembre
pasado–, expertos de Italia, México, Puerto Rico y
Panamá expusieron sus experiencias sobre la compleja tarea
de restauración.
El grupo de expositores extranjeros incluyó a los arquitectos
italianos Guglielmo Monti, super intendente de Bienes Culturales
del Veneto, Italia, quien hizo una reseña de los documentos
italianos e internacionales en materia de conservación de
los bienes culturales, y Alberto Racheli, de la Universidad de
Roma, que habló de los procesos de restauración arquitectónica
y restauración urbana; la arquitecta Juana Gómez
Badilla, de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos
de México, quien habló sobre los procesos de restauración
de ese país a partir de la segunda mitad del siglo XX, y
la arquitecta Arleen Pabón Chameco, quien expuso el proceso
de puesta en valor de la Hacienda La Esmeralda en Coamo, Puerto
Rico.
Con el objetivo de exponer las experiencias
panameñas,
participaron en el foro Eduardo Tejeira Davis, quien explicó las
diferentes aproximaciones que ha tenido el tema de la conservación
y restauración de sitios históricos en Panamá;
Tarcisio Valdés Bosh y Domingo Varela, quienes detallaron
sus experiencias en la restauración de las iglesias de San
Felipe Neri, la Merced y la Catedral Metropolitana; Raúl
Murillo, quien habló del proceso de restauración
del Palacio Nacional (sede el Ministerio de Gobierno y Justicia);
Almyr Alba, que expuso los detalles de las tareas de conservación
del Fuerte San Lorenzo; Félix Durán, a quien le tocó hablar
sobre los proyectos de intervención del Sitio Arqueológico
de Panamá Viejo, y Luciano Angeloni, quien abordó la
temática de la legislación vigente en materia de
restauración.
Historia de la restauración
La ponencia del arquitecto e historiador del
arte Eduardo Tejeira Davis permitió conocer los cambios que ha vivido Panamá en
materia de protección de su patrimonio histórico.
Tejeira destacó la ausencia de legislación o conciencia
sobre la materia a principios de la República, cuando la
mayoría de los sitios históricos estaban abandonados.
“En esa época, no había respeto alguno hacia
el patrimonio y, en términos generales, había un
rechazo hacia el legado colonial hispánico, que se expresaba
a través de remodelaciones o demoliciones”, explicó el
arquitecto.
Esta situación cambió en 1908, cuando se promulgó una
primera ley en torno al mantenimiento de tres sitios: Natá,
Panamá Viejo y San Lorenzo.
Más tarde, en 1941, se aprueba la Ley 68, que incluye como
sitios protegidos a la Catedral Metropolitana, Panamá Viejo,
San Lorenzo, el Arco Chato, las iglesias de Natá, Parita,
San Francisco de la Montaña y San Atanasio de Los Santos,
y las ruinas de Portobelo. Antes de 1970 no se conocía las
técnicas modernas de restauración, ignorándose
los debates que al respecto se producían en Europa.
Según Tejeira, “lo común eran intervenciones
pintoresco-románticas que muchas veces falseaban completamente
los monumentos. La imagen que se buscaba era ideológica,
no real. Ni siquiera era específicamente panameña”.
Tampoco existían procedimiento para controlar lo que se
hacía, ni muchos profesionales que supieran sobre el tema.
Tejeira explicó que con el golpe de Estado de 1968 se dio
un cambio, al reconocerse que los sitios históricos son
recursos económicos importantes que pueden explotarse a
través del turismo y mediante la gestión estatal.
Por eso, durante esos años se fortaleció el Instituto
Panameño de Turismo (IPAT), donde se crea la Dirección
de Turismo Histórico y Social.
Durante esos años, se contratan varios consultores extranjeros,
especialmente al mexicano Carlos Flores Marini, quien entre 1972
y 1977 hizo varias propuestas de recuperación de los principales
sitios históricos.
En relación al Casco Viejo y como parte de este proceso,
se recuperaron varias plazas, con la idea de que sirvieran como
nodos de desarrollo, y se restauraron algunas ruinas del área.
Sin embargo, durante estos años de gobierno autoritario,
hubo poca transparencia y excesiva centralización, lo que,
a juicio de Tejeira, provocó “trabajos de poca calidad,
ejecución errática y seguimiento arbitrario, generalmente
por dependencia excesiva de las veleidades de los funcionarios
de turno”.
Con la llegada de la democracia a partir de
1990, Tejeria destaca otro importante cambio en la historia de
la restauración
en Panamá. “Para empezar, hay más transparencia
y discusión, mayor posibilidad de gestión individual
y más gente preparada”.
Todo este análisis que tiene un balance positivo, se refiere
a la gestión pública. Con relación al ámbito
privado, Tejeira ve algunas amenazas, ya que salvo contadas excepciones,
las restauraciones se están haciendo sin seguimiento de
métodos científicos y alterando todo el interior
de las viviendas. “La restauración privada está convirtiendo
al Casco Viejo, en un sitio de fachadas”, advirtió el
historiador.
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| Pronto se renovarán los faroles
y la señalización urbana del Casco Viejo. |
Europa en San Felipe
Volviendo al ámbito de lo público, el proyecto que
financia la Unión Europea significa un importante paso adelante
en la puesta en valor del Casco Viejo.
Nunzia Guardiani informó que ya se escogió a la
empresa que instalará los faroles en las calles de San Felipe
y que se avanza también en el proceso de cableado subterráneo,
que es el aporte panameño al proyecto.
Los trabajos financiados por Europa incluye
también la
iluminación de ocho edificios históricos con valor
monumental y la ejecución de un plan de señalización
urbana.
Guardiani informó que como parte del proyecto, también
se recuperarán dos plazas dentro del Conjunto Monumental
del Casco Antiguo: la Plaza 2 de Enero (ubicada en la subida después
del Mercado Público y bajo la cual pasa la antigua muralla)
y el mirador frente a las antiguas instalaciones de la Estrella
de Panamá.
Como cierre de las actividades organizadas
por el proyecto de “Aporte
al proceso de conservación y recuperación del Casco
Antiguo”, organizado por la Comisión Europea y la
Oficina del Casco Antiguo, se celebró una actividad en el
recientemente restaurado Salón de la Asamblea del Ministerio
de Gobierno y Justicia, con la participación del embajador
de Italia.
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