Si
hubiesen sido hombres
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Todo un espectáculo resultó la final del
torneo apertura del fútbol femenino entre Santa Ana y San
Martín, con dos equipos que dejaron su pellejo en el campo
en una verdadera muestra de vergüenza deportiva de la que
carecen muchos en el deporte nacional.
¿Cuántos quisiéramos ver una final de
este tipo en el campeonato masculino de la ANAPROF?. Soy
sincero, era la primera vez que iba a ver un partido de la
liga de fútbol femenino (los de la selección nacional no
me los he perdido) y quedé fascinado. Hubo orden en los dos
planteles, no jugaron al pelotazo, ni las vi corriendo todas
detrás del balón, se notó que tenían sus respectivos esquemas.
Todo apuntaba como favorita a Santa
Ana por lo compacto que estuvo en el torneo. No decepcionó,
aunque pasó un susto mayor cuando estuvieron abajo en marcador.
Las pobres tuvieron que sudar la gota para derrotar a San
Martín. Nunca se lo imaginaron.
Los números de las campeonas son impresionantes,
imagínense, terminar el torneo invictas en 19 partidos y
con 103 goles anotados. ¡Es increíble! Y lo mejor de todo,
contar en sus filas con la goleadora Maritzenia Bedoya que
consiguió 44 goles de los 103. ¡Para qué más!
Mientras observaba el partido en medio
de toda una efervescente hinchada, en su mayoría femenina,
pensaba en la Sub 23 de Gary Stempel. Me decía que
si Diana Valderrama, del Santa Ana, fuera un hombre sería
el enganche perfecto para el equipo de Stempel. Sus movimientos,
su demarcación y su intuición para poner los balones me parecieron
de mucha altura. Son factores que echo de menos en el equipo
de Stempel.
Y qué decir que Maritzenia Bedoya. Una
goleadora de estirpe. Se comprende a la perfección con Valderrama.
Cuando se juntan se convierten en una pesadilla. ¿Cómo sería
el equipo de Stempel con un dúo que tuviera las características
de las dos jugadoras de Santa Ana?
Lamentablemente, la otra delantera de
Santa Ana, Jackeline Alvarez, es tica. No la podemos nacionalizar.
Cuando se juntó con Valderrama y Bedoya nos regalaron momentos
de buen fútbol.
Yanilka González de San Martín no se
quedó atrás. Prácticamente fue la jugadora que le cambió la
cara a su equipo en el segundo tiempo. Marcó dos goles a
punta de fuerza y estuvo en otro. Tiene ese temperamento
del que adolece nuestra Sub 23. Es líder en el medio. Tiene
fuerza, quita, arma y hace goles. Se echó a su equipo al
hombro y fruto de ello pudo darle vuelta a un marcador adverso
de 0-2 para transformarlo en 3-2. ¡Cómo extraño en la Sub
23 a un jugador de esa características! González hizo buena
mancuerna con Johan Rodríguez, y juntas fueron un dolor de
cabeza para el equipo de Santa Ana.
Si Stempel contara con un jugador de
las cualidades de “la piba” Valderrama, no tendríamos problemas,
sería nuestro número 10 indiscutible. Junto a Maritzenia
Bedoya, en la delantera, lo más seguro es que en estos momentos
Luis Tejada estuviera en el banco. Maritzenia haría mancuerna
con José Garcés.
Yanilka González no tendría problemas.
Si fuera hombre, en la Sub 23 sería una mezcla de Gabriel
Gómez, Ramón Solís, Jorge Ortega y otro más. Stempel se ahorraría
a dos jugadores con un jugador de este tipo. Podría hacer
mancuerna con el 'Gavilán'.
Stempel tendría su columna en la Sub
23. Yanilka y Gabriel, en la media, Valderrama como enganche
y Maritzenia con Garcés adelante.
Y eso sin nombrar a otras jugadoras
cuyos equipos no llegaron a la final pero que estoy seguro
que si hubiesen sido hombres estarían en el plantel titular.
Imaginemos a Amarelis De Mera, la talentosa delantera de
la ULACIT. Hubiese sido un dolor de cabeza para Stempel.
Se jugaría con tres delanteros natos: Maritzenia, De Mera
y Garcés.
No hay que demeritar el fútbol femenino
panameño, ellas tienen talento, lo vimos el sábado en la
final. Han aprendido rápido en tan poco tiempo.