¿Presidentes vivos...?
Continuaremos en la patria boba sin lograr escoger al mejor –entre los candidatos– para esta importante etapa de vida republicana
Alberto B. Conte
abconte@cableonda.net
Admito que me dolió en mi alma de panameño ver la fotografía que con muy buena intención, pero fatal resultado, publicó una empresa aseguradora en supuesta conmemoración del centenario de la República. Lo que más me impactó no fue el término de “vivos” que usó para referirse a los ex presidentes –porque la longevidad no era lo que resaltaba– sino ver la “viveza” de un grupo de “presidentes” que lo fue de a dedo o por designación de la tiranía que durante 21 años aplastó democracia y dignidad humana, y cuyo paso por esa alta magistratura, por ley (¿) y no por elección, debe registrarse en la historia de lo nacional.
Que se diga que la intención era para buscar la reconciliación entre panameños, luego de 100 años de vida republicana, no deja de ser una burla a los resultados de la Comisión de la Verdad y a las desoídas recomendaciones de la Comisión Anticorrupción. Que no se entienda que en ese grupo no solo fingían (para no decir que fungían) los designados por Torrijos, sino también los designados por Noriega, aun encerrado en una cárcel por sus delitos contra la humanidad.
Es cierto que en esa foto también hay meritorias figuras de la época de la patria sana y también de la nueva vida democrática, surgida al final de una lucha de desarmados civilistas contra un ejército de ocupación que ameritó el enfrentamiento de otro igual para quedar, no con una patria nueva, la segunda República que planteamos muchos, sino con una patria usada por una clase política desprestigiada para su enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad, persecución implacable a los enemigos políticos y el reinado de la más repugnante corrupción.
La viveza de quienes hoy dicen que los mueve la reunificación de la patria y de los panameños no se compagina con la actitud de los gobernantes democráticamente elegidos, que en todo momento han negado la restitución por daños y perjuicios a los que nos atrevimos a enfrentar a los enervados gorilas con nuestras vidas y bienes.
Da pena que, como castigo adicional, los deudos de muertos y desaparecidos deban deambular por todos los estrados de la justicia y luchar contra la maraña de impedimentos legales que se esgrimen para no resolver sus casos.
¿Presidentes vivos?... De acuerdo, lo volvieron a lograr. Continuaremos en la patria boba sin lograr escoger al mejor –entre los candidatos– para esta importante etapa de vida republicana; seguiremos votando por el menos malo. ¿Que viva el centenario? o solo ¡Viva Panamá! ¿Jugamos “vivo” o jugamos limpio?
El autor es publicista
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