Panamá, 25 de agosto de 2003
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Prima de producción para disminuir gastos adicionales

Esta prima es una vía que puede utilizar el empleador para bajar los costos que genera el aumento de los ingresos del trabajador

ARISTIDES HERNÁNDEZ
ESPECIAL PARA LA PRENSA
[email protected]

En la última negociación del salario mínimo se propuso a los representantes de los trabajadores y empleadores discutir sobre la productividad de los empleados, con el propósito de lograr algún acuerdo entre estos dirigentes.

Un especialista en la materia sustentó la necesidad de incorporar este tema en la discusión de salario mínimo, pero el esfuerzo resultó en vano, al menos para ese momento.

La propuesta del especialista era racional. Por un lado, porque los empresarios no estaban dispuestos a incrementar un solo centavo del salario mínimo, y por el otro, porque el aumento que solicitaban los trabajadores era exagerado.

Estas posiciones hacían imposible lograr un acuerdo entre ambos sectores.

Y es aquí, en ese espacio de incertidumbre de la comisión nacional de salario mínimo, cuando no se logra avanzar, que se justifica introducir la discusión sobre productividad de los trabajadores en la empresa.

Si el trabajador acepta elevar su productividad, es racional que el empleador esté dispuesto a incrementar los ingresos del trabajador.

Puesto que, si el trabajador es más productivo, los niveles de producción de la empresa se elevan, disminuyen los costos unitarios de producción, y finalmente, el empleador aumenta sus ganancias.

Y por el otro lado, la mano de obra tendría incentivos para producir más, puesto que obtendría más ingresos. A este razonamiento le llamaremos el “axioma del sentido común”.

Los costos laborales no salariales

Sin embargo, no todo lo resolverá nuestro axioma, ya que el mismo no incorpora los costos adicionales no salariales que debe pagar el empleador cuando aumenta el salario básico del trabajador.

La legislación laboral panameña y de seguridad social establece las prestaciones laborales de obligatorio cumplimiento del empleador, que suman en promedio un 43.72% sobre el salario básico.

Por decir un ejemplo, si un trabajador tiene un salario básico de 300 dólares, el empleador tiene un costo adicional no salarial promedio de 113 dólares con 67 centésimos, en concepto de las remuneraciones obligatorias, lo que se convierte finalmente en un gasto total para la empresa de 431 dólares (otros ejemplos se presentan en la tabla 1).

Las prestaciones laborales de obligatorio cumplimiento son las que paga el empleador por diversos conceptos: como la cuota de riesgos de enfermedad, maternidad, invalidez, vejez y muerte del trabajador; seguro educativo; riesgos profesionales; decimotercer mes; vacaciones; días feriados; el fondo de licencia por enfermedad; y por el fondo de cesantía (ver en la tabla 2 el porcentaje que corresponde para cada caso).

Cómo afrontar los costos adicionales

Como hemos visto hasta ahora, el aumento del salario básico conlleva otros gastos adicionales para el empleador, que suman en promedio un 43.7%.

Por esta razón, los aumentos de ingresos adicionales que negocie el empleador con el trabajador deberían tratarse a través de la prima de producción.

En este sentido, en las reformas al código laboral de 1995 se ajustaron los criterios para determinar el salario básico del trabajador, que es la base sobre la que se calculan las remuneraciones obligatorias no salariales que debe pagar un negocio.

En esas reformas al Código de Trabajo, se estableció que las primas de producción estarían exentas del pago del seguro educativo y las cotizaciones del régimen de seguridad social, y que los pagos que el empleador haga al trabajador en concepto de primas de producción, bonificaciones y gratificaciones, se consideran como salario únicamente para los efectos del cálculo de vacaciones, licencia por maternidad y la prima de antigüedad.

Sin embargo, las primas de producción y las donaciones no podrán exceder el 50% del salario básico del trabajador.

Quedó prohibido incluir la prima de rendimiento en las actividades que por su naturaleza son peligrosas, como por ejemplo, en la conducción de vehículos, la explotación de minas, los trabajos de altura, y el manejo con materiales tóxicos, explosivos, inflamables o radioactivos.

Por lo tanto, la prima de producción es una vía que puede utilizar el empleador para disminuir los costos adicionales que genera el aumento de los ingresos del trabajador.

Reflexiones

Considerar que un trabajador puede ser productivo solo con el ingreso del salario mínimo es irracional.

El problema por batir no son los costos salariales, sino los costos unitarios de producción de las empresas.

Una forma para reducir el costo de producción es obteniendo una mejor productividad de los trabajadores en la empresa.

No obstante, esta no es la única vía que existe para alcanzar este objetivo. También es importante la inversión en tecnología y una gerencia creativa por parte de la empresa.

La suma de estos componentes son los que permitirán que una empresa y un país puedan competir en un mercado, en donde sólo sobreviven los que alcanzan los más bajos costos unitarios de producción, y los que ofrecen el menor precio a los consumidores.

El pasado mes de julio el Consejo de Gabinete aprobó un aumento promedio de cuatro centavos por hora a los trabajadores que devengan un salario mínimo, lo que representa un incremento de 7.68 de dólares al mes en las ciudades más grandes.

El promedio de salario mínimo por mes aumentó de 253.76 dólares a 268.32 dólares.

En algunos sectores el aumento por hora llegó hasta siete centavos de dólar, aunque disminuyó en las otras regiones del interior.

En el área de la construcción el salario mínimo estaba fijado en 312 dólares al mes y con el ajuste se incrementó a 324.48 dólares.

Para el servicio doméstico, en los distritos de Panamá, San Miguelito y Colón se fijó en 110 dólares mensuales.

Para el resto del país estas labores se remunerarán con un salario mínimo de 98 dólares al mes.

Los trabajadores exigían que se fijara el salario mínimo en 745.79 dólares, lo que representaba un aumento por encima de los 500 dólares.

El autor es economista y presidente de la Firma Latin Consulting Co.


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