Panamá, 20 de agosto de 2003
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Respuesta obligada al embajador de México

La realidad es que la evasión fiscal de los mexicanos solamente perjudica a México; los demás delitos, justamente denominados de lesa humanidad, perjudican en cambio al mundo entero

Juan David Morgan
jdmor@morimor.com

Tanto respeto me merece la opinión ajena, que no acostumbro a responder a quienes difieren de lo que escribo en esta columna. El pasado viernes, sin embargo, el embajador de México, José Ignacio Piña, comentó extensamente un artículo de opinión en el que yo criticaba al país que él representa, por aparecer Panamá en una lista negra que perjudica sensiblemente los intereses de nuestro país. La importancia del tema y el honroso cargo que ostenta quien con mucha elegancia me invita al debate, me obligan a responderle. Puntualizo:

1. Afirma el señor embajador que el Congreso mexicano ha colocado a Panamá en la comentada lista discriminatoria por estimar que nuestro país es una de las jurisdicciones consideradas de baja imposición fiscal. Esto constituye un grave error. Las tasas impositivas en Panamá no solamente no son bajas, sino que son comparables a las que se aplican en México. Así, a guisa de ejemplo, mientras en Panamá la tasa impositiva de las personas jurídicas es del 30%, México aplica una tasa decreciente que hoy está en el 34% y en el 2005 bajará al 32%. Lo que ha hecho el Congreso mexicano es reproducir una lista anteriormente elaborada por los burócratas de la OCDE en la que, con un absoluto desprecio por la verdad, nos equiparan con algunas islas y territorios dependientes del Caribe y a otros países donde, efectivamente, no se cobra impuesto sobre la renta. El señor embajador, que lleva algún tiempo entre nosotros, debe saber que Panamá dista mucho de ser una jurisdicción de baja imposición fiscal y, en aras de las buenas relaciones de amistad entre nuestros dos países, así debería comunicárselo a su gobierno para que cese de una vez por todas tan odiosa, infundada e injusta discriminación.

2. El señor embajador afirma que para superar la situación motivada por la lista discriminatoria las autoridades mexicanas propusieron a sus contrapartes la suscripción de un acuerdo de información tributaria. Sin embargo, en el mismo escrito el señor embajador reconoce que los sistemas impositivos de México y Panamá son completamente distintos, porque mientras en México el sistema es universal, es decir, que el impuesto se cobra dondequiera que se encuentren los mexicanos, en Panamá es territorial, esto es, solamente se cobra impuesto por la renta generada en el territorio panameño. Si esto es así, señor embajador ¿qué ventajas puede obtener Panamá con la suscripción de un acuerdo de intercambio de información tributaria? La respuesta es obvia. No solamente no lograría ninguna ventaja sino que nuestras autoridades quedarían convertidas en simples agentes de cobro del fisco mexicano.

3. Sobre el mismo tema le recuerdo al señor embajador que originalmente la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organización de la cual México forma parte, se propuso homologar los sistemas impositivos de todos los países del mundo a la imagen y semejanza del de los países industrializados. El primer documento sobre el tema que salió del seno de la OCDE se denominaba Harmful Tax Competition (Competencia fiscal dañina), en el que, con un absoluto desprecio por la libertad y la soberanía, pretendía imponer al resto de los países del mundo su sistema universal del cobro de impuestos. El rechazo que recibió esta iniciativa dio lugar posteriormente a la elaboración de las listas negras, para incluir en ellas a aquellos países que, como Panamá, mantienen sistemas impositivos diferentes.

4. Afirma el señor embajador que México se encuentra firmemente comprometido con el combate frontal de la evasión fiscal y el lavado de dinero resultante de la misma. Este aserto pretende colocar el lavado de dinero proveniente de la evasión fiscal en la misma categoría que el lavado de dinero proveniente del terrorismo y del tráfico de estupefacientes. No, señor embajador. La realidad es que la evasión fiscal de los mexicanos solamente perjudica a México; los demás delitos, justamente denominados de lesa humanidad, perjudican en cambio al mundo entero y, por ello, a la hora de tomar medidas para combatir el verdadero lavado de dinero, Panamá se ha colocado a la vanguardia y no ha dudado en aprobar todas las leyes y todos los convenios destinados a combatir el terrorismo, el narcotráfico y el uso ilícito de las instituciones financieras. Entre estos últimos, el que firmamos con el propio México el 17 de junio de 2002, aprobado por la Ley 31 de 26 de marzo de este año. El problema del cobro de impuestos a los mexicanos, repetimos, es, única y exclusivamente, un problema de México: difícilmente la humanidad se verá afectada si el fisco del admirado país azteca tiene mayor o menor éxito en su gestión fiscal.

5. Afirma el señor embajador que es temeraria mi afirmación de que, con su actitud, México diariamente pone trabas al desarrollo de Panamá. Comprobemos si soy o no temerario. Actualmente la legislación mexicana impone, como norma general, un gravamen discriminatorio de hasta 40% a todas y cada una de las remesas de dinero que, desde México, se hagan hacia instituciones panameñas, cualquiera que sea su origen. Además, los pagos que las personas naturales o jurídicas efectúen rutinariamente desde México a sociedades, empresas, fundaciones, fideicomisos, o cualquier otra estructura jurídica panameña no califican como gasto deducible para los efectos de la determinación del impuesto sobre la renta en aquel país. Aunque hay otras medidas discriminatorias, considero que las que destaco son más que suficientes para concluir que con ellas, efectivamente, México diariamente pone trabas al desarrollo de Panamá. La verdad, señor embajador, nunca es temeraria.

6. No tengo por qué dudar de las aseveraciones que hace el señor embajador en cuanto a las varias iniciativas mexicanas destinadas a incrementar inversiones, promover el comercio y cooperar en diversos aspectos con nuestro país. Lo que resulta evidente, sin embargo, es que, de no estar Panamá incluido en una lista negra, el intercambio comercial entre los dos países sería aún mucho más vigoroso y provechoso para ambos. Vale recordar que la economía panameña depende en un 80% de los servicios y que son estos precisamente los que más se ven afectados con las medidas discriminatorias que comento. Como quien dice, por un lado nos dan el hachazo y por el otro nos ofrecen una curita para cubrir la herida.

No quiero terminar sin dejar constancia del sincero respeto que siento por la nación mexicana. Sus grandes héroes, con Benito Juárez a la cabeza, dieron a nuestros pueblos ejemplos permanentes de inclaudicable dignidad. Esa misma dignidad, que ellos con tanto valor defendieron, es la que nos obliga a elevar una protesta permanente contra cualquier acción que signifique colocar injustamente a nuestro país en una lista de países discriminados.

El autor es abogado y escritor

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