Panamá, 17 de agosto de 2003
 
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Guardianes del pasado colonial

Utilizados en sus inicios como muralla de contención contra los piratas, ahora requieren de la protección y cuidado de los panameños

JOSE ARCIA
jarcia@prensa.com

LA PRENSA/Víctor Arosemena

Vista del fortín de Boca Chica, ubicado en la isla El Encanto, en la provincia de Darién.

En la isla El Encanto, en las aguas del Golfo de San Miguel, distrito de Chepigana, provincia de Darién, aún se mantienen en pie algunas estructuras arquitectónicas que dan fe del paso de los conquistadores españoles por el istmo de Panamá.

Se trata de varios fortines militares, de aproximadamente 10 metros de ancho por 17 de largo y tres de alto, que han sido localizados en esta parte geográfica del país, ubicada a pocos minutos vía marítima de la población de La Palma.

Una gira organizada por el Instituto Nacional de Cultura (INAC) permitió un encuentro con estos retazos de la época colonial y conocer a la vez la función de estos sitios históricos enclavados en la provincia de Darién.

Tras una prolija investigación, el INAC localizó en esta isla del litoral pacífico tres fortines: Boca Chica, Boca Grande y Setegantí. Este último, ubicado en la desembocadura del río homónimo, fue hallado hace un mes y los otros dos fueron ubicados en 2001.

Los fuertes militares fueron construidos por los españoles como medida de protección de las incursiones de piratas y corsarios en los siglos XVI y XVII.

Según datos testimoniales que maneja el INAC, se conoce de la existencia de otro fortín en Yaviza, distrito de Pinogana, que fue avistado por un morador del área.

Entre los años de 1750, 1751 y 1754, los aborígenes se alzaron y asaltaron estas poblaciones. Para reforzar la seguridad del área, los españoles dispusieron construir varios de estos fortines, de los cuales apenas el INAC tuvo conocimiento se ha empeñado en localizarlos.

En 1777 se construyó el fortín de San Carlos en Boca Chica, en 1787 fueron terminadas las fortificaciones de San Rafael, San Gabriel, El Príncipe y San Isidro. Además, las de Santa Rita, de Chepigana y la de El Real, que aún no han sido localizadas.

Estos fortines se suman a los tres arriba ya mencionados.

Las edificaciones construidas de mampostería mixta, propias del siglo XVII, se mantienen erguidas y otras aún conservan el repello original con que fueron erigidas.

Estos fortines se aprecian rodeados y protegidos por árboles que crecieron junto a las estructuras como guardianes de la historia.

Las edificaciones construidas de mampostería mixta, aún conservan el repello original.

A partir del hallazgo de los primeros fuertes, el INAC junto con los moradores, han limpiado los alrededores de las construcciones.

Por lo pronto, el INAC prepara un anteproyecto de ley con la finalidad de que se les declare patrimonio histórico de la humanidad.

Miguel Angel Lobán, subdirector de la institución, dijo que este anteproyecto se presentará a la Asamblea Legislativa cuando inicie su último período de sesiones, el próximo 1 de septiembre.

Como primera medida para recuperar estos monumentos, el INAC inicia una recolección de piezas para los respectivos estudios arqueológicos.

Lobán indicó que los terrenos donde se encuentran asentadas las construcciones arqueológicas, son de propiedad privada.

Agregó que el Estado, a través de las autoridades locales, adelanta la expropiación del globo de tierras que rodea los sitios para la restauración y cuidado de los monumentos.

La medida -dijo- tiene el beneplácito de los propietarios de los terrenos.

Lobán confesó que le preocupa la seguridad de las edificaciones, puesto que al limpiarlas y divulgar su existencia quedan propensas a la huaquería. Por ello hizo un llamado a la comunidad nacional e internacional, pero en especial a la darienita, para aunar esfuerzos con el fin de cuidar este legado cultural.

El funcionario señaló que para la reconstrucción de estos sitios se necesitan alrededor de 200 mil dólares, como mínimo, dinero que el INAC no tiene en estos momentos, pero que prevén incluir para el presupuesto del próximo año.

Desde cada uno de estos tres fortines se visualizan las imponentes aguas del Golfo de San Miguel en demostración de la importancia estratégica que los españoles concedían a la edificación de estos fortines para así protegerse de los bucaneros.

Estos fuertes, que eran utilizados como muralla de contención en sus inicios, ahora requieren de la protección y el cuidado de todos los panameños amantes de la historia y del legado hispano.


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