McDonald’s tienta a niños e internautas
Natalia MartIn Cantero
de efe
SAN FRANCISCO, EU. —La cadena estadounidense de restaurantes de comida rápida McDonald’s quiere salir de su bache económico engatusando a todo el mundo: a los niños les ofrece desde muñecas Barbie a video-juegos y a sus padres acceso a internet.
La promoción de la comida rápida entre los niños es más antigua que el propio McDonald’s, pero los críticos coinciden en señalar que las dimensiones de este “asalto”, que consiste en asociar todo tipo de productos y actividades con las hamburguesas y las patatas fritas, no tiene precedentes.
Desde las muñecas Barbie hasta video-juegos o películas, cada vez más productos llevan el nombre de McDonald’s, cuyos menús —así como los de otros gigantes de la comida rápida— también se ofrecen en multitud de cafeterías escolares que en ocasiones dedican un día de la semana al “rey” de la hamburguesa.
Se trata de acercarse donde está el dinero: los niños de entre 4 y 12 años gastan unos 30 mil millones de dólares al año en sus propios gastos, pero además influyen en las decisiones de compra que llevan a sus padres a gastarse unos 600 mil millones más, según James McNeal, profesor de la Universidad de Texas.
McDonald’s necesita un gajo de este mercado: por primera vez en su historia está registrando pérdidas, y el cierre de cientos de locales en todo el mundo podría sugerir que se está enfrentando a algo más que un mal momento o una feroz competencia.
Para la organización “Amigos de la Tierra”, el declive muestra que el mundo está por fin “instruyéndose” sobre la manera en que opera la cadena de alimentación, pero McDonald’s se resiste al cambio y no quiere creer que la cultura de la comida sana pueda por fin hacer mella en su negocio.
Para los adultos, la compañía tiene listo otro poderoso cebo: sus clientes en la bahía de San Francisco y Nueva York ya pueden engullir hamburguesas mientras navegan por internet.
La iniciativa comenzó a principios de año en 10 restaurantes de Manhattan, en Nueva York, seguidos de otros 75 en el área de la bahía de San Francisco, en California.
A finales de julio, la compañía anunció sus planes para equipar con acceso inalámbrico a la red varias docenas más de locales de San Francisco, donde McDonald’s cobra cerca de 5 dólares por dos horas de uso, aunque planea ofrecer cupones y descuentos cuando se consuman determinados menús.
La idea no es hacer dinero con la conexión a internet, sino utilizar este gancho para que más público se anime a consumir los productos, según dijo Don Thompson, presidente de la compañía en la costa oeste de EU.
Hasta ahora, los lugares que disponen de redes inalámbricas de acceso a la red son de una naturaleza que poco tiene que ver con la de McDonald’s, como aeropuertos, salas de espera o cafeterías.
Algunos analistas se preguntan si McDonald’s tiene suficientes clientes con el poder adquisitivo necesario para pagar el gasto extra, o interesados en manchar de grasa de las patatas fritas el teclado de su ordenador.
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