AloChef, A lo Alonso
Define su estilo de cocina como una de bases tradicionales, pero con toques contemporáneos
ANA ALFARO
ESPECIAL PARA LA PRENSA
revista@prensa.com
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LA PRENSA/Bernardino Freire
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El chef Alonso Williams tiene 24 años de edad y es egresado del Culinary Institute of America.
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“¿Aló, Alonso? Tengo una crisis”. En retrospectiva, me sorprende que el teléfono del muchacho no sea 911, porque te saca de apuros en un parpadear.
Sucedió así. La hija de una amiga (mucho más vieja que yo, por supuesto…) iba a invitar a su novio y a sus suegros. Parecería hija mía de lo bocona, de la capacidad para —solita y sin asistencia—, meterse en problemas. Mira que invitar a la suegra cuando no sabe ni hervir agua.
La cosa es que ya tenía a una docena de familiares invitados, y se estaba cortando las venas (para acabar de fregar, la suegra es una cocineraza). Que no es lo mismo que cocinerota, ya que los sufijos estos —como p.e., carrazo y carrote— son distintos. Mientras que uno indica calidad, el otro indica, meramente, volumen.
Y en la comida, muchas veces, el volumen y la calidad no marchan mano a mano, y cocinar para 12 no es igual que cocinar para dos. Así que cuando me pidió ayuda, decidí ser práctica, y en vez de encomendarla a Dios, se la encomendé al
chef
Alonso Williams. Porque en estas crisis, un
chef
bien preparado es, prácticamente, Su vicario en la tierra.
El
chef
Williams es egresado de CIA. Calma, que no es lo que piensas. Hay una CIA nefasta y otra bondadosa, en masculino: se trata del Culinary Institute of America, fundado en 1946 en Hyde Park, New York. Del instituto han egresado personalidades mediáticas como Sarah Moulton y Rocco di Spirito, los
iron chefs
Todd English y Roy Yamaguchi y Walter Scheib, el
chef
de la Casa Blanca de Clinton. En el libro
The Soul of a Chef
, donde su autor, Michael Ruhlman, explica el intenso, dificilísimo proceso de obtener un título de Certified Master Chef, o
chef
magíster.
Alonso, a sus 24 añitos, no ha pasado esa experiencia, pero es graduado del programa básico de tres años más el programa de
fellowship
de un año, una especie de posgrado. Unicamente a los estudiantes con el más alto índice académico se les permite participar en este siguiente escalafón hacia la perfección.
Cuenta que desde los cuatro años veía a Berta de Peláez y Rosita Córdoba. Querer cocinar era para él tan natural como querer correr para otros niños; y aún teniendo menos años que dedos en una mano, su madre le permitió ayudar con el tradicional pavo navideño, y para los siete años ya hacía la cena entera, trepado sobre un banquito y supervisado por mamita, claro, porque no le llegaba la cabeza a la estufa. Todo esto culminó en que cursara la carrera en el prestigioso CIA. Posteriormente, ejerció su práctica en el hotel Caesar Park y actualmente, además de llevar su propio negocio, enseña en la Academia de Artes Culinarias. Define su estilo de cocina como una de bases tradicionales, pero con toques contemporáneos. Quedé impresionada. A su corta edad, Williams dirige la cocina como un virtuoso, es capaz de tomar decisiones instantáneas e improvisar exitosamente cuando es necesario. La marca de un profesional.
Un ‘catering’ no tradicional
La diferencia entre los servicios de Alonso Williams y los de otros
chefs
dedicados al
catering
, es la siguiente: Alonso viene a tu casa, inspecciona tu cocina y te hace preguntas sobre lo que quieres hacer. De ahí se saca un menú que puede preparar él en sus instalaciones o bien en tu casa, contigo o con tu personal de servicio. La ventaja es que, además de quedar como una reina con tus invitados, obtienes una clase de cocina para referencias futuras.
En el caso de mi amiguita Patricia, había que preparar un menú sabroso para los invitados, pero que a la vez pudiera disfrutar uno de ellos, perenne seguidor de Atkins. El menú elegido por Alonso y Patricia fue el siguiente:
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Picadas:
Dip
de queso crema con morrones rostizados, servido con pita tostado y hojas de endivia (ver Cocina de Supervivencia)
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Entrada:
Calamares salteados con tomillo y limón, con salsa fresca de tomates y cilantro.
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Plato fuerte:
Lomo de cerdo servido de dos maneras, acompañado de papas gratinadas a dos quesos
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Ensalada:
Tricolor de pimentones con cebollas perladas, naranjas e hinojo con vinagreta balsámica y hierbas (ver 30 minutos o menos)
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Postre:
Fresas con crema Chantilly.
VEA 2B
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