Sed de saber
Esther M. Arjona
earjona@prensa.com
¿Son "pilones" o "come libros"?
Solemos ver a esas personas que se apasionan con el estudio como a seres diferentes, que tal vez no encajan en una vida normal. Es común la imagen de un estudioso como una persona ya con unos cuantos años encima, que disfruta solo de la compañía de los libros, sin una vida social activa porque sencillamente "no pega". ¿Es esto cierto?
Los grados académicos son un tema que atemoriza a algunos, pero que establecen retos para otros.
La oferta de estudios de postgrado es más variada y específica, tanto en el extranjero como en Panamá, y esto se debe a que se exige más preparación para optar por un puesto laboral.
Veamos las opiniones de algunas personas que han dedicado más años que el común a perfeccionar sus conocimientos en una o en varias áreas de estudio.
Anina Horta
"Me da una seguridad increíble saber que sé, y si en algún momento tengo que girar el rumbo de mi vida para otro lado, tener innumerables caminos por donde seguir".
Algunos la conocen por su título de Señorita Panamá, otros por ser actriz en comedias. Quienes trabajaron con ella, ya sea en el Instituto Politécnico o en la Autoridad Portuaria, conocen su trayectoria profesional, pero pocos saben que Anina Horta cuenta con tres títulos de maestría.
En principio, Horta se sintió atraída por la docencia y buscó una carrera que le permitiera desarrollarse en el campo laboral como en una aula de clase. Eligió ingeniería civil. Luego de recibir su título se casó y, ya con una hija, acompañó a su esposo a Inglaterra, donde él iba a estudiar gracias a una beca. Estando allá opto por estudiar. Su primer título de maestría es en matemáticas aplicadas. Comenta que fue el año y medio más difícil en cuanto a estudios.
De regreso a Panamá continuó trabajando en el Instituto Politécnico, luego convertido en Universidad Tecnológica, como docente y jefa del Departamento de Cómputo. Con el ánimo de ejercer, Horta gira el timón hacia la Autoridad Portuaria, pero se da cuenta de que ese camino no es el suyo.
Otra inquietud se apoderó de Horta: conocer sobre los trabajos en puertos. Logró una beca en Argentina para estudiar una maestría, la segunda, en construcción y reparación de puertos.
Años más tarde y motivada por su hermana menor, actriz de teatro, se decide por la interpretación. Juntas, tiempo después, deciden montar una compañía de producciones de obras de teatro.
Se ganó otra beca, esta vez para un curso de tres meses en administración portuaria, en Barcelona. De regreso al país mantiene sus dos puestos, hasta que debe tomar una decisión. "Llevaba siete años con dos trabajos y me estaba matando; jornadas de 14 horas. Estaba amargada, tenía más dinero, pero no tenía tiempo para gastarlo; quería tiempo para disfrutar con mi familia, mis hijas. Por ello, decidí dedicarme de lleno a la producción de teatro".
Entonces llegan otras inquietudes. "Pensé en pedir un estudio de factibilidad para montar una sala de teatro, pero luego decidí aprender a hacer el estudio yo misma", y entonces se matricula en una maestría en administración de empresas en Panamá.
Admite que si tuviera la oportunidad de iniciar estudios eligiría ingeniería de Sistemas. "Me hubiera especializado 100% en Sistemas, hay campo en Panamá y poca gente que sepa".
En lo que no cambia de opinión es en la importancia de estudiar luego de la licenciatura. "El medio lo exige. El campo está bien difícil, pocos trabajos y al haber tanta gente para un puesto el empleador prefiere contratar a una persona con conocimientos. Total, para pagarle poquito".
"Estudiar es bueno, siempre que quieras estudiar. No es lo mismo ir a un salón de clases y tener la emnte en Japón. Debes querer estudiar, no por complacer a papá y mamá".
Para Horta estudiar es aprender, adquirir conocimientos que harán de ti una mejor persona, que darán seguridad, tranquilidad y felicidad.
Asegura tener planes para un doctorado en ciencias económicas, "sin miras a obtener la gerencia de una compañía, aunque pueda hacerlo. Tengo un currículum que lo permite, pero es solo por el deseo de obtener más conocimientos".
César Kiamco
"La educación debe enseñarte a pensar, porque si no puedes pensar de una manera estructurada, no importa cuánto sepas".
César Kiamco era el estereotipo del estudioso en la escuela. Al menos así interpreta la percepción de sus compañeros y amigos. "Yo estudiaba y me siento muy orgulloso de haberlo hecho, obtuve muy buenas calificaciones, pero también disfruté muchísimo de otras actividades". Obtuvo su diploma de bachiller en La Salle y el de ingeniería civil en la USMA. Fue miembro de la asociación estudiantil, el grupo de teatro y el coro.
Luego de desempeñarse un par de años en el campo laboral, viajó a la Universidad de Stanford, California, donde recibió su maestría en ingeniería civil estructural. Años más tarde su segunda maestría, en administración de empresas en la Columbia University, Nueva York.
Ha tomado cursos en diferentes campos, sin importarle si tienen relación con su trabajo, más que nada por curiosidad intelectual.
" Tienes la ventaja de utilizar recursos de universidades prestigiosas, como bibliotecas, centros de investigación, excelentes profesores, además de entrevistar a personalidades influyentes así como conocer a personas de todas partes del mundo".
¿Qué nos hace buscar más? Para Kiamco "es una inquietud de conocimiento. Hay espacio para saber y entender más de lo que te rodea. Cada vez que lo haces, te das cuenta de que sabes poco, que hay otros temas de los cuales quisieras saber".
Es una razón personal la que hace que no importe que el medio no valore estos esfuerzos. "Hay una valoración disminuida y en algunos casos una desvalorización de los grados académicos. Al otro extremo, el sector empresarial lo exige, pero no lo reconoce económicamente".
Apoya la tesis que la educación debe enseñar a pensar y a desarrollar habilidades. No es aprender datos, sino a cómo encontrarlos, qué hacer con ellos, cómo interpretarlos y obtener una conclusión. "Creo que el provecho principal lo he sacado con esta visión".
Su meta a mediano plazo es ingresar a una escuela de negocios para tomar un curso de alta gerencia, liderazgo o estrategias empresariales.
Gabriel Perigault
"Dedicar un par de años al servicio público te permite entender por qué Panamá está donde está, dónde están las limitaciones de su desarrollo y al mismo tiempo transformar esas limitaciones en desarrollo".
Quienes conocieron a Gabriel Perigault durante sus años de escuela, no se imaginaron que doce años después de su graduación de secundaria ostentaría un título de doctorado.
"Fui un malísimo estudiante, hasta perdí un año. Era muy rebelde". Afortunadamente para él, la madurez le ayudó a comprender que no debía perder más el tiempo y enseriarse con su carrera profesional.
Perigault estudió ingeniería civil mecánica en Chile. Luego de su graduación volvió a Panamá e inició labor profesional como jefe de mantenimiento en una distribuidora de combustible. Allí se expuso directamente a los problemas ambientales debido a la contaminación por hidrocarburos. Alentado por algunos cursos de entrenamiento dictados en la empresa donde trabajaba, decidió tomar una maestría en ingeniería ambiental.
Una beca Fulbright le dio la oportunidad de estudiar en Stanford por año y medio.
Posteriormente se ofreció la oportunidad de optar por una beca de la National Science Foundation, que le ofreció a Perigault 300 mil dólares para financiar su proyecto de investigación.
Esta etapa le representó más tiempo. Mientras estuvo en Estados Unidos, Perigault estableció una familia y tuvo tres hijas.
Finalizados sus estudios y como requerimiento de la beca Fulbright, regresa y establece su familia en Panamá.
De una manera fortuita, se le ofrece una oportunidad en el Ministerio de Salud, para crear una dirección que está a cargo de la situación y políticas del sector de agua potable y alcantarillado sanitario de Panamá. "Terminé siendo casi un químico del agua, y tuve que hacer mucho laboratorio a nivel muy científico que no tenía mucho que ver con mi trabajo anterior". Por otra parte, Perigault reconoce que "la verdadera función de un doctorado es responder una pregunta que en ese momento no tiene respuesta. Obviamente lo primero que tienes que saber es qué vas a contestar".
Si bien para Perigault su estudio doctoral fue difícil, pesado y sacrificado por el hecho de no poder producir su sustento, le ha resultado muy gratificante pues "es una oportunidad de aprender cómo se genera el conocimiento, cómo se hace la ciencia y cómo se enfrenta un problema a largo plazo, aprender a escribir, y sobre todo, a tener paciencia".
El reconocimiento que se obtenga de estos estudios no necesariamente se reflejará en lo económico. "Lo que es cierto es que a uno lo escuchan, pues la gente reconoce que se tienen más conocimientos en el área". Pero más que un título que se cuelga en la pared, el doctorado para Perigault es todo el proceso que uno vive para obtenerlo."Es toda una experiencia de vida".
Aunque Perigault no tiene actualmente metas específicas considera que siempre existe la posibilidad de estudiar algo que le interese. "Estoy abierto a cualquier desafío". Mientras tanto, continúa en su proyecto profesional, dedicado por el momento al servicio público y dedica su tiempo libre a su familia, la lectura y la pesca.
Rodrigo Chang
"En el conocimiento está asegurado de alguna manera el éxito que se tenga en el futuro".
Rodrigo Chang fue tentado por la carrera de medicina, pero la vida le presentó planes distintos.
A la hora de solicitar una beca al IFARHU, Chang solicitó que fuera en el campo de las ciencias naturales. Se le ofreció una beca para estudiar agronomía en Cuba. "Por el estigma del profesional agrónomo dudé, incluso, mientras estudiaba, quise cambiar de carrera, pero no me lo permitieron. Hice mi especialidad y obtuve el tercer puesto".
Chang no se arrepiente de haber estudiado agrónomá. Se desempeñó en su profesión en Panamá y trabajó durante algún tiempo para la FAO.
Más adelante, se impuso la meta de lograr una maestría, y se decidió por entomología en la Universidad de Panamá. Finalizando la maestría se involucra en la docencia, como profesor asistente de la maestría. "Me di cuenta que tenía la necesidad de estudiar algo que me ayudara a perfeccionar esa labor".
Chang decidió estudiar una maestría en docencia superior.
Más adelante, se le crea la curiosidad a Chang de aprender sobre el tema e inicia sus estudios de maestría en estadística aplicada.
Para el mes de diciembre de este año, Chang recibirá su tercer título de maestría. Mientras, hace dos semanas inició una maestría en gerencia de un programa conjunto que manejan la Autoridad del Canal y el INCAE.
Desde hace 3 años Chang ocupa el puesto de supervisor de entomología en la Autoridad del Canal. Y aunque su trabajo sea muy específico, se requiere de otro tipo de conocimientos que harán más fácil la tarea.
"Además de conocer sobre insectos, se debe manejar temas como el manejo de personal, la planificación y la estructuración de presupuestos. Se requieren conocimientos gerenciales". Por esta razón, Chang optó por la maestría en gerencia.
¿Son cuatro maestrías suficientes? No necesariamente. Su siguiente meta es un doctorado en entomología aplicada. "Te inclinas por aprender sobre lo que te gusta, no es por lograr buenas notas o por tener un título". Estamos claros que para Chang lo principal es la satisfacción personal, pero él también está consciente de que en los profesionales se impone calidad, un alto nivel intelectual y una constante actualización, sobre todo en herramientas tecnológicas.
Tania Croston
"La mayoría de los conocimientos no te los enseñan, los aprendes tú misma durante el camino".
Con 29 años de edad, Tania Croston se prepara para un doctorado en la ciudad de Bordeaux, Francia.
"Nunca fui con las mejores calificaciones, pero tampoco al fracaso, eran contados los tres en base a cinco; en fin, soy una persona 'normal".
Descubrió su facilidad para las matemáticas y el arte y junto a sus estudios secundarios, Tania estudió una carrera técnica en artes plásticas.Ingresa a ingeniería civil en la Universidad Tecnológica. Terminó e inició enseguida una maestría en estructuras en la misma universidad. Habiendo iniciado este proyecto, se le presenta la oportunidad de optar por una beca para una maestría en ingeniería estructural en la Universidad de Oita, en Japón y la consigue. De regreso en Panamá, es nombrada como profesora pero se le abren las puertas para estudiar un doctorado en patología de concreto en la Escuela Nacional Superior de Artes y Oficios, en Bordeaux.
Quienes piensan que Tania solo tiene tiempo para estudiar están equivocados. "Voy al gimnasio, los fines de semana al cine o a comer con amigos, a conocer nuevos lugares o a bailar ". Confiesa que siempre le ha gustado salir un "poco", pero niega que preguntara en la entrada de la universidad dónde era la fiesta del día, como suponía su madre.
"Todo ser humano tiene ambición de conocer y de perfeccionarse en su campo, eso es lo que me ha llevado a seguir estudiando". La experiencia ha sido muy enriquecedora, ya que "te hace valorar cosas, y a pensar en cómo podrías aportar un granito de arena en la construcción de un mejor Panamá".
A su regreso planea dedicarse al área de la docencia y la investigación, y tal vez, seguir perfeccionándose. " Pienso que nunca terminaré de estudiar, porque como dice la célebre frase, Solo sé que nada sé".
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