Panamá, 27 de julio de 2003
 
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Kaleidoskopio
Reseña
Sociales
Horóscopo
Mosaico
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

En casa de Hemingway

En el Museo Hemingway, el visitante puede apreciar cómo vivía en Cuba el escritor que ganó el Nobel de Literatura en 1954

Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

Comedor de la casa de Hemingway en las afueras de La Habana. Ubicado en un sitio amplio y ventilado, recuerda a España tanto por su estilo como por su disposición.
Ernest Hemingway aún vive en La Habana, donde se le oye conversar en sus calles junto a otras figuras inmortales como el Che Guevara o José Martí. Es que en Cuba se le recuerda de tal forma que uno piensa en el escritor y periodista estadounidense como si aún recorriera los bares y restaurantes que tanto apreciaba en aquella isla del Caribe.

En La Habana saben convertir la cultura en un atractivo turístico. Han descubierto que los lectores no solo son fieles a las obras de los escritores, sino que también adoran ir a los sitios visitados por sus artistas favoritos.

En la capital cubana han convertido en museo la casa donde vivió Hemingway, y algo similar han hecho con la vivienda que acogió al poeta Lezama Lima y al ensayista José Martí.

El seguidor de la obra de Hemingway estará de plácemes si va a La Habana, pues podrá entrar en contacto con ese mundo que tanto fascinó al ganador del premio Nobel de Literatura.

Hemingway no solo adoraba el clima, las costas, la bebida, la comida y la gente de Cuba, sino que también empleó la isla como fondo en sus novelas El viejo y el mar , Tener o no tener y en Islas en la corriente .

El Vigía

La principal atracción turístico-literaria relacionada con Hemingway en Cuba es trasladarse a Finca Vigía, donde el escritor residió por intervalos desde mediados de los años 40 hasta su muerte, en Idaho, en 1961.

Finca Vigía está ubicada en una colina, en el poblado de San Francisco de Paula, en el Municipio San Miguel del Padrón, a unos 12 kilómetros de La Habana.

Este refugio campestre fue descubierto por la tercera esposa de Hemingway (tuvo cuatro), Martha Gelhorn, que en 1939 la alquiló y en los 50 la adquirieron por 18 mil dólares.

La decisión de comprarla se tomó por tres motivos fundamentales: por la tranquilidad creativa de Hemingway, porque Gelhorn estaba cansada de estar en el Hotel Ambos Mundos y porque el escritor tenía fondos por las regalías obtenidas por su novela Por quién doblan las campanas .

Desde 1962, en conmemoración al primer aniversario de su muerte y el sexagésimo tercero de su natalicio, se transformó Finca Vigía en el Museo Hemingway, gracias a que su viuda, Mary Welsh, la entregó al gobierno cubano.

En la propiedad, rodeada de palmas reales y cañas de bambú, se exhiben los 9 mil libros de Hemingway, sus trofeos de caza (cabezas disecadas de animales que cazó en Africa), sus varas de pesca, miles de fotografías, cartas y discos de jazz.

El yate Pilar. Hemingway encarga su fabricación a la Boston Wheeler Shipyard en 1934. Su nombre recuerda a la patrona católica de España, la Virgen del Pilar.

En total, hay 25 mil artículos del autor de París era una fiesta . De estos, unos mil se asocian al periodismo y desde 1999 se comenzó la tarea de microfilmarlos y digitalizarlos.

Un objeto mágico es ver su máquina de escribir, marca Royal, en la que escribía Hemingway entre las 6:00 a.m. y el mediodía. Otros objetos valiosos son el plato de cerámica con la imagen de un toro que le regaló el pintor Pablo Picasso, su carabina, sus anteojos, el diploma del Premio Nobel y su colección de bayonetas y dagas.

Hay solo un punto en contra, y es por estrictas medidas de seguridad, no se puede ingresar al interior del inmueble. Por lo que uno debe conformarse con ver su contenido asomándose por una de las tantas ventanas de esta casona.

Pero quizás los más apreciado de todo, y de lo que sí puede estar bastante cerca, es el yate de color caoba bautizado como el Pilar, donado al Museo Hemingway por su último dueño, Gregorio Fuentes.

Hemingway le dejó la nave a Fuentes como una muestra de aprecio con el hombre que lo acompañó por 20 años a tantas aventuras marinas y que le inspiró a crear el personaje principal de su novela El viejo y el mar .

Los fanáticos del cine, que además tienen una imaginación desbordante, pueden terminar el recorrido por Finca Vigía en su jardín tropical, donde está la piscina en la que la bella actriz Ava Gardner nadaba desnuda ante la mirada atenta de Hemingway.

Hemingway en Cuba

Detalle de la butaca preferida por Hemingway y la mesa bar diseñada por Tobby Bruce y el propio escritor.

Ernest Hemingway llegó por primera vez a Cuba en abril de 1928 en el vapor Orita, cuando el buque que lo llevaba de Europa a Key West (Florida) hizo una breve parada. Aquel paraje lo embriagó tanto que estuvo en la isla intermitentemente entre 1932 y 1960.

La leyenda contemporánea de Hemingway no solo está presente en Finca Vigía, sino que en la propia ciudad habanera se le recuerda gratamente.

Todo aquel que se estime seguidor de las andanzas de Hemingway por el mar Caribe, y está en La Habana, debe ir al restaurante Floridita, donde el narrador iba a tomarse cotidianamente un par de daiquirís.

Cerca de este establecimiento encontrará el hotel de cinco estrellas Ambos Mundos, donde se conserva intacta la habitación número 511, donde se alojó Hemingway durante la década del treinta, mientras vivía en Cayo Hueso (EU), que en esa época se encontraba a un ferry de distancia a través del Estrecho de La Florida.

El ciclo continúa en La Bodeguita del Medio, donde en una de sus paredes está plasmada su firma, y que era otro de los sitios a los que iba Hemingway a tomar mojitos cubanos y a charlar con amigos suyos como el actor Errol Flynn.

Si todavía tiene fuerzas para buscar los restos del mito Hemingway, puede trasladarse al pueblo de pescadores de Cojímar, al este de La Habana, desde donde salían Hemingway y Gregorio Fuentes a cazar cuanto merlín pudieran. La comida puede disfrutarla en el restaurante La Terraza, en cuyos muros cuelgan fotografías en blanco y negro de este artista aficionado a los torneos de pesca.

Si lo suyo es combinar placer con formación, puede hacer coincidir su ida a Cuba con las actividades que se realizan varias veces al año en torno a Hemingway y en las que se estudia la vida y obra del autor de Adiós a las armas .

Los eventos van desde conferencias literarias hasta conciertos, pasando por galas de ballet, proyecciones de películas basadas en sus novelas y encuentros deportivos. La mayoría de los acontecimientos ocurren en el mes de julio.

Ernest Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en el suburbio de Oak Park, Chicago (EU) y se suicidó el 2 de julio de 1961 en Ketchum, Idaho (EU).


Además en mosaico

. El jazz nacional se encuentra
. El oro verde
. En casa de Hemingway
. Bajo el puente del río La Vaquita
. Sed de saber





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá