Panamá, 27 de julio de 2003

 
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Por un futuro sanamente húmedo

Recuperar la salud de los 500 ríos de Panamá es la tarea pendiente de todos los panameños

LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com

Tercera y última entrega

LA PRENSA/Víctor Arosemena

Antiguos chorrilleros y ahora residentes en la barriada Bernardino de Arraiján se organizan para limpiar los terrenos aledaños para campos de juego.

Sin duda, las graves inundaciones ocurridas en Arraiján hace dos semanas han concitado la preocupación de todos. Los residentes temen que las aguas vuelvan a invadirlo todo; los promotores de vivienda temen que el negocio se vea afectado; los funcionarios involucrados en las instituciones que debieron prever la tragedia se preocupan de que sean, al final, los chivos expiatorios.

Quien no parece preocupado es el Gobierno, que en estos días se pasea por la costa azul francesa. Y como prueba de su tranquilidad, el pasado 22 de julio, el Consejo de Gabinete levantó el Estado de Emergencia decretado a partir de las inundaciones del pasado 12 de julio. Según ellos, "misión cumplida".

Lástima que la realidad es otra. La cuenca hidrográfica de Arraiján, que incluye ríos como Caimito, Aguacate, San Bernardino y muchos otros, sigue siendo una amenaza para quienes hoy viven cerca. Como se dijo, las peores lluvias aún están por venir.

Justamente sobre la situación de la cuenca hidrográfica afectada por el enorme y desordenado desarrollo urbano de Arraiján, un promotor de viviendas en el área y que prefirió el anonimato, comentó a La Prensa que es fundamental que se haga un estudio de la cuenca para proceder inmediatamente a realizar las estructuras que eviten en el futuro las inundaciones.

Según la fuente, el Gobierno tuvo en su momento que hacer lo mismo con ríos como el Matasnillo, Matías Hernández o Juan Díaz, en la ciudad de Panamá. "Después de muchas inundaciones e incluso muertos, se llevaron a cabo los trabajos", afirmó el empresario.

Además, la fuente señaló que existe una clara responsabilidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que solo hace trabajos de dragado en los ríos de la ciudad de Panamá. "Se han olvidado que Arraiján es ya parte del área metropolitana", afirmó.

Varita mágica

LA PRENSA/Víctor Arosemena

Los dueños de las casas ubicadas en Villa del Sol secaban al aire libre muebles, libros, ropa y todo lo que no arrasó el agua.

Lo sucedido en Arraiján -como antes en tantas y tantas comunidades del país- constituye el resultado de una absoluta falta de conciencia ciudadana frente a lo que ha sido para este país una bendición: la abundancia de agua.

Para el sociólogo e investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) Stanley Heckadon, la forma de afrontar la actual situación es cambiar radicalmente la forma como los panameños nos relacionamos con los más de 500 ríos que existen en el país.

Frente a los hechos cumplidos de la existencia de las actuales urbanizaciones, se le propuso al científico que usara una imaginaria varita mágica para solucionar los problemas ambientales que produjeron las graves inundaciones de Arraiján.

En primer lugar, Heckadon desearía que los vecinos participen activamente en la recuperación de la salud de los ríos. "Todos los ríos de Panamá están enfermos como consecuencia del desprecio ciudadano... no se trata del azar o los astros. Es culpa de nosotros", afirmó.

"Hasta ahora, los panameños -desde Chiriquí a Darién- han visto a los ríos como los basureros más cercanos", alegó el científico, haciendo énfasis en la paradoja que existe en que Panamá sea un país lleno de ríos despreciados por quienes viven cerca de ellos.

"Cada invierno, cuando crecen los ríos y se desbordan, vemos pasar colchones, estufas, llantas, plásticos, y todo lo que la gente tira a las fuentes de agua de Panamá", agregó.

Por eso, propone que los vecinos asuman el rescate de sus ríos limpiándolos, cuidándoles y sembrando junto a su cauce.

Otro deseo tiene que ver con la participación de las escuelas del país. "Los ríos son los mejores laboratorios de lo que hemos hecho a la naturaleza y no debemos hacer... por ello, son los mejores espacios para que los profesores y estudiantes analicen y estudien los fenómenos ecológicos".

El deseo de Heckadon no es una fantasía. Ya hay escuelas en Panamá que lo están haciendo, por ejemplo el Colegio Brader, que ha adoptado el río Matías Hernández.

Siguiendo en su lista de deseos, Heckadon comentó la necesidad de fortalecer los gobiernos locales. "Mientras se siga manteniendo el esquema centralizado en la ciudad de Panamá, estos problemas no podrán solucionarse adecuadamente, ya que se trata de situaciones locales que deben afrontarse localmente".

 

LA PRENSA/Víctor Arosemena

El sociólogo e investigador del STRI Stanley Heckadon sueña con un cambio de actitud de los panameños para recuperar la salud de todas las fuentes de agua del país.

El tema tantas veces pospuesto de la descentralización es fundamental para quien ha pasado su vida haciendo conciencia ciudadana sobre la necesidad de proteger el medio ambiente

Heckadon también desearía que la solución de los problemas medioambientales de Panamá contara con la activa participación de la empresa privada.

"No solo se trata de los promotores de viviendas que deben entender que deben ser más creativos en sus propuestas de vivienda popular, sino que todas las empresas -pequeñas, medianas y grandes- deben involucrase".

Heckadon citó a los pequeños talleres que tiran aceite y toda clase de desperdicios a los ríos, las crías de pollo, las fábricas de bloques, los transportistas que también han elegido a los ríos como depósito de llantas, y tantos otros.

Igualmente considera el científico que es fundamental involucrar a las universidades y sus sedes regionales para estudiar los problemas ambientales y buscar alternativas para la disposición de desechos. "En vez de trancar las calles, los universitarios deben dedicarse de destrancar los ríos", comentó con su habitual elocuencia.

Finalmente, la varita mágica del doctor Heckadon se dirigió a la clase política. "Desearía que los políticos entendieran que la ciencia, la tecnología y la protección del medio ambiente son vitales para que salgamos del subdesarrollo".

En realidad, todas los deseos de Heckadon son perfectamente realizables. Solo basta que nos decidamos.

 






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