El aeropuerto de Colón o sueño de una noche de verano
La desproporción crece y eso es lo que en verdad preocupa: Ver un Panamá que tiene posibilidad de ser lo que sensatamente podría ser, y que no es
Damián Barceló
Turísticamente hablando, el que más necesita de un gran aeropuerto en Colón es el Hotel Meliá Panamá Canal, cuya propiedad pertenece a la sociedad Detur Panamá, liderada por mí.
Por ello seguí a conciencia el proceso que culminó con un almuerzo cinco estrellas y la firma -precisamente en nuestro hotel- que estampó el contralor de la República a lo que ya tenía el visto bueno de los legisladores y de la ARI, y obviamente de doña Mireya.
Creí que aquello iría seguido de un "paso ligero" para la ejecución del macro proyecto y que Jorge Fernández no se equivocaba al declarar en la prensa que el tráfico en el nuevo aeropuerto se iniciaría en el 2004.
En aquel día fasto de la firma del contralor, desde mi inocencia y credulidad oía como un repique jubiloso la voz vigorosa del discurso, entre retador y cáustico, de quien hablaba por el CEMIS. Bien mereciera birrete doctoral que le hubiese podido conceder aquella universitas gentium que lo aplaudía con fervor caluroso a pesar del aire acondicionado puesto a toda pastilla.
El Sr. Rodin salvaba a Panamá de la ridiculez de disponer de un solo aeropuerto internacional cuando la República Dominicana, con menos de la mitad de territorio soberano y siete veces menos de costa, tenía siete aeropuertos internacionales.
El gozo en un pozo, me dije, cuando me enteré de la "movida" que había concitado el almuerzo de las 100 flores.
Yo había tomado influencias y amistades para ser el primer ciudadano de la Unión Europea inversor de 30 millones de dólares en la provincia de Colón, llegados todos del exterior para que la Escuela de las Américas, de escuela de guerra se convirtiera en bastión de paz convivencial que acogiera a toda clase de gentes sin distinción de color, raza, credo o lengua. "Et in Terra Pax", escogí como el más bello pasaje del Evangelio de San Lucas cuando narra la llegada al mundo del Niño-Dios, en pesebre mullido de paja, nacido de María Virgen y acunado por el coro angélico: "Gloria in excelsis Deo et in terra pax hominibus bonae voluntatis".
Aquel día en que yo creí que el aeropuerto pasaba de la imaginación al ser, me sentí inmensamente dichoso: mi obra, al fin, iniciaba su segunda fase.
La dicha, por desgracia, suele ser corta. El refranero la ha descrito en cinco palabras: "El gozo en un pozo". Llanto la risa. Vergüenza y rabia.
Con ocasión de FITUR -enero pasado- me entrevisté con los más altos dignatarios de AENA para pedir su ayuda con el fin de que se abriese uno o más aeropuertos en Panamá.
Pero allí estaban "al día" del "pim pam pum" de los dólares televisivos; de la fetidez que desprendía el asunto. Habían estudiado el aspecto técnico antes de que sucediera el "lío", o que "saliera a la luz". Y se apartaban del juego y no querían saber nada de nada.
No me conformé y quise pulsar a Aerodom, de República Dominicana. Allí trabaja la compañía española ACS para Aerodom en la remodelación de aeropuertos y otras obras de gran envergadura. ACS es propiedad, entre otras cientos de empresas de toda clase de don Florentino Pérez. Por tener, hasta el propietario es del Real Madrid y con él, de Ronaldo. Aerodom tiene vocación de AENA dominicana.
Resulta que el aeropuerto de las Américas ya ha iniciado sus obras de "duplicación" con maquinaria pesada; una carretera que conduce al formidable puerto de cruceros que abordarán en Santo Domingo a seis kilómetros del aeropuerto, y una y otra entran en funcionamiento no el año 2004, sino en el mes de octubre del año en curso. No lo ha dicho ningún funcionario, sino las grúas y los rodillos que funcionan sin almuerzos previos. Por si fuera poco se está iniciando la construcción planificada de la zona libre que duplicará la de Panamá y a su lado un polígono para albergar los grandes doks de producción y almacenamiento de zonas francas. El aeropuerto que se amplía será apto para el aterrizaje de los nuevos aviones que volarán dentro de un año o dos... En una palabra, la realidad se ha hecho carne en Santo Domingo, no Verbo.
Compárense estos "hechos" con las "palabras" y se entenderá bien cómo en la carrera por recoger el cetro turístico del caribe la República Dominicana tiene muchos de los números de esa lotería. Tantos, que incluso miles de hombres trabajan en la recién iniciada urbanización CAP CANA, con un presupuesto de 250 millones de dólares... Y eso, repito, ni son viajes ni son palabras: son hechos.
Ese galope centrado, sabio y activo de AERODOM imprime carácter a las más altas magistraturas. Necesita que se abran los cielos, y así leo en Listín Diario, Pág.14, de 15 de mayo, lo que declara Carlos Alvar, director general de Aviación Civil: "que están haciendo esfuerzos y ofreciendo las facilidades de acuerdo con la ley para crear una real competencia en materia de aviación... y practique una verdadera política de cielos abiertos".
Y el presidente de la República, Hipólito, mi bueno y querido amigo, expidió el Decreto 4 97.03 -Listín Diario, 17 de mayo, Pág. 4- disponiendo la reactivación de la Compañía Dominicana de Aviación y autorizando a la Secretaría de Turismo para iniciar el proceso de capitalización mediante la asociación del Estado y el sector privado nacional o extranjero... a los fines... de contribuir con los planes de relanzamiento del turismo del Gobierno dominicano.
Sigue el presidente Mejía: "La mayoría de los turistas y dominicanos residentes en el extranjero que ingresan en el país lo hacen por vía aérea, y la República Dominicana debe contar con una alternativa sana y competitiva de transporte aéreo, que garantice la seguridad del flujo internacional de pasajeros...".
Se reafirma el que esto escribe que en la República Dominicana eso no son padrenuestros, aleluyas, políticas de partido ni sopicaldos sin sustancia. Son ejecuciones en marcha a pesar de los petardos económico-bancarios que salpican a los adinerados y hasta a los pobres que se confiaron a aquellos... Lo que demuestra que no todos los bancos son fiables.
Panamá vive un retraso progresivo en relación con Cuba, Santo Domingo, Costa Rica, México. La desproporción crece y eso es lo que en verdad preocupa: Ver un Panamá que tiene posibilidad de ser lo que sensatamente podría ser, y que no es: ¿Ineptitud? ¿Desidia? ¿Ignorancia? ¿Burocracia? Lo otro me lo callo. Pónganlo Uds., lectores, que yo no me atrevo.
El autor es miembro de la Real Academia Española de Jurisprudencia y Legislación, periodista Afiliado a la Federación Mundial de Escritores de Turismo
Además en opinión
.
Si el pueblo quiere.el pueblo puede: Alberto B. Conte
.
Jované vs. el Gobierno: Rubén Darío Paredes
.
El aeropuerto de Colón o sueño de una noche de verano: Damián Barceló
.
De elecciones y candidatos: Leonel Jiménez
|