Panamá, 22 de julio de 2003
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Sociales
Horóscopo
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Si el pueblo quiere.el pueblo puede

Hay que empezar por llevar a cabo una labor de rescate de los niños, dándoles razones para convertirlos en efectivos y reconocidos agentes de cambio

Alberto B. Conte

Leyendo la primera plana de este diario, me cayeron sobre las piernas las toneladas de contaminantes que señalaba eran vertidas a los ríos de la ciudad capital. "¿Otra vez la vieja situación que a ningún gobierno ni gobernado le ha dado la gana atacar?", fue mi pensamiento y, antes de simplemente voltear la página, decidí leer el alarmante artículo. Al final estaba como al principio: aquí no ha pasado nada nuevo. La misma mala inversión de fondos públicos en los mismos estudios, y la misma situación ecológica desastrosa.

Siempre se ha querido presentar esta situación como de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos residentes en las áreas aledañas a los siete ríos que sirven como recolectores alternos de inmundicias y transporte expedito a la bahía de Panamá, que también cuenta a su haber con una miríada de costosos estudios ecológicos que terminan en nada. Los cientos de millones que señala cada uno como inversión indispensable para sanear la bahía, solo llegan hasta ahí: El recibo de los estudios para dejar en cualquier cajón olvidado y el pago inmediato de las costosas facturas por el servicio. Da grima ver el nombre del Banco Interamericano de Desarrollo como un pronto financiador de algo que no pasa de charlatanería política.

Partamos de una base cierta. Los panameños no son cochinos. Lo que siempre ha hecho falta es ley y orden sin paternalismos, y la eficiencia del servicio de recolección de la basura, especialmente en el área donde están esos ríos. Durante mi exilio en la ciudad de Miami, todos los martes, no los lunes o viernes, solo los martes, a las 9:00 a.m. pasaba un camión que con una pala mecánica recogía toda la basura contaminante, que debía ser ubicada por el residente al pie del farol frente a la casa. Colchones, estufas viejas, poda de árboles y plantas, metales, etc., cuya naturaleza y forma los convierte en verdaderos obstáculos del cauce de quebradas y ríos, eran llevados a un basurero municipal donde se destruían de una manera u otra.

En nuestras barriadas marginales solo se recoge la basura de elementos biodegradables, el resto se deja porque los recolectores dicen que rebaja la capacidad del camión; que otro día vendrán. Así pasan días, semanas y hasta meses, y nunca regresan. Ante ese abandono, el residente toma la decisión de echar esa basura al río a fin de sanear el sitio donde vive. Poco a poco se van acostumbrando a tirar al río cualquier clase de basura y al no haber ni el servicio adecuado que la recoja ni la sanción legal que enseñe con el castigo a otro comportamiento, todos los ríos vivirán contaminados y no habrá dinero suficiente para el famoso saneamiento de la bahía.

Pienso que el problema tendrá solución en la medida que se asigne a cada comunidad-problema un camión de pala mecánica que recorra un circuito definido y recoja la basura contaminante. Así mismo, los estudiantes de las escuelas ribereñas, con un bien preparado plan de servicio social, pueden convertirse en los brigadistas ribereños que velan por la conservación de su río llamando la atención de los vecinos y empresas contaminadoras, con el apoyo de la policía o del representante y sus subalternos.

Hace unos años conformé la Fundación Acción Ciudadana, que bajo el lema: "Si el pueblo quiere. el pueblo puede" pretendía estimular en los panameños el amor propio, la dignidad y la iniciativa personal como la manera de lograr el mejoramiento individual, primero, y por medio de la ley, del ejemplo y la participación comunitaria, el colectivo, después.

Si bien comprendíamos que la raíz de todo mal social radica en los hogares destruidos, como resultado de la pérdida paulatina y casi generalizada de los valores morales básicos, era menester enfocar la atención primaria a limpiar ese núcleo elemental de la sociedad. Sin embargo, es una ilusión tratar de enmendar con medidas superficiales esta grave situación general. Por tanto, hay que empezar por realizar una labor de rescate de los niños, dándoles razones para convertirlos en efectivos y reconocidos agentes de cambio de sus propios familiares.

Se necesita crear una actividad importante que permita la unidad de la comunidad en la búsqueda de un bien común, mediante la exaltación de los valores morales, y desarrollar proyectos adicionales de participación de los miembros de la comunidad que puedan llegar hasta la generación de actividades económicas con el fin de dotarse de ingresos para la subsistencia familiar, sin esperar la adjudicación de empleos, cada vez más escasos, en las empresas gubernamentales y en las privadas. En una frase, elevar la autoestima de los ciudadanos.

La razón fundamental por la cual el programa de la Fundación Acción Ciudadana se pospuso, fue la falta de fondos. En lo personal y al grupo que había iniciado el proyecto se nos hizo incosteable, y al no recibir fondos de donaciones ni ayuda de programas cívicos, decidimos suspender operaciones hasta nueva oportunidad. Al leer el artículo mencionado arriba, me asaltó la inquietud de volver a tomar el rocín y la lanza, y arrancar en nueva batalla contra los molinos de vientos y los ríos contaminados. Este es un sueño posible. Después de todo, si el pueblo quiere.el pueblo puede.

El autor es periodista y publicista


Además en opinión

. Si el pueblo quiere.el pueblo puede: Alberto B. Conte
. Jované vs. el Gobierno: Rubén Darío Paredes
. El aeropuerto de Colón o sueño de una noche de verano: Damián Barceló
. De elecciones y candidatos: Leonel Jiménez





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá