Acusan de tres delitos a PTJ ligado a sicarios
JEAN MARCEL CHERY
mchery@prensa.com
Un total de tres acusaciones por supuestamente cometer delitos y violar normas de conducta profesional, constan en el expediente del detective de la Policía Técnica Judicial (PTJ) Alberto Murillo, quien permanece detenido por su presunta complicidad con dos sicarios en el intento de asesinato de la fiscal Estela de Uribe y un testigo de ese caso.
Cuando trabajó en la Oficina de Antinarcóticos de la PTJ en Darién, Murillo fue acusado de hurtar varios cientos de dólares a una mujer, por lo cual fue investigado por la Dirección de Responsabilidad Profesional (DRP) de esa entidad, según informó una fuente judicial. Incluso -añadió- Murillo fue denunciado en la corregiduría de La Palma.
Aunque el agente de la PTJ siempre negó el delito, las pesquisas realizadas por la DRP revelaron que su hermano, residente en Darién, repuso el dinero a la afectada para que el caso fuera cerrado.
En otra ocasión, Murillo fue acusado, también mientras trabajaba en Darién, de valerse de su condición de PTJ para acosar a una ciudadana que estuvo procesada por delitos relacionados con drogas. Esta investigación interna no concluyó porque la denunciante no se atrevió a ratificarse en sus cargos, explicó la fuente.
En el último de los casos se investigaba a Murillo por su vinculación con bandas dedicadas al crimen organizado.
El agente antinarcótico figura como el soplón de una reunión entre la fiscal tercera de circuito, Estela de Uribe, y un testigo, de apellido Mendoza, que se realizó en horas de la noche del jueves en el restaurante del hotel Discovery, ubicado en avenida Cuba.
De acuerdo con las investigaciones, el agente Murillo contactó a Mendoza en prisión y le exigió que le diera la ubicación de 3 millones de dólares que la banda dedicada a clonar tarjetas de crédito supuestamente tenía escondidos, a cambio de ayuda para conseguir una medida cautelar.
Ante esa situación, Mendoza dijo a la fiscal Uribe que deseaba cooperar con las investigaciones a cambio de protección personal y le informó sobre la propuesta que le hizo el agente de la PTJ.
Una vez Mendoza estuvo en libertad, la Fiscalía Tercera efectuó una operación encubierta. Por ello, Mendoza llamó a sus compinches para decirles que estaba en libertad y deseaba verlos en el restaurante del hotel Discovery, en avenida Cuba.
Al parecer, el detective Murillo se enteró de la operación encubierta y llevó -en un BMW- a dos sicarios al restaurante con las intenciones de asesinar a la fiscal y al testigo Mendoza. Unidades de la PTJ frustraron el intento de homicidio y capturaron a los sicarios y a su compañero, el detective Murillo.
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