Algo preocupa en Tocumen
Por lo mínimo, deberíamos exigir de inmediato la declaración jurada de bienes del administrador y hacer una minuciosa revisión de la misma al final de su gestión
Jaime E. Figueroa Navarro
figueroa@cableonda.net
En la edición de La Prensa del jueves 10 de julio (Pág. 30a), nos percatamos de los cambios que se están llevando a cabo en la terminal aérea. No sé quién puede explicarnos el fenómeno de corporatización de una empresa estatal cuando el Estado sigue siendo el dueño del 100% de sus acciones. Seguimos siendo de la opinión que el aeropuerto de Tocumen debe ser privatizado.
Comencemos con el nombramiento del flamante gerente general. En ningún momento nos hemos percatado en la prensa local o extranjera del anuncio solicitando un gerente general para el aeropuerto. Siendo esta nuestra principal terminal aérea, supongo que la selección del administrador se habría llevado a cabo tras el minucioso análisis de un importante conjunto de hojas de vida de personas con probada y amplia trayectoria en la administración de aeropuertos en el ámbito mundial, para que posteriormente un conjunto de especialistas procediera a la selección del candidato con el perfil más adecuado.
En mi experiencia laboral con empresas multinacionales de probada categoría, jamás hubo el concepto de una contratación por un periodo de 10 años, como el que se le ha extendido al gerente general. No digo que no haya esos tipos de contratos. Ellos son bastante comunes en las esferas deportivas profesionales, pero se ofrecen a jugadores de acrisoladas virtudes y experiencia. En el caso que nos atañe, lo típico es proceder a una evaluación anual de desempeño. ¿Qué ocurre si el administrador de Tocumen no cumple con las expectativas del puesto? Cuenta con una carte blanche hasta el 2013. Aquí votamos por un presidente y una Asamblea Legislativa cada cinco años, ¿cómo es posible que el administrador del principal aeropuerto del país no tiene que cumplir como mínimo este requisito? ¿Quién aprobó semejante disparate y con qué intereses en mente?
Peor aún, el artículo del diario La Prensa nos informa que se han hecho inversiones por el orden de un millón de balboas en los últimos tres meses. ¿A quién se le han asignado los jugosos contratos y dónde está la evidencia de licitaciones para la adquisición de mobiliario, máquinas de rayos X y otros artículos?
¿Por qué las escaleras eléctricas que llevan al área de Migración todavía no funcionan? ¿Cómo es que ahora los pasajeros tienen que hacer una fila adicional en su interminable bregar para el pago de los impuestos de salida? ¿Acaso le importa tanto a la administración la comodidad de los usuarios? ¿O es que es más importante el cobro inmediato de los impuestos? ¿Acaso las aerolíneas al absorber esta importante función no estaban pagando por las estampillas de impuestos de salida?
Lo peor del caso es que ahora se pretenden hacer inversiones "por hasta 40 ó 50 millones de balboas preliminarmente". Por lo mínimo, deberíamos exigir de inmediato la declaración jurada de bienes del administrador y hacer una minuciosa revisión de la misma al final de su gestión. Adicionalmente, examinar celosamente el nombramiento del nuevo equipo gerencial del aeropuerto para determinar la capacidad de los funcionarios en el manejo de sus responsabilidades. Y asegurar que la selección se ha efectuado basada en méritos y experiencia, y no como resultado de inclinaciones políticas.
Afortunadamente el año 2004 verá un cambio político en Panamá, que nos permitirá hacer una inversión inmediata de este fiasco que muy extrañamente no se ha ventilado a la luz pública por el enfoque en variados temas de corrupción administrativa de mayor calibre. Como ciudadano interesado en una administración honesta y proba de los bienes del Estado, seguiré horadando la piedra hasta el logro de los mejores intereses del pueblo panameño. Y este tema, como todo lo relacionado con el desarrollo de un turismo profesional, debe ser parte central de las propuestas de los candidatos a la primera magistratura del país, porque, opuesto a la agricultura y la industria, es el renglón del turismo el que nos permitirá niveles significativos de progreso en el mundo de la globalización y en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los panameños.
El autor es especialista en desarrollo de negocios internacionales
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