SACS... la nueva epidemia
La única forma de prevenir una peligrosa epidemia de SACS en Panamá es la vacunación masiva de la población para decidir, responsablemente, a quién dar el voto en las próximas elecciones
Daniel R. Pichel / dpichel@psi.net.pa
Juan C. Ansin / drjcal@psi.net.pa
Xavier Sáez-Llorens
/ xsaezll@cwpanama.net
Panamá, R. P. (Agencias internacionales): Un grupo de médicos panameños ha descrito un nuevo síndrome que durante los últimos años viene afectando a ciertos sectores de la población latinoamericana. De acuerdo con las investigaciones adelantadas por nuestros corresponsales científicos, es la primera vez que se logra describir este cuadro clínico que comprende una serie de síntomas y signos que son comunes a otras enfermedades. Los resultados de esta novedosa investigación serán publicados en el próximo número de la prestigiosa revista Archives of Emerging Diseases.
El nuevo síndrome ha recibido el nombre de SACS (por las siglas en inglés de Severe Acute Corruption Syndrome), síndrome agudo de corrupción severa. En algunos países latinoamericanos, la epidemia de SACS ha llegado a tal punto, que ha afectado directa o indirectamente a la gran mayoría de la población. Las manifestaciones clínicas del síndrome fueron descritas por primera vez durante comunicación electrónica entre los descubridores, quienes observaron simultáneamente en sus laboratorios cómo, en algunos de sus animales de experimentación, se presentaron ciertas conductas muy particulares. Inicialmente se pudo observar que algunas ratas presentaban respiración y pulso rápido en presencia de papele$ de color verde. Esto era seguido de ruidos extraños, conducta agresiva y tendencia a esconderse donde no pudieran ser vistos. En algunos casos, los roedores llegaron a tratar de morder y escupir a quien se acercara a quitarles los mencionados papeles. Entre dos y cuatro días después de esta reacción, los animales afectados presentaban una conducta que parecería ser normal, excepto por sus notables intentos de encubrir cualquier rastro o evidencia del hecho. Por una razón no bien determinada aún, había una tendencia a guardar dichos papeles en lugares refrigerados.
Desde hace varios años, se ha venido notando que destacadas personalidades de la política latinoamericana han presentado un cuadro similar al detectado en las ratas. En los humanos afectados, a diferencia -¿o por similitud?- con las ratas, se observó prurito (picazón) en las palmas de las manos, movimientos repetitivos de miembros inferiores (pies inquietos), taquicardia (pulso rápido), salivación profusa (babeo) y taquipnea (respiración rápida) al ver billetes de alta denominación, independientemente del origen de los mismos. Se ha presentado también una tendencia compulsiva (sin control) a los sobres cerrados (principalmente si son amarillos), así como por las maletas y maletines localizados en casas, carros, aviones o helicópteros.
El nuevo síndrome presenta un curso progresivo, con recaídas intermitentes de los síntomas agudos, principalmente precipitados por los intentos de inversión empresarial, sobre todo si provienen de compañías multinacionales o grupos de gran poder económico. Una vez la persona se infecta, esta quedará con secuelas permanentes, con manchas negras o rojas en las manos (según de donde provenga el dinero) que solo el público puede ver aunque sean imperceptibles para el afectado.
El agente causal del SACS no se ha aislado aún, pero hay evidencia de que los microorganismos del género politococo, en particular la especie panameniensis (cepas arnulfiensis y peerrediensis) han demostrado tener alta virulencia (también se han reportado epidemias por los politococos argentiniensis, uruguayensis, venezolaniensis y mexicaniensis). Las principales características de estos microorganismos es el olor fétido (hediondo) de los sitios donde crecen. Se sospecha que el reservorio natural de estos gérmenes son los partidos políticos, aunque también se han detectado infecciones severas en la empresa privada, bancos, iglesias, y en casi todas las actividades humanas. Los vectores suelen ser sinvergüenzas de diversos tipos que propician y comparten las ya mencionadas conductas en contacto con el dinero. La vía de contagio es principalmente por el habla y por el contacto "de mano en mano", siendo particularmente susceptibles aquellos individuos en cargos públicos. Curiosamente, algunas personas selectas en los grupos de riesgo han demostrado ser inmunes hasta ahora. Se piensa que esta aparente inmunidad se debe a factores genéticos y ambientales adquiridos desde la infancia y transmitidos directamente por los padres.
El curso clínico del SACS demuestra cronicidad, no conociéndose hasta ahora cura para la enfermedad. Lo único que ha demostrado funcionar para evitar la diseminación de esta "plaga del siglo XXI" es la prevención. A los ya infectados no se les recomienda usar máscaras protectoras para evitar ser confundidos con atracadores de diligencias salidos de una película de John Wayne. Es importante resaltar que si las autoridades estatales hubiesen prestado atención temprana a las evidencias preliminares -en lugar de considerarlas mera percepción científica-, la epidemia podría haber sido contenida antes de que alcanzara cifras de escándalo.
Si la Organización Mundial de la Salud no declara cuarentena estricta -hasta el 2 de mayo de 2004- para todos los infectados (se sugiere encerrarlos en el Figali Convention Center esperanzados que se venga abajo con todos dentro), la única forma de prevenir una peligrosa epidemia de SACS en Panamá es la vacunación masiva de la población para decidir, responsablemente, a quién dar el voto en las próximas elecciones. Los descubridores sugieren que se evite seleccionar personas en grupos de riesgo o que en ocasiones anteriores hayan presentado algún síntoma o signo de esta terrible enfermedad y, sobre todo, no reelegir bajo ninguna circunstancia a nadie que tenga las manos manchadas.
Los autores son médicos
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