|
Cartas y Comentarios
Mileika Bernal
mbernal@prensa.com
Acción
ciudadana
Una base hecha de tablas hace la función de tapa de la alcantarilla ubicada
entre la Calle 55 Este Obarrio y la Vía España, mientras espera
ser reparada.
Algún vecino emprendedor tomó acciones ante la
ausencia de las autoridades responsables.
Medidas de protección
1 de julio 2003
He leído su noticia en la que se hace referencia al Parque
Nacional Soberanía, que habla de los excursionistas que
se extravían recorriendo sus senderos. Le hago el siguiente
aporte en base a mi experiencia de más de 20 años
rescatando personas en esa área.
1.- Las personas se extravían porque se salen del trillo
o camino marcado y no pueden volver a él.
2.- Los senderos están marcados y es fácil seguirlos,
pero el excursionista novato arranca las cintas rojas o anaranjadas
de plástico que sirven de guía y estas no se reemplazan.
3. Los guías que llevan personas al parque no tienen la
más mínima idea en cómo orientarse en base
a la posición del sol, árboles, quebradas y mucho
menos llevan mapa y brújula.
4. Los caminos hechos por el ejército de Estados Unidos,
hace muchos años, sirven actualmente como trillos marcados
hacia lugares de interés en el parque, el problema radica
en que los sitios de interés se ubican a 45 minutos de las
entradas, y los excursionistas no van adecuadamente preparados
y se fatigan (caso de los siete últimos, que menciona la
noticia) y se les hace difícil regresar.
5. Este es un bosque tropical y por efecto de las lluvias la vegetación
cambia en promedio unas cinco veces al año, lo que confunde
a los que fueron en enero y regresan en septiembre.
La Policía Forestal y los pocos guardaparques realizan
un excelente trabajo en esa área. A ambos les he visto patrullando
los senderos y me parece que quizás se les debe dotar de
un mejor equipo, tal como motos de montaña para recorrer
los senderos, estaciones de descanso en los puntos medios del parque.
En algunas ocasiones que he llevado personas a recorrer el parque
me he acercado a la estación que está en la entrada
a Gamboa, con la intención de pagar la entrada al parque
y notificar que estaré en X lugar y jamás nadie me
ha atendido allí.
Sería buena idea que los fines de semana sean considerados
los días de más auge, y con señales en cada
uno de los trillos se indique a los excursionistas que deben avisar
vía teléfono al guardaparques, el trillo, hora de
entrada, hora probable de salida, quién es el guía
y cuántas personas ingresan y que de igual forma reporten
su salida del parque.
Abdiel Iván Batista Castillo
Maestro Instructor Regional de Rescate y Supervivencia en la Selva
Cuerpo de Socorristas de la Cruz Roja
Asalto a extranjeros
18 de junio 2003
Con demasiada frecuencia nos enteramos, a través de los
medios, los asaltos que sufren empresarios extranjeros o sus representantes
en la travesía entre el aeropuerto de Tocumen y el área
de la Zona Libre de Colón, hacia donde se dirigen en misión
de compras.
La razón que se esgrime, cuando se pregunta el por qué se
viaja con tanto dinero en efectivo, es que los comerciantes de
esa importante área segregada de comercio internacional
sólo aceptan hacer negocios en efectivo.
Esto es comprensible pues ningún empresario se va a arriesgar
a despachar mercancías hacia el exterior sin la seguridad
de que el pago recibido es real, sin el más mínimo
riesgo, como podría ser el caso de un cheque, el cual al
enviarlo al cobro al país de origen, pudiera ser devuelto
por la falta de fondos, o documento falso, haciendo ilusorio su
cobro posterior.
Sin embargo, la banca moderna ofrece múltiples opciones
para que, tanto compradores como vendedores, puedan llevar a cabo
sus negociaciones sin el más mínimo riesgo para las
partes.
Están las cartas de crédito, donde un banco en el
país del comprador garantiza a través de un banco
corresponsal el pago de los productos, tan pronto la institución
bancaria reciba los documentos de exportación presentados
por el vendedor, donde conste el envío completo de todo
lo pactado y al precio acordado.
También existe el sistema de transferencia electrónica
de dinero, donde el comprador le solicita a su banco transferir
a un banco corresponsal dentro del área de la Zona Libre
la suma de efectivo necesaria para pagar a su proveedor. Incluso,
si por razón de controles de divisas en su país de
origen, deben traer el efectivo consigo mismos, al arribar al aeropuerto
panameño pueden depositarlo en la sucursal del Banco Nacional
de Panamá que, opera las 24 horas del día, dentro
de la misma terminal aérea, solicitando su transferencia
electrónica a la sucursal dentro de la Zona Libre, donde él
mismo retira el dinero y lo lleva al sitio de sus compras, sin
el mínimo riesgo.
No veo razón lícita para que los comerciantes establecidos
en la ciudad atlántica no le recomienden a sus clientes
en el extranjero utilizar las facilidades bancarias que eliminan
todo riesgo de asaltos y a un bajo costo financiero.
Edgardo Lasso Valdés
Hasta luego
Estimado lector:
Por muy buenas razones tendré que ausentarme del país
los próximos días. Voy a un seminario de “Etica
periodística” que se dicta en la ciudad de Washington.
Debido a ello, ésta, su página, dejará de
publicarse. Nos reencontraremos en la edición del lunes
21 de julio.
Durante este tiempo pueden enviar sus comentarios o quejas a defensor
dellector@prensa.com, que estaré monitoreando gracias a
la maravilla de la internet.
Hasta pronto,
Mileika Bernal
Defensora del Lector
Fecha panameña
2 de julio de 2003
Varios medios de comunicación publicaron que la II Feria
Internacional del Libro sería inaugurada hoy, día
1 de julio de 2003, a las 10:00 de la mañana. A la 1:30
de la tarde estábamos mi esposa y yo en la ventanilla comprando
las entradas. Aceptaron que se había anunciado la inauguración
a las 10 de la mañana, pero dijeron que en realidad se inauguraría
a las tres de la tarde. Comentamos: ¿Qué se le va
a hacer? ¡Hora panameña! Ya que estamos aquí,
entremos y esperemos la hora y media que falta. Llevábamos
esperando una hora y las diferentes instalaciones que veíamos
habían progresado tan poco desde que entramos, que sospechamos
que aquello no funcionaría a las tres de la tarde ni a las
tres de la madrugada. Regresamos a nuestra casa.
Todos los días se aprende algo. Hoy aprendí que,
además de la hora panameña, existe también
la fecha panameña. Cuando le comuniquen una fecha para asistir
a cualquier evento tenga cuidado, porque si se trata de fecha panameña
puede ser que, con suerte, se celebre un día después.
Francisco Moreno Mejías
Cruda realidad
26 de junio de 2003
Siempre he envidiado sanamente esa chispa de humor negro que tienen
los caricaturistas del diario La Prensa para reflejar lo que todos
sabemos y pensamos, pero que no se nos ocurre plasmar tan acertadamente.
Sobra decir que muchas veces esas caricaturas le han acarreado
al diario más de un dolor de cabeza y el subir y bajar las
escaleras de los tribunales. Y estoy seguro de que lo hacen gustosos,
porque son artistas. El artista no escatima en los riesgos y molestias
que le ocasiona el expresar su arte.
Quisiera resaltar una caricatura en Demosgracia del jueves 26
de junio pasado. Heridos como todos estamos con la falta de palabra
de nuestros gobernantes al honrar sus compromisos y deberes, encuentro
una caricatura donde aparece postrado y enfermo un paciente que
representa a la Caja del Seguro Social, al cual acaba de darle
un síncope al leer una noticia que dice “Moscoso se
adjudica casa de Punta Mala”, mientras el médico que
lo atiende, urgido le pide a una enfermera que le pase el medicamento
para suministrarle y así salvarle la vida. El chiste (o
la lágrima) aflora cuando por la ventana, rompiendo el cristal,
entra volando una bomba de gas lacrimógeno como respuesta
al pedido del médico.
Si alguien puede reflejar mejor la cruda realidad que vivimos,
que me diga dónde. Una CSS agonizante y desabastecida, con
mil problemas sin solución, y con un director resentido,
conflictivo y errático. Un gobierno indolente y amoral con
agenda privada para sus propios intereses y caprichos. Un pueblo
desesperado que exige por la fuerza y en la calle (forma tradicional
de aquellos que no son escuchados), que las autoridades reaccionen,
unan esfuerzos y resuelvan los problemas que nos agobian. Es un
chiste, pero dan ganas de llorar. Al menos a mí me dieron
ganas.
Mario Pezzotti
|