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Otros habitantes
Las garzas del Palacio Presidencial
Fauna y flora urbana
Jorge Ventocilla
Existen 20 especies distintas de garzas en el país, de distintos tamaños y coloración. La garza real, Ardea alba, es un ave diurna de cuerpo estilizado (de casi un metro de longitud), cubierto por plumas de impecable color blanco. El pico es amarillo y las patas negras: estas dos características la distinguen de las otras garzas panameñas, también enteramente blancas.
Suele estarse quieta por un buen rato, acechando a sus presas (peces, reptiles, insectos e incluso mamíferos y aves pequeñas). Vuela con el cuello retraído y las patas extendidas. En periodo de reproducción, adquiere airones en la espalda, plumaje muy suave y suelto que sobrepasa la cola. Hay colonias de anidación en islas relativamente cercanas a la ciudad capital, como Taboga y Changamé.
Está presente en todo el mundo y en Panamá aún es abundante. Se le puede observar en gran número en las playas de Panamá Viejo -cuando la marea baja-, en la desembocadura del río Matasnillo, en las playas de Punta Paitilla e incluso en los ríos canalizados que corren entre altos edificios de la ciudad. Impresiona verla, blanca e inmaculada, en medio de corrientes de aguas bastante contaminadas.
¿De dónde salió el nombre "Palacio de las Garzas para la Presidencia? Según explica el historiador Jorge Conte-Porras, la idea de llevar garzas reales al Palacio Presidencial fue del poeta Ricardo Miró, persona muy amiga del entonces presidente, Belisario Porras.
El poeta hizo traer dos pares de estas garzas del Darién, y el presidente siguió con entusiasmo su sugerencia de colocarlas en el patio andaluz, que sirve de vestíbulo del palacio. Estas bellísimas aves, concluye Conte-Porras, le otorgaron definitivamente un nuevo nombre a la Casa Presidencial: El Palacio de las Garzas.
Que no se diga entonces que los poetas andan perdidos como tiros al aire. No solo resguardan a los humanos que aún lo son con escudos de palabras, sino que atinan nombrar las cosas y los sitios con una elegancia y claridad que pocos portan.
(Texto adaptado del libro de próxima aparición "¿Qué Vuela Ahí? Guía para conocer, apreciar y proteger las aves de la ciudad de Panamá". Escrito por Jorge Ventocilla, ilustraciones de Dana Gardner. Coedición Smithsonian/Audubon
).
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