![]() Panamá, 13 de julio de 2003 |
|
||||
|
SECCIONES
|
Portada |
Hoy por hoy |
|
| Nacionales |
|||
| Deportes |
Opinión |
Mundo |
Negocios |
Kaleidoskopio |
| Reseña |
|||
| Sociales |
|||
| Horóscopo |
|||
| Mosaico | |||
|
SERVICIOS
|
|||
| Titulares
por email |
|||
| Directorio de email |
|||
| Reportajes |
|||
| Columnistas |
|||
| El tiempo | |||
|
TIEMPO LIBRE
|
|||
| Turismo |
|||
| De
interés |
|||
| Agenda |
|||
| Cine |
|||
| De
noche |
|||
| Restaurantes |
|||
| Recetas | |||
|
SUPLEMENTOS
|
|||
| Ellas
Virtual |
|||
| Martes
Financiero |
|||
| Aprendo
Web |
|||
| R. Empresarial | |||
|
SEPARATAS
|
|||
| Pulso
de la Nación |
|||
|
AYUDA
|
|||
| Guía
del sitio |
|||
| Tarifas |
|||
| ¿Quienes
somos? |
|||
| Contáctenos |
|||
| VISITA | |||
| Defensoría
del pueblo |
|||
Tony, de nueve años, es uno de los tantos niños que deambulan por las veredas de la Universidad de Panamá. Solo que él, en vez de pedir dinero, prefiere ofrecer el servicio de lustrar zapatos para asegurarse de llevar todo el tiempo un par de reales a su hogar. "Yo trabajo en el supermercado para poder comprarme mi ropa, porque en mi casa mi mamá no tiene plata", relata Ariel, un chiquillo de 13 años que labora como empacador en un supermercado. Ariel no devenga un salario; los ingresos que recibe son de propinas que le dan los clientes. "Así como yo hay muchos niños, pero estamos contentos porque siempre tenemos dinero para llevar a la escuela", señala. Ariel trabaja por la mañana en el supermercado y asiste a la escuela en el turno de la tarde. María Espino, una niña de 12 años que vende verduras en el semáforo de Vía Brasil, comenta que la cosa está dura y en la casa no alcanza la comida. "Yo trabajo para ayudar en mi casa", expresa la menor visiblemente cansada y agotada de tanto sol, mientras recorre una y otra vez la Vía Transístmica, a la altura del semáforo de El Paical y Vía Brasil. Estos ejemplos son solo unos cuantos casos de menores de edad que trabajan en la economía informal de la ciudad de Panamá. En la capital se pueden observar niños realizando cualquier actividad para conseguir su sustento diario. Aunque hay quienes opinan que muchos menores son enviados a trabajar por sus propios padres para conseguir dinero. Lo cierto es que los niños son explotados en diferentes formas de trabajo infantil. En algunas regiones, el trabajo que realizan los menores es más palpable, mientras que en otras, se encuentran de forma oculta.
Un estudio preparado por la Oficina Internacional de Trabajo conjuntamente con la Dirección de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República sobre la Encuesta del Trabajo Infantil, presentado hace unas semanas, recoge estadísticas sobre las diferentes formas de trabajo infantil y revela el impacto de la participación de los menores en el mercado laboral. La encuesta, realizada en el año 2000 y presentada en el 2003, es a nivel nacional e incluye las áreas indígenas y de difícil acceso. De acuerdo con los resultados de la encuesta, la población en viviendas con menores de 5 a 17 años asciende a 1 millón 996 mil 153 personas. El estudio, que por primera vez investiga el trabajo de la población menor de 10 años de edad, estima que 57 mil 524 menores participan de la actividad económica, generando una tasa de participación económica para esas edades de 7.6%. Del total, el 83.0% (47 mil 976) está ocupado y el 17.0% (9 mil 548) está desocupado. La fuerza laboral infantil representa el 7.9% de la población económicamente activa total del país, captada en los hogares con menores de 5 a 17 años de edad. El análisis de la participación por sexo indica que se registra una mayor participación de los hombres en relación a las mujeres, reflejando tasas de 11.0% y 4%, respectivamente. De los 47 mil 976 ocupados, solo el 42.0% asiste a la escuela, o sea que 27 mil 839 menores de 5 a 17 años trabajan y no asisten a la escuela. Unos 9 mil 626 niños, que representan el 17.9%, declararon haber empezado a trabajar entre los cuatro y los nueve años de edad; 28 mil 200, que representan el 52.4%, empezaron a trabajar entre los 10 y 14 años; y 15 mil 691 niños, que representan el 29.2%, empezaron a laborar entre los 15 y los 17 años. La población ocupada está inmersa mayoritariamente en actividades relacionadas con la agricultura (51.4%); con el comercio al por mayor y al por menor, reparación de vehículos automotores, motocicletas, efectos personales y enseres domésticos (14.7%); en actividades comunitarias; sociales y personales de servicios (10.5%) y en hogares con servicio doméstico (6.1%). La encuesta también captó una cantidad considerable de ocupados en actividades relacionadas con la construcción, la pesca y el transporte, almacenamiento y comunicaciones. La distribución por sexo de la población ocupada, según rama de actividad económica, evidencia que en las actividades relacionadas con la agricultura, el comercio y las actividades comunitarias, sociales y personales de servicio predominan los hombres; mientras que las mujeres dominan en la actividad relacionada con hogares privados con servicio doméstico. Las ocupaciones que ejerce la población ocupada de 5 a 17 años son las de trabajadores agropecuarios, forestales, de la pesca y caza; vendedores ambulantes, trabajadores de los servicios no domésticos, obreros, jornaleros y vendedores de comercios y mercados; artesanos y trabajadores de la minería, la construcción, la industria manufacturera, la mecánica y ocupaciones a afines. La encuesta reveló que de los 47 mil 976 ocupados de 5 a 17 años, el 31.3% es empleado, el 24.6% trabaja por cuenta propia y el 44.0% es trabajador familiar. De los empleados, el 78.3% son de empresa privada y el 19.6% es empleado de servicio doméstico. A su vez, de los 15 mil 052 menores de 5 a 17 años que trabajan como empleados, el 62.4% gana menos de 100 dólares al mes, el 23.1% gana entre 100 y 174 dólares, el 7.4% gana entre 175 y 249 dólares y el 7.1% gana más de 250 dólares mensuales. En cuanto a las razones que exponen los padres para dejar que sus hijos trabajen, el 31.0% respondió que es para completar el ingreso familiar y el 30.0% para ayudar a la empresa, negocio o finca del hogar.
Pobreza y el trabajo infantil Sobre el trabajo infantil y las diferentes formas de explotación de los niños, las opiniones que se vierten son unísonas. La legisladora del Partido Popular (PP), Teresita de Arias, asegura que el trabajo infantil tiene diferentes causas en Panamá, pero la principal es la pobreza y la extrema pobreza. "Ningún padre envía a su hijo a trabajar, salvo que haya hambre en la familia", anota la legisladora, quien en 1990 creó la Fundación para la Promoción de la Mujer (FUNDAMUJER) que, entre otras cosas, promueve la erradicación del trabajo infantil doméstico. Teresita de Arias opina que no hay forma de erradicar el trabajo infantil mientras permanezcan los bolsones de pobreza. Las peores formas de trabajo infantil están en los grupos indígenas, que se mantienen al margen de los beneficios sociales. "Lo peor de todo es que se están esgrimiendo teorías absurdas que justifican el trabajo infantil entre las etnias como prácticas culturales normales", añade. Durante años se ha denunciado que muchos niños trabajan en condiciones inhumanas en la zafra cañera, en Veraguas, y los cafetales de Chiriquí, pero las autoridades no han hecho nada. Roxana Méndez, directora ejecutiva de Casa Esperanza, considera que aunque el trabajo de los niños sea vinculado a la situación de pobreza, a razones culturales y de crianza, no se justifica que los niños entren a desarrollar actividad laborales a edades tempranas. A juicio de Méndez, los adultos son los responsables del trabajo infantil, lo que afecta su educación y su salud. "Tenemos que buscar mecanismos para exigir el cumplimiento de las normas que castigan el trabajo infantil", agrega Méndez. El objetivo debe ser garantizar que los menores tengan acceso a educación en las escuelas para que no haya la necesidad de trabajar para sufragar sus gastos a temprana edad. Los niños son utilizados en el trabajo en condiciones difíciles, sin ofrecerles medidas de seguridad. Tampoco reciben los ingresos acorde al trabajo que realizan. A su vez, el reverendo Luis Carlos Nieto, director y presidente de la Fundación Teen Challenge, opina que la situación es preocupante. Dice que la fundación recibe muchos casos de abuso sobre trabajo infantil. "Recibimos niños para darles orientación e insertarlos en diferentes programas", manifiesta el reverendo. Para la fundación Teen Challenge (Reto a la Juventud), la difícil situación económica en las familias está provocando que los menores de edad, de 10 años en adelante, salgan a buscar trabajo de lo que encuentren. Lo más preocupante es que en el comercio y en las fábricas los trabajadores infantiles están ocultos, no son visibles ante los ojos de las autoridades. Lo que es innegable es que niños, como Tony, son portadores de alegría cada vez que llegan a casa con unos reales para encender los fogones.
Además en portada
.
Arraiján,'zona de emergencia'
|
|