Panamá, 13 de julio de 2003
 
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Quedan pocas esperanzas de limpiar las bases

Los funcionarios son unánimes en reiterar que este es "un tema cerrado" y que el gobierno de Moscoso hace bien en concentrarse en "temas más importantes"

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

PANAMA, R.P. -Como postdata a la visita de la presidenta Mireya Moscoso a Washington, tengo información que confirma la tesis de que el gobierno actual se ha dado por vencido en lo que se refiere al esfuerzo por lograr que Estados Unidos limpie la contaminación ambiental que dejó en sus bases en el istmo.

Tal como reporté desde mayo, ya sabemos que Moscoso eligió no mencionar el tema durante su reunión con el presidente George W. Bush a fines de junio. Del lado panameño, los funcionarios admitieron de antemano que su estrategia sería "concentrarse en metas alcanzables" y no hablar de temas que podrían "introducir discordia" en el encuentro presidencial. Del lado estadounidense, que la embajadora Linda Watt tildara la limpieza de las bases como "un tema cerrado", permitió deducir que el gobierno de Bush había advertido -durante los preparativos de la visita de Moscoso- que insistir en el tema sería no solamente inútil sino contraproducente. (Ver columnas del pasado 8 y 15 de junio).

Este es un tema en que yo preferiría que mis temores resultaran infundados, pero los indicios no son prometedores. Pocos días antes de la visita de Moscoso a Washington, el embajador panameño en Washington, Roberto Alfaro Estripeaut, me señaló que el tema de la limpieza de las bases es uno que él mantiene "fuera de su agenda", dejando que la Cancillería lo maneje directamente. Alfaro agregó que la Cancillería estaba a la espera de una nueva propuesta sobre el tema, pero observó que no sabe "si será buena o mala". Desde entonces, he sabido de otra fuente oficial panameña que la propuesta no es buena, aunque no conozco los detalles.

Del lado estadounidense, mientras tanto, los funcionarios son unánimes en reiterar que este es "un tema cerrado" y que el gobierno de Moscoso hace bien en concentrarse en "temas más importantes", como la negociación de un tratado de libre comercio con Estados Unidos. A coro, un funcionario utilizó esas frases en una conversación conmigo cuando Moscoso todavía estaba en Washington, y la embajadora Watt empleó las mismas frases en una entrevista con Luz María Noli el domingo pasado. Es más, Watt dijo lo mismo durante una reunión en Washington entre Moscoso y el senador Christopher Dodd (demócrata de Connecticut). Según dos personas que presenciaron ese encuentro, cuando Dodd le preguntó a Moscoso sobre la limpieza de las bases, Watt se apresuró a decir que este es un tema cerrado aunque todavía hay alguna posibilidad de arreglo sobre isla San José. Esa es exactamente la postura que me describen mis fuentes en Washington, aunque algunos advierten que la propuesta estadounidense sobre San José tampoco será buena. Según parece, los estadounidenses solo quieren remover los explosivos químicos que ya se han hallado (con el compromiso de que se les absuelva de responsabilidad por todo lo demás que pueda hallarse en el futuro).

Mientas tanto, el activista estadounidense que más ha trabajado en este tema es John Lindsay-Poland, del Fellowship of Reconciliation (FOR), una agrupación pacifista. En un intercambio de mensajes electrónicos la semana pasada, Lindsay-Poland me señaló que él también tiene la impresión de que "el gobierno de Moscoso se ha dado por vencido" en lo que respecta a la limpieza de las bases. Para Lindsay-Poland, uno de los indicios preocupantes es que hay un plan para cubrir algunos polígonos de tiro con tierra de las excavaciones canaleras, en vez de sanear esas áreas.

"Esta idea es una receta para la tragedia, porque dificultaría inmensamente una limpieza futura, daría un sentido falso de seguridad, y la erosión [de esas tierras] a largo plazo haría que los explosivos lleguen a la superficie de maneras impredecibles", advirtió Lindsay-Poland, autor de Emperadores en la jungla: La historia escondida de Estados Unidos en Panamá (Duke University Press).

La última esperanza que queda, opinó Lindsay-Poland, es que el próximo gobierno panameño tome cartas en el asunto. Lindsay-Poland recomendó que "Panamá debe enfocar esto como una meta a largo plazo, ir creando alianzas, y demostrarle a Washington que este es un problema que no desaparecerá".

Sin embargo, yo veo muy difícil que el próximo gobierno logre avanzar sobre un tema tan viejo, particularmente cuando un analista en Washington me advirtió recientemente que insistir sobre el pasado es un error grave con el gobierno de Bush, conocido por su enfoque "hacia adelante, no hacia atrás".

Respondió Lindsay-Poland, "para temas desde terrorismo hasta turismo, la seguridad pública y ambiental es precisamente el futuro de Panamá".

La autora es corresponsal de La Prensa

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