
El poder del voto hispano
Para ganar la reelección, Bush debe ganar cuando menos el 40% del voto hispano en el 2004
Scott Shepard
WASHINGTON. -Se espera que la muy anticipada oleada de poder político del voto hispano reviente finalmente el año próximo, pero los demócratas esperan montarla hasta la victoria en vez de encontrarse a sí mismos siendo borrados por un popular presidente republicano.
"El próximo año, los hispanos tendrán mayor influencia política que nunca antes, ciertamente en la selección del nominado presidencial del Partido Demócrata", dijo María Cardona, quien dirige el "Proyecto hispano nueva red demócrata" de Demócratas Unidos.
Arizona y Nuevo México forman parte de las elecciones primarias en siete estados, a efectuarse el 3 de febrero, inmediatamente después de los primeros comicios primarios en la nación en Nueva Hampshire, el 27 de enero. Una cuarta parte de la población de Arizona es de origen hispano, al igual que el 42% en Nuevo México.
California celebrará sus elecciones primarias un mes después, el 2 de marzo. Su población hispana asciende aproximadamente a 32%.
Incluso más allá de los primeros comicios en los estados, la población hispana de Estados Unidos está creciendo mucho más rápidamente que la población en general, y algunos analistas en todos los puntos del espectro político esperan que el número de electores de origen hispanoamericano en el 2004 equivalga al doble de los 7 millones que votaron en el 2000.
"Anticipamos una considerable influencia política en las elecciones del 2004", dijo Raúl Yzaguirre, presidente del Consejo Nacional de La Raza (CNLR), la mayor organización de hispanos en territorio estadounidense. "Y finalmente estamos viendo competencia por nuestro voto entre ambos partidos".
Pero no es exactamente la clase de competencia que Yzaguirre desea ver. Ambos partidos se enfocan excesivamente en el estilo y no suficiente en la sustancia en su forma de abordar a los 3.8 millones de personas hispanas en el país, y en lo que se propone decir a los aproximadamente 20 mil hispanos que se espera asistan a la conferencia anual del CNLR en Austin, Texas, este fin de semana.
En su crítica, que será presentada este domingo, Yzaguirre se mostrará particularmente severo en su evaluación sobre el desempeño del presidente Bush, quien allanó nuevo terreno en el 2000 al ganar el 35% del voto latino en su contienda con el nominado demócrata Al Gore Jr.
"Si se analiza la sustancia de lo que está haciendo este gobierno, en términos de la comunidad hispana, tiene mucho que ver con los símbolos", dijo en una entrevista. En lo concerniente a cada tema, "la administración ha sido una decepción", destacó.
Yzaguirre citó el fracaso de la administración para financiar cabalmente sus reformas educativas, su menguante compromiso con la reforma de inmigración tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, su más reciente iniciativa por un recorte fiscal que no permitía a familias pobres de Estados Unidos reclamar un crédito fiscal reembolsable para niños, aunado a su oposición a programas de salud con recursos federales para niños inmigrantes con estatus legal.
Desafortunadamente", agregó, "al parecer los demócratas están siguiendo el ejemplo del presidente y están tratando de hacer mucha cosas simbólicas, como hablar español, como trata de hacerlo Bush. Eso está bien, pero no es el lenguaje que se usa sino las acciones que se emprenden lo que marca una diferencia para nosotros".
Yzaguirre propondrá que el Consejo Nacional de la Raza y otras organizaciones hispanas sigan con sus programas de educación y registro del electorado, para así obligar a los partidos a entrar en acción.
"Tenemos que asumir la responsabilidad para lograr que eso se materialice", dijo. "Solo porque decimos lo que está ocurriendo, no significa que vaya a cambiar la realidad en o por sí misma. Tenemos que salir y convencer a nuestros paisanos de que se registren, y convencerlos de que salgan a votar y responsabilicen a las personas que elijan por sus acciones".
Durante varias semanas, Cardona ha estado transmitiendo un mensaje urgente a la dirigencia del Partido Demócrata, así como a las campañas de los nueve demócratas que están buscando la nominación presidencial del partido para el 2004: "El partido ya no puede considerar al segmento hispano como una base electoral".
"De hacerlo", dijo en una entrevista, "seguiremos perdiendo porcentajes ante los republicanos, y podemos irnos olvidando de recuperar la Casa Blanca en el 2004. Tenemos que tratar a los hispanos como un voto decisivo, ya que son como cualquier otro voto de esa naturaleza: son los que marcarán la diferencia".
Las palabras de Cardona han generado una andanada de iniciativas relacionadas con los hispanos por parte de aspirantes demócratas a la Casa Blanca. Y el mes pasado, en la conferencia anual de la Asociación Nacional de Funcionarios Hispanos Elegidos y Designados, seis de los nueve se presentaron a un foro, algunos presentando sus comentarios iniciales en español y otros mencionando al moderador, el gobernador Bill Richardson de Nuevo México, el único gobernador de origen latinoamericano en Estados Unidos, como uno de los posibles candidatos a la Vicepresidencia.
El mensaje de Cardona a su partido y sus candidatos presidenciales tiene sus orígenes en una reciente encuesta del electorado hispano, por parte de Sergio Bendixen con sede en Florida, para la Nueva Red Demócrata. Bendixen encontró que el 34% de los hispanos apoya la reelección de Bush, lo cual equivale a casi el mismo nivel de respaldo entre los hispanos que captó en las elecciones presidenciales del 2000.
Bendixen concluyó, al igual que lo han hecho otros analistas, que para ganar la reelección, Bush debe ganar cuando menos el 40% del voto hispano en el 2004. Los demócratas, para ganar el año entrante, probablemente deben mejorar el 72% del voto latino que obtuvo Bill Clinton en 1996. No obstante, el demócrata común en el sondeo de Bendixen captó apenas el 48% del voto hispano en una contienda hipotética con Bush.
El 35% del sufragio hispano que Bush logró en el 2000 debería haber sido una llamada de alerta para los demócratas, destacó el encuestador independiente John Zogby. Pero, desde entonces, se han efectuado otras dos: la elección del republicano Michael Bloomberg como alcalde de la ciudad de Nueva York y la reelección del gobernador republicano George Pataki en la contienda por la gobernación de Nueva York.
"De manera que ahora hay precedentes de hispanos que votan por republicanos reconocidos en cifras mayores de lo anticipado", agregó Zogby.
De forma similar, el hermano del mandatario estadounidense, el gobernador Jeb Bush de Florida, captó el voto de una mayoría de electores hispanos en su campaña de reelección, no solo los cubano-estadounidenses aliados con los republicanos en el área sur del estado, sino también a los hispanos de origen mexicano y centroamericano en la porción central de la entidad.
The New York Times News Service
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