Casas Grandes, influencia o complicidad
La lotería clandestina de las Casas Grandes es un secretos a voces, pero nadie parece importarle su creciente presencia, pese a ser un negocio de más de cien millones de dólares al año
TEOFILO A. GONZALEZ y Jean Marcel Chery
planas@orensa.com
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LA PRENSA/Bernardino Freire
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La lotería clandestina realiza cinco sorteos a la semana y ofrece a los clientes números bajos (del 01 al 31). En el sorteo de ayer, por ejemplo, no fue un día de suerte para las Casas Grandes, pues, en el primero y en el tercer premios salieron números bajos, los que más busca la gente.
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Si algún funcionario asegura que el negocio de lotería es monopolio del Estado, seguramente todo el mundo se reiría de él. Y las razones del chiste no son injustificadas. Es un secreto a voces la fuerte y creciente presencia en todo el país de las denominadas Casas Grandes o de la Lotería de Miami o Lotto. Su competencia con la lotería oficial no solo es real, sino desleal.
Estudios realizados por la propia Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) revelan la existencia de un próspero imperio ilegal de juegos de azar que genera anualmente decenas de millones de dólares, desarrollado de forma paralela a la actividad oficial y en las mismas narices de la LNB, incluso, ante la indiferencia -por decir lo menos- de quienes están obligados a perseguir el ilícito.
A pesar de que la venta ilegal de lotería es un delito que se paga con la cárcel, difícilmente se podrá encontrar a alguien condenado por ello, con todo y que cientos de personas se dedican a su venta. De hecho, algunos vendedores de Casa Grande son billeteros de la LNB, de acuerdo con varios testimonios ofrecidos a La Prensa. Se cree, por ejemplo, que uno de cada cuatro billeteros en Chiriquí -donde se sospecha de la presencia de, al menos, dos Casas Grandes- podría estar vinculado a alguna red de lotería clandestina.
Influencia, palabra clave
Para corroborar esta información, La Prensa acudió a
las autoridades de la LNB en Chiriquí, pero hubo poca colaboración, incluso,
el sindicato de billeteros prefirió no hablar del tema. Por ello, se entrevistó a
Elvia Alvarado de Amador, ex directora de esta entidad en Chiriquí, recordada
por su infructuoso intento de frenar la actividad ilegal de las Casas Grandes
en esta provincia.
"Mientras luchábamos por bajar los altos niveles de devolución y subsanar otras deficiencias que encontramos al asumir la administración regional de la LNB, fuimos descubriendo los grandes problemas socioeconómicos que confronta la mayoría de los billeteros, situación que muchas veces es aprovechada por las llamadas Casas Grandes", dijo.
Aunque se opone a esta operación ilegal, Alvarado de Amador indicó que comprende las razones por las que miles de personas -incluidos billeteros de la LNB- son seducidos por estas empresas ilegales, que se convierten en una solución real a sus problemas económicos
inmediatos.
La operación clandestina parece ser más eficiente que la oficial. Por ejemplo, indicó la ex funcionaria, la LNB solo efectúa dos sorteos ordinarios semanales, mientras que las Casas Grandes realizan cinco en el mismo período.
Además, en cada sorteo un billetero puede ganarse el 9.5% (48 balboas) de cada libreta de 505 balboas. Sin embargo, en la práctica se registran distorsiones que dan como resultado que muchos no sean capaces de mantener estas libretas, por lo que en algunos casos son acaparados por las Casas Grandes.
Otra forma de reclutar vendedores de la LNB es a través de préstamos que ofrecen las Casas Grandes cuando los billeteros confrontan dificultades para pagar sus libretas. Además de cobrarles un sustancial interés, logran su confianza y agradecimiento, dijo Alvarado de Amador.
La ex funcionaria indicó que entre los dirigentes del sindicato de billeteros "tiene que haber miedo, porque definitivamente estos negocios actúan como mafias y muchos billeteros, ya sea por necesidad o por ambición, han acudido a los mismos".
Perseguir a los administradores de las Casas Grandes parece una quimera. Amador sostuvo que durante su gestión al frente de la LNB en Chiriquí comprobó que ni la Alcaldía ni la Policía ni la Gobernación tienen voluntad alguna de combatir el ilícito. En el pasado se persiguió a los vendedores de chances clandestinos, pero hoy impera una sospechosa complacencia y una interpretación elástica de la ley para evitar, precisamente, su cumplimiento, sostuvo.
"Yo quisiera pensar -dijo- que no es así, pero intuyo que para que estas Casas Grandes operen libremente deben estar involucradas personas muy influyentes... en la administración de justicia".
LNB se lava las manos
El subdirector provincial de la LNB en Chiriquí, Jorge
Castrellón, cree que pese a la supuesta expansión de las Casas Grandes el
promedio de devolución de chances y billetes en esa provincia se ha mantenido
en los últimos años en un 22%. Sin embargo, no descarta que la actividad clandestina
impida el aumento en las ventas de la lotería oficial.
El funcionario cree que resulta casi imposible calcular el impacto de la actividad clandestina en las finanzas de la LNB y en la economía de sus vendedores.
El funcionario también se lavó las manos en lo que respecta a perseguir el ilícito. Corresponde a gobernaciones y alcaldías -dijo- combatir la operación, pues ello no es de su competencia.
¿Omisión de funciones?
Por su lado, la alcaldesa de David, Evelia Aparicio de
Esquivel, dijo estar al tanto del carácter ilegal de las operaciones de las
Casas Grandes, pero, a su juicio, hay circunstancias atenuantes, entre las
que citó la actual crisis socioeconómica.
"Yo no voy a quitar... el alimento a muchos hombres y mujeres que trabajan con estas empresas, aunque definitivamente por la misión social que desarrolla la LNB requiere de un mayor apoyo de las autoridades", declaró.
La alcaldesa de David afirmó que "jamás" ha tenido nexos con las personas o empresas dedicadas a juegos de azar clandestinos. "Imagino que ellos tienen sus grandes padrinos a nivel nacional, por lo que difícilmente algún alcalde podrá controlar esta actividad", opinó.
Otro que opina similar es el gobernador de Chiriquí, Miguel A. Fanovich. Las Casas Grandes -dijo- cumplen la importante función social de generar empleos, especialmente en los últimos años.
Fanovich -al igual que la alcaldesa- también rechazó que se beneficie de alguna forma de la actividad de las Casas Grandes.
Este funcionario también se lavó las manos. Corresponde la persecución de esta operación a las alcaldías y corregidurías, dijo.
"Creo que en primera instancia el afectado, o sea la LNB, debe presentar una formal denuncia ante el Ministerio Público, ya que durante la pasada Administración se comprobó que las Alcaldías no pueden actuar contra los grandes intereses que existen tras este negocio", indicó el gobernador.
¿Desconocimiento?
Pero lo cierto es, de acuerdo con lo establecido por
la LNB para denunciar los juegos de azar ilegales, que ambos funcionarios -tanto
la alcaldesa como el gobernador- desconocen o ignoran el procedimiento para
perseguir estos ilícitos.
Son funcionarios de la LNB los que deben elaborar un informe al saber de alguien que venda o compre billetes clandestinos. Luego, los agentes de la Policía, de la PTJ, inspectores municipales, corregidores y otros funcionarios deben aprehender a los sospechosos.
Es entonces cuando el hecho se denuncia verbalmente o por escrito al alcalde respectivo, "quien es la autoridad competente para conocer este tipo de faltas administrativas".
El alcalde ordenará una investigación y que se tomen medidas precautorias a fin de recabar pruebas contra implicados, cómplices, encubridores o compradores. Luego, el alcalde deberá sancionar a los culpables con penas de un mes a tres años y multas de cien a 5 mil dólares.
La directora de Operaciones de la LNB, Ivonne de Borrero, también tiene su propio procedimiento. La LNB "no puede implementar ninguna medida para contrarrestar las Casas Grandes y la venta de chances clandestinos -aseguró-; eso corresponde a los alcaldes y corregidores, previa denuncia de cualquier persona".
Como se ve, el procedimiento que describe la funcionaria no corresponde al de
Asesoría Legal de la LNB, especialmente cuando la funcionaria dice que "si
alguien viene a poner una denuncia, aquí lo que cabe es que Seguridad de la
LNB lo acompañe al corregidor para poner la denuncia, pero no estamos facultados
por ley para recibir denuncias".
La funcionaria desconoce dónde se venden chances clandestinos y aunque dice que la venta ilegal de chances y billetes es algo que preocupa, ese no es su problema. "Me parece que corresponde al alcalde preocuparse mucho más, yo no puedo ser como la policía... Yo tengo mis ventas y mis clientes me siguen comprando billetes",
sostuvo.
Competencia desleal
Las Casas Grandes, además de ofrecer "empleos", suelen
pagar el 10% de comisión en comparación con el 9.5% de la LNB. Realizan cinco
sorteos semanales en vez de dos; venden más número bajos -entre el 01 y el
31-; hacen regalos de cumpleaños, y a fin de año suelen ofrecer préstamos
a los agentes intermediarios, que, además, reciben un porcentaje sobre sus
propias ventas anuales, revelaron varias fuentes.
Además, no están sometidas a la rigurosidad de una empresas formal ni tampoco tienen gastos como impresión de papel, gastos de alquiler, pago de prestaciones labores o de salud, etc.
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