TLC, realidad o ilusión
La actuación del Gobierno panameño en estos casos ha carecido de transparencia y de sentido acerca de cuáles son los intereses básicos del país
Rubén Arosemena
El jueves 26 de junio, la presidenta Mireya Moscoso se entrevistó durante 40 minutos con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, acompañado este último por el secretario de Estado Powell y el embajador Zoellick, quien es el representante comercial de EU. Los detalles anecdóticos que se dieron: que Bush la llamaba "Mireya" (mientras ella continuaba llamándolo "señor presidente"); que se refirió a ella como "mi amiga personal"; que ella lo saludó diciéndole: "Vengo aquí a pedirle, como vienen todos", a lo cual él habría respondido: "pide, porque a quien no pide no se le dará", expresión de sabor evangélico con la que Bush asume el papel de Dios padre; que en entrevista por televisión ella dijo que lo nuevo en América Latina es que ahora los presidentes de la región tenían las puertas abiertas para entrevistarse con Bush... -todo estaba concebido para sugerir que la presidenta ha logrado entrar en el círculo íntimo del presidente estadounidense, si bien como respetuosa admiradora.
Como el Gobierno no ha publicado ningún documento oficial sobre la visita y su significado para el país, los panameños tenemos que conjeturar basados en las entrevistas de la presidenta, la principal de las cuales se vio por CNN el viernes 27 por la mañana.
Lo más sorprendente es que mientras que la presidenta se vanagloria de un "compromiso" que Bush habría adquirido para facilitarle a Panamá el inicio de negociaciones para un TLC, la Casa Blanca ha mantenido silencio total, tanto por escrito como oralmente, acerca de dicho compromiso. Los panameños no tenemos la certeza de que Estados Unidos facilitará el ingreso de Panamá a un TLC. Se ha comprometido con Panamá a iniciar un proceso de negociación para la suscripción de un TLC.
En cuanto a la realidad panameña, se puede comprobar que el gobierno de la presidenta Moscoso no ha diseñado y ejecutado una clara política comercial, y no ha preparado al país para las condiciones de liberalización comercial que cualquier TLC exige.
Al mencionar tres modelos de TLC a los que podríamos "acomodarnos", se está diciendo tácitamente que EU no estaría anuente a entrar en un proceso de negociación de un TLC específico con Panamá. El tamaño de nuestra economía no lo ameritaría para ellos. Nos estarían diciendo que nosotros deberíamos adaptarnos a uno de los modelos preexistentes, que difieren en cuanto a sus listas, pero más importantemente en cuanto a su normativa. Panamá requiere de una estrategia propia que anticipe lo que nos van a pedir y lo que estamos dispuestos a dar a cambio del acceso al mercado estadounidense. Tres áreas donde podemos prever decisiones difíciles son: el área agropecuaria y las normas fitosanitarias y zoosanitarias; el área de las profesiones y la libertad de ejercicio de las mismas, y el área del comercio al por menor por parte de extranjeros. Ello requiere que a nivel estratégico y a nivel operacional se constituyan equipos nacionales, tanto más porque ningún grupo político tiene todos los expertos que el país necesita en estas negociaciones, ni tiene a todos los mejores. Y puesto que en menos de un año habrá elecciones que necesariamente cambiarán el gobierno -y probablemente cambien los partidos de gobierno-, la necesidad de equipos nacionales se impone con mayor fuerza. Para la formación de estos equipos se debe tomar en cuenta a los profesionales que se han especializado en el ramo, sin consideración política.
La visita y la publicidad que se le ha dado a la misma en este momento, cuando el Gobierno está electoralizado y difícilmente le queda tiempo para una negociación comercial tan decisiva para el país, suscita sospechas. En tres años y medio este gobierno solo ha establecido hasta ahora un TLC, con El Salvador. Las negociaciones con Chile, México y países centroamericanos no han culminado después de largos meses, y ahora nos hablan de un TLC con Taiwan. Si el Gobierno está pensando usar la posibilidad de un TLC con EU para fines electorales, estaría cometiendo una irresponsabilidad mayor de lesa patria. Ante una elección a corto plazo, ninguno de los bandos tiene derecho a comprometer al país por sí solo.
Es inútil que la presidenta pretenda que su esfuerzo para que el país recupere el tiempo que su gobierno ha perdido en tomar esta decisión, lo está logrando sin dar nada a cambio en el plano político. Ha convocado a los presidentes de Centroamérica con el presidente de Colombia, haciéndose de alguna manera partícipe del conflicto en dicho país. La hemos visto darle apoyo al presidente Bush contra Sadam Husein, cuando ello puede exponer más nuestro Canal al terrorismo. Ahora sabemos que días antes de su visita al presidente Bush, se firmó en secreto un acuerdo para colocar a los militares estadounidenses en Panamá fuera de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, aunque los ciudadanos panameños sí estaremos bajo ella.
La actuación del Gobierno panameño en estos casos ha carecido de transparencia y de sentido acerca de cuáles son los intereses básicos del país. La historia prueba que esta no es la manera de establecer con Estados Unidos una relación duradera de cooperación en el mutuo respeto.
El autor es abogado y legislador de la República por el Partido Popular
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