¿Cómo salvar al 'inseguro social'?
Mientras la CSS sea mirada como botín político y económico, y no como un derecho básico del ciudadano, la institución irá irremediablemente a la quiebra
Xavier Sáez-Llorens
xsaezll@cwpanama.net
Qué fácil es echarle la culpa a otro en la caótica situación de nuestro "inseguro" social. El Gobierno se limpia con el director de la CSS; la directiva de la CSS acusa al contralor; los trabajadores se ensañan con la empresa privada, el público con los médicos, y así sucesivamente. Estos actores parecen no enterarse de que la culpa la tienen todos. ¿Con qué moral estos sectores pueden hacer señalamientos de errores si los desaciertos proceden de ellos mismos? Al paso que vamos, habrá que olvidarse de tener derecho a una vejez digna y tranquila. Procedo a repartir las culpas, en orden aleatorio de intensidad, entre Gobierno, dirección de la CSS, empresa privada, trabajadores y usuarios.
Cuando nuestra reina -ha sido más un reinado que un gobierno- contestaba preguntas preelectorales sobre la CSS, ella se refería a que la entidad se manejaría como problema de Estado. A pesar de múltiples reuniones entre una delegación de la ONU, directivos de la CSS, empresarios y trabajadores, la situación es ahora más asfixiante que nunca. Desde hace ya varios meses, los problemas de esta importante institución han sido reducidos a un dime que te diré entre Jované y Weeden, personajes que gozan de limitada credibilidad. La anhelada integración entre CSS y MINSA se ha quedado nuevamente en la utopía. El Gobierno, además de su incapacidad e inercia en el manejo de esta problemática, es uno de los principales deudores de la CSS. ¿Creen ustedes que nuestros gobernantes tienen suficiente moral para culpar a otros?
El director de la CSS parece un hombre de buenas intenciones y genuinamente comprometido con la justicia social -en eso lo aplaudo-. Desafortunadamente, ha ofrecido repetidas muestras de ser un pésimo administrador. Ha manejado la institución bajo el paraguas ideológico comunista, diametralmente alejado de directrices empresariales modernas. La planilla laboral se ha inflado de forma exorbitante, hipertrofiada a expensas de líderes sindicales inertes y botellas administrativas. Las colas de usuarios son interminables, el suministro de medicamentos ambulatorios de calidad constituye una calamidad y las maneras de atender al derechohabiente son bochornosas. Se han adquirido hospitales de manera no planificada y en claro desfase con las prioridades de salud pública en nuestro país. ¿Creen ustedes que los directivos de la CSS tienen suficiente moral para culpar a otros?
El sector privado tiene una inmensa cantidad de patrones morosos que deben millones de dólares a la CSS. El esfuerzo del sector empresarial -si es que se le puede llamar así- para obligar a sus miembros a cumplir con las obligatorias cotizaciones ha sido infructuoso. Algunos empresarios participantes en la mesa de negociaciones, destinada a salvar la institución, han estado más enfocados en intentar buscar beneficios de una potencial privatización que a resolver los problemas financieros existentes. ¿Creen ustedes que la Cámara de Comercio tiene suficiente moral para culpar a otros?
Los trabajadores de la CSS -personal administrativo y sanitario- tienen poca mística de trabajo y fidelidad por la institución. Se preocupan casi exclusivamente por sus emolumentos y beneficios laborales y poco por la eficiencia, productividad y solidaridad social. Están más enfocados en lo que la institución puede hacer por ellos que en lo que ellos pueden hacer por la institución. Los horarios de trabajo se incumplen, las ausencias y tardanzas están a la orden del día y los turnos médicos se procuran cobrar aunque algunos sean totalmente innecesarios. La lista de citas médicas distantes es exagerada y numerosos actos de corrupción administrativa han sido descubiertos. La burocracia es insultante y la sindicalización de las actividades, un desastre. ¿Creen ustedes que los trabajadores de la CSS tienen suficiente moral para culpar a otros?
Finalmente, los asegurados drenan las arcas de la institución de forma inmisericorde y descontrolada. La búsqueda consuetudinaria de incapacidades médicas, la frecuente solicitud de prescripciones para repartir medicamentos entre amigos y familiares, la inclusión de una procesión inagotable de beneficiarios en la ficha del que cotiza, el tráfico de influencias para obtener provechos ilimitados son solo algunos ejemplos del uso inadecuado de la seguridad social. ¿Creen ustedes que los usuarios tienen suficiente moral para culpar a otros?
¿Cómo salvar, entonces, al "inseguro social"? Echarlos a todos y volver a empezar. Esperar que el próximo gobierno asuma el problema de la CSS como prioridad estatal, nombrar en la dirección a economistas o administradores de reconocido éxito empresarial y desprovistos de ideologías extremas, lograr que la CSS se preocupe solamente de generar, cobrar y administrar sus recursos monetarios, dejando las directrices sanitarias al MINSA; establecer cárcel por deuda a los empresarios morosos, asegurar que los trabajadores cumplan con sus obligaciones fomentando la productividad y eficiencia, reducir la planilla laboral y castigar a los que despilfarran de forma malsana las arcas e insumos de la institución. Mientras la CSS sea mirada como botín político y económico, y no como un derecho básico del ciudadano, la institución irá irremediablemente a la quiebra.
El autor es médico pediatra
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