Réquiem por la autonomía
Minerva N. de Jované
Como trabajadora social me he habituado a diagnosticar los problemas sociales para planificar el tratamiento que le daré a los mismos, de acuerdo con nuestros instrumentos. Cuando se tienen posiciones ejecutivas o administrativas como en la Caja de Seguro Social, se tiene un instrumento que es la Ley Orgánica de la institución.
Veamos. El Artículo 1 dice: "La Caja de Seguro Social es una entidad de derecho público, pero autónoma en lo administrativo, en lo funcional, en lo económico, en lo financiero, con personería jurídica, con patrimonio propio, con derecho a administrarlo y con fondos separados del Gobierno central".
Primer problema: Irrespeto a la autonomía de la institución. Todos quieren meter las manos en el Seguro Social, desde los militares (Torrijos-Noriega), así como los directores generales y las juntas directivas que lo han permitido, hasta los asegurados que hemos sido pasivos.
Primera solución urgente: Todos los asegurados debemos exigirle a la junta directiva el fiel cumplimiento del Artículo 1 de esta ley. Esta, con sus 11 miembros, debe cumplir con el mandato que dicha ley le señala (Artículo 17). Que no hagan el espectáculo con votos de abstención, frente a problemas que ameritan decisiones claras. No esperar a que la presidenta de la República ordene una solución, pues esto no es respeto a la autonomía.
Tenemos una junta directiva dividida y en contra del director general. Hay cuatro representantes de los trabajadores que no se han ganado la credibilidad, por el poco poder de convocatoria, por la poca representatividad de sus gremios y por el pobre criterio. Exijámosle a esta junta directiva no personificar los problemas. El Seguro Social no es del director general ni del Ejecutivo ni de la empresa privada; es de todos los que cotizamos.
Segundo problema: La morosidad de la empresa privada a la Caja de Seguro Social, a febrero de 2002, era de 42 millones de dólares y la del Gobierno de 61.3 millones de dólares. La morosidad total es de 103.3 millones de dólares, de los cuales 10 millones corresponden a cuotas dejadas de pagar. (Cifras señaladas por el equipo de planificación de la CSS).
Solución urgente: Tanto la empresa privada como el Gobierno panameño no solo deben pagar su deuda a la Caja de Seguro Social, sino también hacerlo con puntualidad.
Además, exigir el cumplimiento de la obligatoriedad de la inscripción al Seguro Social de los trabajadores que comienzan a trabajar en una empresa privada (Artículos 2 y 5).
Tercer problema: En todos los seguros del mundo se están haciendo ajustes para la subsistencia de la seguridad social. En Panamá, desde 1975, en el Seguro Social no hay límites de inscripción para dependientes con derecho a servicios y prestaciones. En nuestras cifras de referencia (febrero, 2002) hay registrados 640 mil 882 asegurados activos y 138 mil 39 pensionados. Esto hace un total de 778 mil 921 asegurados cotizantes. Sin embargo, tenemos un millón 175 mil 961 beneficiarios. Desde el punto de vista matemático, no podrá subsistir el sistema si no se hacen los cambios.
Solución urgente: El consejo técnico, organo consultivo de la junta directiva y del director general, tiene entre sus funciones "estudiar y recomendar las medidas urgentes de los balances y estudios actuariales, cuando se trate del sistema de prestaciones, afiliación y régimen financiero del Seguro Social" (Artículos 26 y 27 de la Ley Orgánica). Tenemos certeza de que nuestros asegurados han de aceptar medidas inmediatas que regulen al respecto, antes que dejar desaparecer el Seguro Social.
Cuarto problema: Las direcciones de Servicios y Prestaciones Médicas, Prestaciones Económicas y la de Personal, son pilares para la administración del Seguro Social, pero han sido impactadas con los vicios de la modernidad: la burocracia, la improvisación y la corrupción. Todas estas direcciones alcanzan un impacto técnico, político, administrativo y social; sin embargo, se ha dado una deshumanización al prestar los servicios y con ello no se garantizan óptimos resultados. No hay un rígido control en los servicios y prestaciones, ni en el presupuesto para la compra de equipos, insumos y medicamentos.
En cuanto al personal, se observa falta de control en el tiempo extraordinario a laborar y no se respetan los perfiles para cada posición. Igual se da en las evaluaciones del desempeño, que es un "pulsador" de eficiencia en el período probatorio.
Solución urgente: Hacer cambios estructurales en estas direcciones, las cuales deben ser dirigidas por profesionales capacitados, conocedores de la misión de la institución, así como del manejo de personal y de programas, con mucha mística e intachable moral, para que la institución se quede con los mejores elementos y aplique el trato adecuado en la medición de la gestión de calidad, tanto en los programas como en el personal.
Estas son soluciones a corto plazo que se pueden llevar a cabo con el respeto irrestricto a la Ley Orgánica, así como al espíritu para el cual fue creada. Como bien lo ratifica el director general de la Caja de Seguro Social.
Quedarán para su estudio alternativas a mediano y largo plazo, que requerirán de profundas reformas a la Ley Orgánica, considerando las proyecciones demográficas, la tasa de fecundidad y la tabla de esperanza de vida.
La autora es funcionaria de la CSS
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