Panamá, 30 de junio de 2003
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Hay que salvar a la Zona Libre de Colón

La seguridad de los clientes que vienen a hacer compras a nuestro país, se debiera tratar como un tema de seguridad económica del Estado

Raúl Moreira Rivera

Al leer el título de este artículo, la primera pregunta que el lector se podría hacer es ¿por qué salvar a esta zona franca? Tal vez los más de 21 mil empleos directos que genera esta zona a través de las 2 mil 219 empresas establecidas para realizar actividades de comercio exterior, pudieran ser suficiente justificación. Sin embargo, se le podría añadir que en los últimos años la Zona Libre de Colón ha generado divisas por unos 800 millones de dólares; a este total se le pueden sumar cerca de 180 millones de dólares adicionales de aporte directo a la economía en concepto de pago de salarios, servicios básicos, arrendamientos, impuestos, etc., lo cual haría un total de 980 millones de dólares que si se multiplicaran por un índice de 3, significaría un aporte de la Zona Libre de Colón a la economía nacional por un monto de 2 mil 940 millones de dólares anuales.

Luego de haber acordado por qué hay que salvar nuestra primera zona franca, nos hacemos la siguiente pregunta, ¿de qué o quién hay que salvar a la Zona Libre de Colón?

Hay factores tanto externos como internos que afectan las operaciones de esta zona franca. A pesar de que es limitado el manejo que se le pueda dar a las variables exógenas, los usuarios de esta zona franca hacen ingentes esfuerzos tanto para consolidar los mercados existentes como para captar nuevos espacios de negocios internacionales.

¿Y cuáles son los factores internos de los que hay que defender a nuestra zona franca? En primer lugar hay que mencionar la gran dificultad de obtener visas o permisos para viajar a hacer negocios en Panamá, aun desde países en los cuales no se les solicita visas a los panameños tal cual es el caso del Ecuador. El trato que se les da a las personas que llegan a nuestro país, en nuestra principal terminal aérea, es un factor interno de importancia porque no pareciera que estuviéramos ávidos de captar inversionistas extranjeros, ya que luego de sortear tantas dificultades al llegar a Panamá, lo único que queda es ganas de salir de él. También hay que salvarla de aquellos que pretenden desarrollar en nuestro país zonas de comercio con concesiones y prebendas que hacen que el primer contrato del CEMIS se quede pequeño, constituyéndose por lo tanto en un atentado directo a la existencia de nuestra primera zona franca. El cuarto factor interno del cual se considera que hay que salvar a la Zona Libre de Colón -y tal vez el principal- es la falta de seguridad que enfrentan los compradores al trasladarse hacia esta zona franca.

Aun cuando se considera que es más lo que pueden hacer los organismos de seguridad del Estado para prevenir estos asaltos, tampoco es posible colocar policías a todo lo largo de la carretera Transístmica para proteger a los compradores extranjeros, por lo que se tiene que analizar el papel que ha jugado (o dejado de jugar) el Banco Nacional de Panamá en esta problemática. No es posible que se pretenda que estas personas formen fila frente a los cajeros del Banco en la terminal aérea como cualquier cliente común y corriente. Esto no tiene sentido, ya que afecta tanto a los nacionales como a los extranjeros contar miles de dólares como si se tratara de centavos que fueran a depositar. Pareciera que el Banco Nacional no se ha percatado de que la inversión que se haría para dotar a estos compradores de un espacio adecuado donde puedan realizar estas transacciones especiales de depósito, son centavos comparados con los miles de millones de balboas que se dejan de invertir en nuestro país como resultado de la imagen negativa que se proyecta de nuestro país en el extranjero luego de cada asalto.

La seguridad de los clientes que vienen a hacer compras a nuestro país, se debiera tratar como un tema de seguridad económica del Estado porque cada dólar que le roban a uno de estos turistas se multiplica por miles que no vendrán en el futuro a Panamá, ya que los que conocen de este problema en el extranjero preferirán realizar sus compras en otros lugares en los que sus vidas no estén en peligro.

Los factores internos que amenazan a la Zona Libre de Colón son variables y sobre ellos podemos actuar; únicamente falta voluntad política para hacerlo.

El autor es licenciado en economía

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