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Una calle para el mimbre
La Calle del Mimbre, en Calidonia, es el lugar donde acudir para
darle nueva vida a los muebles de bambú y mimbre
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
LA PRENSA/Jorge Fernández |
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| Una escena típica en la "Calle del Mimbre":
las aceras suelen servir como taller para los artesanos. |
No se trata de un lugar glamoroso, todo lo contrario.
Pero a pesar de ello, la deteriorada casona de madera 7-11, ubicada
en la
Calle W del corregimiento de Calidonia, justo al lado de la iglesia
de Don Bosco, es el lugar donde se reparan los más delicados
muebles de mimbre, rattán y bambú.
Y es que, a pesar de que el lugar de trabajo
de los artesanos de la conocida “Calle del Mimbre” es la acera, a falta
de espacio, nadie como ellos en esta ciudad conoce la técnica
que un día les transmitiera quien iniciara la tradición
hace ya 30 años.
Según contara a La Prensa uno de los dueños de los
siete talleres que actualmente existen en el lugar, Anel Villarreal,
el oficio lo aprendieron de Juan Miller, “un descendiente
de jamaicanos de mal genio y pocas palabras”.
A pesar de la dura descripción, Villarreal asegura que
Miller fue muy generoso al transmitir sus conocimientos a muchos
de los chicos que vivían en el lugar y que, gracias a eso,
pudieron ganarse la vida dignamente.
Desde entonces, son muchos los panameños que, como el caso
de Anel Villarreal, han aprendido el oficio y se han ganado la
vida reparando muebles de bambú y mimbre.
Nicolás Chamis, por ejemplo, es un joven darienita de 17
años. “Llegué a la ciudad a buscar trabajo
y al pasar por aquí pregunté si necesitaban algún
ayudante y me quedé”, contaba con satisfacción
quien se gana ahora la vida después de haber aprendido de
su maestro Villarreal todos los secretos del oficio.
“Chamis ya hace de todo: raspar, lijar, tejer, reforzar,
barnizar, cambiar piezas, pintar”, contaba con orgullo Villarreal.
A pesar del éxito con Chamis y otros jóvenes,
Villarreal se queja de que las nuevas generaciones de chicos
no quieren aprender
nada.
Lo cierto es que los artesanos de la Calle
del Mimbre se han diversificado. Además de especializarse en los típicos y delicados
muebles tropicales de mimbre, bambú y rattán, trabajan
la madera y el cuero.
Cada uno de los siete talleres existentes
cuenta con el propietario y conocedor de la técnica y
unos dos o tres ayudantes.
Y aunque como en todo negocio hay tiempos
buenos y tiempos malos, nunca falta el trabajo. “El negocio es especialmente bueno
en diciembre, porque la gente suele reparar sus muebles, pero siempre
hay trabajo”, aseguró Villarreal.
El artesano ya no vive en la casona 7-11. “Las ganancias
me permitieron buscar un mejor lugar para llevar a vivir a la familia”,
contaba con lógica satisfacción. Y, al parecer, no
es el único caso. Todos los cuartos que una vez sirvieron
como habitación y lugar de trabajo, hoy solo se usan como
taller.
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| Anel Villarreal, uno de los artesanos especializados en reparar
muebles de bambú, rattán y
mimbre, trabaja con sus ayudantes. |
Además, la gente que vive en la vieja casona se beneficia
también con la actividad. “Ponemos a trabajar a los
chicos, a hacer mandados y a ganarse su platita”, contaba
Villarreal.
Por eso mismo, y a pesar de que el lugar pudiera
parecer peligroso, Villarreal asegura que no lo es. “Primero nos matan a nosotros
antes de que le pase algo a cualquiera de nuestros clientes”,
aseguró.
Una cosa le preocupa al siempre sonriente
artesano. “Mucha
gente no sabe que sus muebles de mimbre se pueden reparar y los
botan. A veces incluso se trata de piezas únicas y de gran
calidad”, aseguró. Por ello, le pide a los panameños
y a todo aquel que ande por estos rumbos y no sepa qué hacer
con sus muebles deteriorados que no lo dude, la Calle del Mimbre
es el lugar.
El viejo corotú
El frondoso corotú ubicado en el camino hacia la Calzada de Amador –frente
al edificio de la ARI– sobrevivió a los trabajos de ensanche de
la avenida y a tantos y tantos avatares. Sin embargo, hoy está enfermo.
Las últimas lluvias con sus fuertes vientos lo han herido. Si llega a
caer abatido por el tiempo, ojalá sea prontamente repuesto por un nuevo
ejemplar para deleite de las futuras generaciones.
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El Ministerio de Educación, a través de la Comisión
del Proyecto “Panamá lee, escribe y conoce tu historia”,
realizará hoy, lunes 30 de junio, a las 3:00 p.m., el encuentro
del Círculo de Lectores, en la Biblioteca Nacional Ernesto J.
Castillero. En el evento participarán Ricardo Ríos, del
Círculo de Lectores de la USMA y Rosa María Britton.
La Asamblea Legislativa invita a la conferencia de prensa sobre la Tercera
Conferencia Interparlamentaria Iberoamericana de Comisiones de ciencia,
tecnología y empresas. La actividad se llevará a cabo hoy
30 de junio a las 11:30 a.m., en el Salón de Reuniones de la Comisión
de Presupuesto del Palacio Justo Arosemena.
La Alcaldía de Panamá anuncia que mañana 30 de
junio vence el plazo para participar en el concurso de adquisición
de una beca para estudiar chino en la ciudad de Taipei. La beca, con
una duración de seis meses, incluye un subisido mensual, gastos,
seguro, hospedaje y gastos generales.
El Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) donó a la Alcaldía
de Panamá materiales de construcción para el proyecto de
remozamiento de la Avenida Balboa. Los materiales donados incluyeron
arena, concreto, varillas, láminas, ángulos de acero, piedra,
carriolas, madera, clavos, alambres, bloques, grapas, pintura, panel
eléctrico, conectores, tuberías, etc.
El Centro Femenino de Rehabilitación Cecilia Orillac de Chiari
recibió la visita de representantes de la Comunidad Económica
Europea, CEE, con el propósito de conocer las condiciones existentes
en dicho centro penal. La CEE está financiando un programa de
modernización del sistema penitenciario panameño, que incluye
apoyo en las áreas legal y de salud.
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