Orejas
para el Matador
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
A buena hora apareció el Matador Luis
Tejada. No solo por haber contribuido con el título del Tauro,
sino también por lo que se le avecina al seleccionado preolímpico.
Me imagino que Gary Stempel debe haberse sentido más satisfecho
que el mismo Gonzalo Soto.
Nadie puede desconocer que la final
del domingo del torneo Apertura entre Tauro y Arabe Unido
tuvo nombre y apellido: Luis Tejada. El Matador, como mejor
se lo conoce, le dio calor a la última media hora de este
duelo, que tal vez no fue lo que muchos esperábamos. Le faltó más
adrenalina. Pero la culpa no la tuvo Tauro. En esta oportunidad
fueron los jugadores del Arabe Unido los que no estuvieron
a la altura de un partido de final.
Tejada se encargó de sacarnos del letargo
en el que habían transcurrido los primeros 55 minutos en
los que por allí vimos tres situaciones de peligro con Ricardo
Phillips, Luis Tejada, en el primer tiempo y, con José Garcés,
comenzando la complementaria, que fue la más clara, pero
el portero colombiano del Tauro, Wellington Domínguez, estuvo
oportuno.
El goleador del Tauro anotó el primero
de media chalaca de espaldas al marco en los primeros 13
minutos del segundo tiempo, ante el cobro de una falta de
Ferney Agrono. Más adelante, les sirve en bandeja el segundo
y el tercero a Mario Méndez y Alfredo Hernández y, como para
rematar su faena, se inventó el cuarto. Allí estuvo el resumen
de esta final.
Ahora, la faena no la hizo solo el Matador.
Sus compañeros completaron el repertorio. Sería injusto,
por ejemplo, no resaltar el trabajo del Ñato Rolando Palma,
que fue un líder en la retaguardia. Todos contribuyeron al
campeonato.
Tampoco hay que pasar por alto al estratega
colombiano Gonzalo Soto, que fue clave dirigiendo al campeón
pedregaleño. El domingo hizo unos ajustes tácticos adelante
y por la franja derecha que surtieron efecto. Supo taparle
las salidas al Arabe Unido hasta reducirlo a su mínima expresión.
Coincido con Richard Parra cuando decía
que hubo a algunos jugadores jóvenes del Arabe al que el
partido le quedó grande. No sé si fue la presión de jugar
en su estadio, pero pienso que también parte de ello se debió a
la virtud de los taurinos, que se jugaron un buen partido.
Técnicamente bueno, tal vez sin mucho brillo, pero práctico.
Después apareció el Matador con cuatro genialidades que sepultaron
al Arabe Unido.
Hay que reconocer el trabajo de la dirigencia
del Arabe Unido en la organización del partido, no hubo problemas.
Todo transcurrió en orden. El público se portó con altura,
siempre he dicho que es un espectáculo. Sabe mucho de fútbol,
reconoce cuando el equipo juega mal, como lo hizo el domingo.
Algunos hasta aplaudieron a los ganadores.
Una lección para la directiva de la
ANAPROF, que primero dijo una cosa y después hizo otra. Por
fortuna, los finalistas se portaron con altura en los dos
partidos, demostrando que cuando se quieren hacer bien las
cosas, se puede.
Después de todo este mamotreto que se
formó en torno a los dos partidos de la final, sería aconsejable
que volvamos al pasado, cuando la final se jugaba a un solo
partido, en el Rommel Fernández, para evitarse tantos problemas.
Tauro celebró finalmente en casa ajena
con un pequeño grupo de simpatizantes. No hubo heridos, no
hubo tiradera de nada. El público reconoció al ganador y
el Matador cortó orejas.