Panamá, 25 de junio de 2003
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El mangostán

Felizmente reencarnaría en mico malasio para poder disfrutarlo en la próxima vida

ANA ALFARO
ESPECIAL PARA LA PRENSA
revista@prensa.com

El otro día, Fanor me presentó a Garcinia. Y cuando la vi, con su capa morada, que la cubría a ella, toda blanca, dulce y voluptuosa, me flaquearon las piernas. Oh, cómo suspiré por ella, hasta que la tuve en mi boca, bebí su néctar, disfruté de los placeres de la carne (¡Oh, blanca Garcinia!) y finalmente, ya saciada yo y agotada ella, la eché de lado sin menor reparo (léase, escupí la pepa p'afuera).

Sí, malpensada, no llames a la censura, que estoy hablando de una fruta: Garcinia mangostana , el mangostín de la India, también conocida en Asia como "la reina de las frutas". El rey, como probablemente sabes -o no-, dicen que es el duryan , ese fétido pariente suyo.

Aunque aquí le llaman mangostín de la India, su nombre correcto en español, según mi diccionario, es el titular; la confusión parece provenir del inglés mangosteen . En francés es mangostanier , mangoustanier , mangouste o mangostier ; en portugués es mangostao , mangosta o mangusta ; en holandés, manggis o manggistan ; en vietnamita, mang cut ; en Malasia, dependiendo del dialecto, mesetor , semetah , o sementah y en el tagalog de las Filipinas, se le llama mangis o mangostan . Llámala como quieras, pero no te pierdas de esta exquisita fruta, que está en temporada en este momento. Es una fruta que, como el mamón, no tiene mayor uso culinario, pero ¿para qué infligir artificios en lo que Natura ha perfeccionado? Su sabor es parecido al del citado mamón, pero mucho más dulce. La fruta, de tamaño aproximado al de una naranja pequeña, tiene una corteza gruesa, color berenjena; un cuchillito basta para hacer un corte por todo su ecuador, que revela un interior de gajos blancos, casi traslúcidos, que pueden contar de cinco a siete, algunos con pepa, otros no.

Simplemente los levantas con los dedos o con un tenedor y listo. Aunque su disfrute se potencia con un par de horas en la nevera, tal cual, al tiempo, es tal el goce que con felicidad reencarnaría en mico malasio para deleitarme en la próxima vida.

Menciono el pasaporte del mico porque ahí es donde se encuentra concentrado su cultivo además de Tailandia, Cambodia, Vietnam y Myanmar (o como le estén llamando los birmanos a su país esta semana), pero se cree que proviene de las islas Sunda y de las Malucas; la cosa es que el árbol fue llevado a Ceilán en 1800 y llegó a la India a finales de ese siglo. Como es un árbol ultra tropical -no soporta temperaturas inferiores a los 40º F (4.44º C) ni superiores a los 100º F (37.78º C)- no crece más allá de los trópicos de Cáncer y Capricornio, pero en el Valle de Antón, donde la probé, le va muy bien.

Según mis fuentes, llegó a Panamá (sí, fecha exacta, Saltamontes) en 1903, con la independencia, pero al igual que los ideales de libertad, democracia y soberanía, sus frutos han sido erráticos, ya que no se ha propagado mucho (hay algunos cultivos en Puerto Rico, Jamaica, Cuba, Honduras y Guatemala). En 1939, desde el Summit (los jardines experimentales de la Zona del Canal, de donde también obtuvimos los maravillosos mangos Fairchild), se exportaron 15 mil semillas a estas áreas y otras del trópico americano.

Datos prácticos

Se puede comprar en algunos verduleros, y se conserva bien en la nevera por un par de semanas. La corteza es rica en pectina; 100 gramos de pulpa blanca solo tienen 60 calorías, alrededor de 15 gramos de carbohidratos y 16 de azúcar (entre sucrosa, glucosa y fructosa), con trazos insignificantes de calcio, fósforo, hierro, tiamina y ácido ascórbico.

En Ghana se usan las ramitas a manera de mondadientes, y en Tailandia se usan las ramas (generalmente delgadas) para hacer palos de mortero y lanzas, y para carpintería menuda.

Entre sus usos medicinales, la corteza se seca y pulveriza para tratar la disentería, o se hace con ella un ungüento para curar la eccema y otros males de la piel; se hace un té para uso externo como astringente, o interno para la diarrea crónica en adultos y niños. De la corteza del fruto pintón se obtiene un derivado de polihidroxi-xantone, llamado ß-mangostin. De la del fruto maduro, se obtienen los compuestos xantón, gartanina, 8-disoxygartanina y normangostin. Un derivado, el mangostin-e, 6-di-O-glucosido, actúa como depresor del sistema nervioso central y aumenta la presión sanguínea. Yo obtengo los mismos resultados cuando me llegan las cuentas de luz.


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